El Salvador, domingo 19 de noviembre de 2017

Bitácora de un día perdido en el hospital Rosales

Por: Tania Martínez
septiembre 17, 2016

A pacientes del hospital Rosales no les queda otra que esperar parados por horas para ser atendidos por médicos especialistas.

Sala de espera de área de especialidades

Los pacientes del Hospital Nacional Rosales no solo tienen que esperar meses para obtener una cita con algún médico especialista. También pierden en promedio 6 horas de su vida al dia para ser atendidos en una consulta, en este caso con un cardiólogo.

Ana tiene 50 años, le cuesta andar por los efectos que le dejo el último derrame cerebral en el 2014, sumado a su cuadro de achaques por la diabetes.

Ella vive en el municipio de Soyapango. El pasado 8 de septiembre cumplió con la cita en la clínica anti-coagulación, tenía que estar a las 7 de la mañana. Para llegar a tiempo tuvo que salir a las 5:30 am de su vivienda, acompañada por un familiar que le ayudó a hacer los trámites y a movilizarla en el hospital.

Esta es la bitácora de una cita en el Rosales.

6:30 am. Llegan al área de especialidades del hospital, se dirigen a buscar a la encargada de prestar las sillas de ruedas, entregan el Documento Único de Identidad (DUI) para que se la entreguen.

6:45 am. Se dirigen a la estación de enfermería para entregar la tarjeta de citas donde está programada la consulta anticoagulante. "Pensé que veníamos a tiempo y que seríamos las primeras” dijo la familiar de Ana, pero ya habían más de 20 personas, la mayoría mujeres de avanzada edad. Se resignan a que saldrán después del mediodía.

El área de los consultorios es estrecha y hay pocas sillas, algunos quedarán parados.

La mujer, que no puede movilizarse por sus propios medios, está impaciente, está cansada por haberse levantado temprano y estar prostrada en la silla de rueda desde las 6:30 am.

9:00 am. Ana es llamada para ubicarla en el respectivo consultorio. Le practican el examen de coagulación para determinar si le está funcionando la dosis de warfarina que le dan para diluir más la sangre y evitar que su cuerpo genere coágulos y se vayan a su cabeza, que son los que están generando los derrames cerebrales.

Por estar en silla de ruedas tiene prioridad, la enfermera le indica que será la primera en la lista de toma de muestra de sangre.

Se sorprende al ver el lugar donde le sacarán el examen, es un consultorio que funciona además como bodega de muebles hospitalarios.

Y a juzgar por la reacción del doctor hasta él se sorprendió por las condiciones en las que estaba el lugar. “¿Y esto?...que pasó aquí” dijo, pero no tuvo más alternativa que atender a los pacientes en esas condiciones.

9:20 am. Lectura del resultado del exámen: su condición no ha variado, deberá continuar el tratamiento a base de warfarina. El médico la verá dentro de 3 meses.

9:30 am. Retiro de la tarjeta de paciente. Después de un tiempo sale la enfermera con el primer paquete de tarjetas y recetas, Ana se emociona, porque cree que allí llevan la suya, pero no fue así.

Los pacientes comienzan a perder su condición. Un hombre increpa a la enfermera “¡por qué se tardan tanto!" y le reclama que las tarjetas no están siendo entregadas por orden de llegada. Y ella le responde tranquilamente “usted toda la mañana ha estado renegando, porque no agilizamos el trabajo, hacemos lo que podemos”.

11:30 am. Entrega de tarjeta de cita. Tras recibirla, Ana y su hermana salen del área de cardiología y se dirigen a devolver la silla de ruedas.

La persona que está a cargo de esa área no se encontraba, por lo que fueron a emergencia. Ana está cansada, la mujer se compadece y les dice: “las voy acompañar a la farmacia y ahí me la entregan la silla de rueda”.

12:15 md. Llegada a la farmacia. Estando en ese lugar, les piden las recetas para sacar número para la entrega del medicamento. La familiar se preocupa cuando ve que están entregando números arriba de 400, pero los encargados de la farmacia al ver que estaba con dificultades para movilizarse le dieron prioridad al despacho y solo esperó 15 minutos.

12:30 md. Salida del hospital. 

Ana y su familiar pasaron 6 horas en el hospital para pasar consulta y sacar medicinas. Este es un sacrificio o una cruz que suelen pasar los pacientes de este nosocomio.

El sistema de salud de El Salvador es lento en la atención a los usuarios. A veces no son los trabajadores de la salud los ineficientes, sino que el sistema de atención es obsoleto.

 

Bitácora de un día perdido en el hospital Rosales

Por: Tania Martínez
septiembre 17, 2016

A pacientes del hospital Rosales no les queda otra que esperar parados por horas para ser atendidos por médicos especialistas.

Sala de espera de área de especialidades

A pacientes del hospital Rosales no les queda otra que esperar parados por horas para ser atendidos por médicos especialistas.

Los pacientes del Hospital Nacional Rosales no solo tienen que esperar meses para obtener una cita con algún médico especialista. También pierden en promedio 6 horas de su vida al dia para ser atendidos en una consulta, en este caso con un cardiólogo.

Ana tiene 50 años, le cuesta andar por los efectos que le dejo el último derrame cerebral en el 2014, sumado a su cuadro de achaques por la diabetes.

Ella vive en el municipio de Soyapango. El pasado 8 de septiembre cumplió con la cita en la clínica anti-coagulación, tenía que estar a las 7 de la mañana. Para llegar a tiempo tuvo que salir a las 5:30 am de su vivienda, acompañada por un familiar que le ayudó a hacer los trámites y a movilizarla en el hospital.

Esta es la bitácora de una cita en el Rosales.

6:30 am. Llegan al área de especialidades del hospital, se dirigen a buscar a la encargada de prestar las sillas de ruedas, entregan el Documento Único de Identidad (DUI) para que se la entreguen.

6:45 am. Se dirigen a la estación de enfermería para entregar la tarjeta de citas donde está programada la consulta anticoagulante. "Pensé que veníamos a tiempo y que seríamos las primeras” dijo la familiar de Ana, pero ya habían más de 20 personas, la mayoría mujeres de avanzada edad. Se resignan a que saldrán después del mediodía.

El área de los consultorios es estrecha y hay pocas sillas, algunos quedarán parados.

La mujer, que no puede movilizarse por sus propios medios, está impaciente, está cansada por haberse levantado temprano y estar prostrada en la silla de rueda desde las 6:30 am.

9:00 am. Ana es llamada para ubicarla en el respectivo consultorio. Le practican el examen de coagulación para determinar si le está funcionando la dosis de warfarina que le dan para diluir más la sangre y evitar que su cuerpo genere coágulos y se vayan a su cabeza, que son los que están generando los derrames cerebrales.

Por estar en silla de ruedas tiene prioridad, la enfermera le indica que será la primera en la lista de toma de muestra de sangre.

Se sorprende al ver el lugar donde le sacarán el examen, es un consultorio que funciona además como bodega de muebles hospitalarios.

Y a juzgar por la reacción del doctor hasta él se sorprendió por las condiciones en las que estaba el lugar. “¿Y esto?...que pasó aquí” dijo, pero no tuvo más alternativa que atender a los pacientes en esas condiciones.

9:20 am. Lectura del resultado del exámen: su condición no ha variado, deberá continuar el tratamiento a base de warfarina. El médico la verá dentro de 3 meses.

9:30 am. Retiro de la tarjeta de paciente. Después de un tiempo sale la enfermera con el primer paquete de tarjetas y recetas, Ana se emociona, porque cree que allí llevan la suya, pero no fue así.

Los pacientes comienzan a perder su condición. Un hombre increpa a la enfermera “¡por qué se tardan tanto!" y le reclama que las tarjetas no están siendo entregadas por orden de llegada. Y ella le responde tranquilamente “usted toda la mañana ha estado renegando, porque no agilizamos el trabajo, hacemos lo que podemos”.

11:30 am. Entrega de tarjeta de cita. Tras recibirla, Ana y su hermana salen del área de cardiología y se dirigen a devolver la silla de ruedas.

La persona que está a cargo de esa área no se encontraba, por lo que fueron a emergencia. Ana está cansada, la mujer se compadece y les dice: “las voy acompañar a la farmacia y ahí me la entregan la silla de rueda”.

12:15 md. Llegada a la farmacia. Estando en ese lugar, les piden las recetas para sacar número para la entrega del medicamento. La familiar se preocupa cuando ve que están entregando números arriba de 400, pero los encargados de la farmacia al ver que estaba con dificultades para movilizarse le dieron prioridad al despacho y solo esperó 15 minutos.

12:30 md. Salida del hospital. 

Ana y su familiar pasaron 6 horas en el hospital para pasar consulta y sacar medicinas. Este es un sacrificio o una cruz que suelen pasar los pacientes de este nosocomio.

El sistema de salud de El Salvador es lento en la atención a los usuarios. A veces no son los trabajadores de la salud los ineficientes, sino que el sistema de atención es obsoleto.

 

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