El Salvador, martes 23 de enero de 2018

Real Madrid campeón mundial de clubes

Por: Redacción 102nueve
diciembre 16, 2017

Le ganó uno a cero al equipo brasileño Gremio

agencia

El Real Madrid ganó, nuevamente, el campeonato mundial de clubes al ganarle uno a cero al equipo brasileño Gremio.

El único gol fue conseguido con Ronaldo en un partido en el que el Real Madrid  tuvo la bola en sus pies dos terceras partes del tiempo.

La final deparó un Madrid muy bien cuadrado ante un adversario severo, abrasivo, al que le va más el heavy que la samba. Lo metabolizó el Real desde el primer parpadeo, sin las jaranas del pasado miércoles, escribió el periódico español El País.

 A partir de Modric e Isco se enfiló un Madrid gobernante, firme, muy aplicado en la recuperación instantánea. El equipo brasileño, sin el lesionado Arthur al timón, solo fue un grupo mancomunado en su rancho. Desenchufado Luan, su perla, el conjunto de Renato se blindó con Geromel y Kannezmann.

Frente a un rival de hormigón, el Madrid tuvo soltura y remangue. Con el partido por la pechera y más juego que ocasiones, en el primer acto a los de Zidane les faltó el toque terminal. Se estiró por los costados con Carvajal y Marcelo como ventiladores, se dejaron caer como auxiliares Cristiano y Benzema, y Modric e Isco fueron dos ilustrados de lujo. Sobre el croata y el malagueño gravitó un Madrid acampado en suelo brasileño y escoltado por el intendente Casemiro. Un Real invasivo para el que Gremio, que pareció aceptar su papel de resistente, solo tenía remedio en su propia alambrada. Hasta Varane se descolgó a menudo hacia la sala de espera del gol.

 

No hubo jugador madridista que no sumara a la causa. Salvo Keylor Navas, claro, porque Gremio apenas le echó un vistazo, una falta ejecutada a varios kilómetros por el dinamitero Edilson. Como Isco y Modric se apropiaron de la pelota, al escuadrón brasileño no le quedó otra que ir a rebufo toda la jornada. Un tiro de Modric puso en vilo a todo el Gremio. Lo mismo que algunos asaltos de Marcelo, al que Isco alimenta como pocos. El Madrid solo se volvía borroso en el último trance, en la periferia del portero Grohe, la zona más selvática de Gremio, la menos permeable.

Real Madrid campeón mundial de clubes

Por: Redacción 102nueve
diciembre 16, 2017

Le ganó uno a cero al equipo brasileño Gremio

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Le ganó uno a cero al equipo brasileño Gremio

El Real Madrid ganó, nuevamente, el campeonato mundial de clubes al ganarle uno a cero al equipo brasileño Gremio.

El único gol fue conseguido con Ronaldo en un partido en el que el Real Madrid  tuvo la bola en sus pies dos terceras partes del tiempo.

La final deparó un Madrid muy bien cuadrado ante un adversario severo, abrasivo, al que le va más el heavy que la samba. Lo metabolizó el Real desde el primer parpadeo, sin las jaranas del pasado miércoles, escribió el periódico español El País.

 A partir de Modric e Isco se enfiló un Madrid gobernante, firme, muy aplicado en la recuperación instantánea. El equipo brasileño, sin el lesionado Arthur al timón, solo fue un grupo mancomunado en su rancho. Desenchufado Luan, su perla, el conjunto de Renato se blindó con Geromel y Kannezmann.

Frente a un rival de hormigón, el Madrid tuvo soltura y remangue. Con el partido por la pechera y más juego que ocasiones, en el primer acto a los de Zidane les faltó el toque terminal. Se estiró por los costados con Carvajal y Marcelo como ventiladores, se dejaron caer como auxiliares Cristiano y Benzema, y Modric e Isco fueron dos ilustrados de lujo. Sobre el croata y el malagueño gravitó un Madrid acampado en suelo brasileño y escoltado por el intendente Casemiro. Un Real invasivo para el que Gremio, que pareció aceptar su papel de resistente, solo tenía remedio en su propia alambrada. Hasta Varane se descolgó a menudo hacia la sala de espera del gol.

 

No hubo jugador madridista que no sumara a la causa. Salvo Keylor Navas, claro, porque Gremio apenas le echó un vistazo, una falta ejecutada a varios kilómetros por el dinamitero Edilson. Como Isco y Modric se apropiaron de la pelota, al escuadrón brasileño no le quedó otra que ir a rebufo toda la jornada. Un tiro de Modric puso en vilo a todo el Gremio. Lo mismo que algunos asaltos de Marcelo, al que Isco alimenta como pocos. El Madrid solo se volvía borroso en el último trance, en la periferia del portero Grohe, la zona más selvática de Gremio, la menos permeable.

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