El Salvador, domingo 19 de noviembre de 2017

Majano: “Monseñor Romero fue partícipe del golpe de Estado”

Por: Lafitte Fernández
octubre 14, 2016

Adolfo Majano tiene 71 años. Cuando encabezó un golpe militar  contra el general Carlos Humberto Romero en El Salvador tenía apenas 34 años.

Foto: 102nueve.

PRIMERA PARTE 
Es un hombre delgado, no muy alto. Su cuerpo no pierde los signos de haber recibido, durante mucho tiempo, un intenso entrenamiento físico.

Ahora tiene 71 años. Cuando encabezó un golpe militar  contra el general Carlos Humberto Romero en El Salvador tenía apenas 34 años.

Adolfo Majano era una de las dos cabezas visibles de un grupo de oficiales jóvenes que le pusieron punto final al último gobernante del Partido Conciliación Nacional (PCN).

Una veintena de oficiales que creían que Romero no debía seguir en el gobierno se reunieron en el Club Atami, de La Libertad, y ahí decidieron que Majano debía ser la cabeza del golpe de Estado ocurrido el 15 de octubre de 1979.

Majano, un militar respetado en esa época, fue parte de dos juntas cívico militares cuyos miembros creyeron que esas administraciones debían ser la última oportunidad para evitar la guerra en El Salvador.

En esa época sucedieron hechos históricos particulares. Monseñor Oscar Arnulfo Romero sabía que se produciría un golpe de Estado contra Romero. Pero no sabía el día que ocurriría.

Cuando se produjo el golpe, según lo confiesa ahora Majano, Monseñor Romero se reunió con los golpistas y les dio algunas tareas específicas. ¡Hasta rechazó y vetó algunos nombramientos propuestos para el gabinete oficial!

Para justificar el golpe, se elaboraron tres borradores de proclamas. Una de ellas la escribió Ignacio Ellacuría. Los jesuitas de la Universidad Centroamericana (UCA) estaban de acuerdo con el golpe de Estado a Romero. Por lo menos así lo deja ver Majano, muchos años después de ese hecho.

Majano vive ahora en Canadá. Pero viene con alguna frecuencia a El Salvador donde se reúne con algunos viejos amigos. Pasa algunas temporadas en San Salvador. Hace pocos días, periodistas del periódico digital 102nueve entrevistaron durante más de dos horas a Majano.

En ese encuentro habló con total franqueza de los golpistas, del papel de Monseñor Romero. A este lo considera un partícipe del golpe de Estado de 1979. Lo dice  sin frenos, sin empacho.

También habla del papel de Roberto d’Aubuisson y de al menos dos atentados que se realizaron en su contra.

Majano no detuvo sus recuerdos. Ese día contó lo que, quizá, nunca había narrado con tanto detalle.

Esto fue lo que esa noche se conversó con él, junto con el historiador militar Herard von Santos y el jefe de investigaciones históricas de SECULTURA, Carlos Pérez Pineda.

En esa conversación Majano cuenta desde el impacto que causó en los militares salvadoreños el derrocamiento de Anastasio  Somoza, hasta los personajes que nunca quisieron que un gobierno cívico militar gobernara El Salvador.

¿Qué pasaba en la época y por qué le pidieron a usted encabezar la Primera Junta de Gobierno?

El país estaba inmerso en una crisis grave, bastante fuerte, en los medios civil y militar. Había una inquietud muy grande porque no caminaban soluciones adecuadas. Si comparamos todo aquello parece un juego de niños. Cuando le digo que al gobierno se le acusaba de 200 muertes y desaparecidos, pues parece un juego de niños comparado con la gran tragedia que pasó después.

Obviamente era el gobierno del general Carlos Humberto Romero. Me imagino que esas cifras asustaban. ¿En la Fuerza Armada qué percibían?

Había una inquietud grande por impulsar la constitución de gobiernos civiles. También para que hubiera mayor participación de todas las ideologías políticas, no de algunas, sino todas con amplitud. También cambios en la estructura económica. La inspiración grande en la Fuerza Armada fue servir a los civiles. Se querían cambios estructurales. Y el tercer factor es que en la Fuerza Armada había una gran necesidad de cambios internos a favor de los derechos humanos.

Herard Von Santos mencionó que la caída de Anastasio Somoza y la llegada de los militares nicaragüenses partieron la moral de los militares salvadoreños…

Naturalmente. Lo que pasó en Nicaragua tuvo una repercusión profunda en el país. Fue conmovedora. Las cosas que estaban acá, las inquietudes en el medio militar y civil provocaron la necesidad de cambios. No era fácil ver llegar toda una guardia nacional que había sido desarticulada en cosa de horas  con la moral caída. Vimos oficiales, tenientes, tropa nicaragüenses y civiles que llegaron al país sin saber lo que había pasado. Eso fue muy  fuerte. Por cierto, en aquella ocasión, era secretario ejecutivo de la Defensa Civil de El Salvador. Eso me dio la oportunidad de verlos y platicar con los nicaragüenses. Hablé con civiles que habían trabajado en el gobierno de Nicaragua y que habían venido aquí derrotados.

Muchos llegaron  con lo que andaban puesto encima…

Claro, traían un peso enorme. Eso impactó en el país. Fue determinante. Las debilidades en el país se mostraban, sobre todo, en la estructura interna económica, social y en lo político. En esa época había un partido único en El Salvador, el PCN. Es cierto que había otros partidos pero estaban marginados.

Herard von Santos: Los militares jóvenes hicieron muchas críticas. Vamos aprovechar que está aquí mi coronel Majano para decir que uno de los proyectos iniciales fue separar los cuerpos de seguridad del Ejército y pasarlos al Ministerio del Interior. Pero ya en la Primera Junta no vimos nada. En algunos libros se habla de que unos apoyaron y otros no. ¿Cómo fue ese debate que frustró la primera oportunidad de separar los cuerpos de seguridad del Ejército?

Muchas ideas como esas, que eran importantes, quedaron sin ser efectuadas. Pero era un proyecto, uno de los principales, que cada cosa estuviera en su lugar. La Guardia a la Policía Nacional y la Policía de Hacienda al Ministerio de Hacienda. Pero quedó opacado con la primera discusión polémica que hubo que absorbió toda la atención. Fue el asunto constitucional, hubo distracción y la primera Junta pasó en esa discusión. En resumen la proclama y primer decreto fue dejar vigente la Constitución de 1962 en todo lo que no se opusiera a los contenidos de la proclama.

¿Quién le pidió a usted encabezar la Junta de Gobierno, quiénes estuvieron detrás del Golpe y qué pretendían hacer?

Me llegaron a visitar tres capitanes: Román Barrera, Sigfrido Velasco y Pozo. Los tres me visitaron en nombre de la oficialidad.

Eran oficiales jóvenes…

En su mayoría eran capitanes y mayores. Me invitaron ocho días antes pero la conspiración se había desarrollado muchos meses antes. Nació desde mayo de ese año y Monseñor Romero supo de la conspiración y la apoyó; diría que este golpe de Estado.

¿Le informaron a Monseñor Romero?

No. Yo tomé contacto con los oficiales, nada más. Saco el tema porque ese no fue un golpe de Estado militar. Fue un golpe con 70% de Constitución en el medio civil y un 30% militar. Lo militar participa en una cuarta fase que es cuando se depone el gobierno del general Romero. Había avanzado desde meses anteriores y está impregnada en la mayoría de participación civil. La inquietud de los oficiales era propiciar para que el sector civil hiciera los cambios estructurales necesarios y pretendían apoyar cambios económicos y políticos. La actitud de ellos no fue tomar el poder para sí, sino servirle la mesa al sector civil para que se encargara de hacerlos.

¿Estaba detrás de ustedes la administración del presidente estadounidense Jimmy Carter? ¿Tenían el apoyo de la gran empresa privada?

El gobierno de Estados Unidos lo sabe todo, sin necesidad de que se lo informemos. Tienen medios de información tan competentes que no hay necesidad de decirlo, pero no tuvieron un conocimiento preciso. A pesar de todo no conocieron el golpe. Sospechaban que se podía producir un golpe. Hubo, sin embargo, militares que les informaron. Varios hablaron, pero ellos quedaron dudando si realmente iba ocurrir. En esa duda estuvieron hasta el último momento. Tanto que el día del golpe fueron tomados de sorpresa. 

También participaban miembros de la empresa privada, sobre todo progresistas. No sabían los detalles pero sí que era necesario un cambio de gobierno y apoyaban esa idea. También partidos políticos participaban de esto. Sabían que estaba a punto de ocurrir algo pero no cómo. Hubo, por ejemplo, programas de radio y televisión en los que muchos miembros de la Democracia Cristiana salieron invitando a que tomaran conciencia de la situación crítica del país. Pidieron que todos los sectores hicieran lo necesario. Era un llamado indirecto a la Fuerza Armada para que ella tomara las cartas en el asunto. Los que fueron a esos programas me lo confirmaron: estaban mandando el mensaje.

Carlos Pérez: Es una parte de este proceso poco conocida. ¿Aceptó integrar la Junta inmediatamente o dijo que iba pensarlo?

Así fue: ocho días antes del Golpe me invitaron pero ya tenían todo preparado. Sin embargo tenían problemas para efectuar la operación militar. Había planes de capturar jefes como ha sido la tradición, pero les descarté la idea. Ellos me dieron su confianza total.

¿Abogó por un Golpe no cruento?

Sí.

Herard von Santos: Algunos libros publicados sobre el Golpe aparecen miembros de la izquierda hablando de estar cerca del Golpe. Incluso se habla de que algunas de las unidades de las que más se desconfiaba era Caballería y la RN ofreció, incluso,  apoyar con miembros armados para impedir que reforzara al gobierno. ¿Hubo contacto con la RN?

Solo con algunos miembros del Foro POPULAR y en medio de ellos venían hombres. En ese momento no existía la guerrilla sino los movimientos de resistencia. Por cierto, los contactos no eran tan conocidos entre los que impulsaban el golpe. Algunos lo hicieron a título personal y, por cierto, algunos los hicieron en la UCA. Ahí fue donde tuvieron algunas reuniones con Monseñor Romero y con algunos miembros civiles del Foro pero, en ningún momento, según me relataron, ha existido apoyo de tipo militar. No es cierto. Y  eso que he escuchado muchas versiones que son falsas. Se trata de aprovechar el momento para confundir a la población. Fueron pláticas de salud. No pasó de ahí. Pasa que no ha existido un plan de apoyo mutuo para nada.

¿Quiénes fueron los ideólogos?

Cuando le atribuyo al golpe  un 70% de participación civil no quiero decir que ese estaba en contacto con el 30%. Se fue generando en el medio civil y después llegó a otras etapas hasta que al fin la Fuerza Armada reaccionó. No hay ningún tipo de arreglo con medios civiles o grupos alzados en armas o conspirativos de la izquierda. La idea, lo básico del Golpe, se empieza a armar en mayo de 1979 y en el medio militar tiene muchas buenas ideas René Guerra y Guerra. Es uno de los que más aportan ideas básicas. Es un tipo muy capaz, competente. La verdadera esencia del Golpe la ubico entre ciertos capitanes de artillería y de transmisiones. Por ejemplo, los artilleros dieron las ideas fundamentales. Luego hay contactos con monseñor Romero y el padre Ellacuría. Esas ideas básicas de la proclama realmente surgieron de la UCA. El padre Ignacio Ellacuría hizo un primer proyecto de proclama. Él me lo afirmó, me lo comentó, pero el documento final salió muy cambiado.

¿Ellacuría hizo el primer borrador y después lo transformaron?

Sí, el primer borrador. Luego se lo dio al mayor Álvaro Salazar. Otros capitanes llegaron a verlo. Fue el primer borrador. Pero la UCA había hecho ya una serie de planteamientos a nivel nacional que están escritos como solución a la crisis. De ahí tomaron ideas básicas.

Luego el mismo René Guerra y sus amigos lo transformaron. El siguiente proyecto lo hicieron amigos de Abdul Gutiérrez y prácticamente lo elaboró Francisco Roberto Lino. Él lo escribió. Era un proyecto de modernización del Estado.

Y en el tercer proyecto participan Mariano Castro Morán, Ulises Flores y un amigo mío que vive en La Rábida. Lo llevaron al grupo coordinador.  Esas son los tres proyectos.

¿Al final quién decide?

Me los leyeron los tres. No se inclinaban por uno u otro. Les di mi opinión y me pareció mejor el número uno y fue el elegido porque se basaron en mi opinión.

¿Quién hizo la conformación final de la Primera Junta?

Se decidió elegir en una reunión en el Club Atami del grupo de coordinación y representantes de cuarteles.  Eran unos 18 a 20 oficiales.

Herard von Santos: ¿No había civiles?

No, la votación se hizo entre militares, pero ya estaba el nombre de Román Mayorga como el civil que iba intervenir en la junta. Ya habían hablado con él. En esa misma reunión me eligieron. Yo no sabía, pero mi nombre quedó tomado en cuenta y lo dejaron en secreto para protegerme.

Entró a jugar por el liderazgo que tenía en la oficialidad joven.

Tenía influencia bastante grande. La veo a través del tiempo, porque había propuesto una reforma a los planes de estudio de la escuela militar. Pasaba más allá del cambio de estructura en las unidades militares. Tenía la idea que la mentalidad del militar debía ser mejor, más consciente. Había grandes vacíos que, como un Quijote, trataba de llevarlos adelante. En un medio conservador me eché ese trabajo y por esa razón me seleccionaron.

Herard von Santos: ¿Cómo fue el debate para elegir al segundo elemento militar en la Junta?

Eligieron a dos. El segundo ya tenían la idea de elegir tres civiles y dos militares. El civil era Román Mayorga. Él y yo fuimos aceptados unánimemente. Pero el segundo miembro militar fue la manzana de la discordia. Ahí el puesto fluctuó entre René Guerra y Guerra, Guillermo García que también estuvo nombrado y Eugenio Vides Casanova .Otro nominado fue Álvaro Salazar Brenes porque era uno de los principales organizadores, pero fue efímero. La verdad es que estaba entre Guerra y Guerra, Guillermo García y como no se ponían de acuerdo una fórmula de conciliación fue elegir a Abdul Gutiérrez. Llegó ahí de carambola.

Carlos Pérez: Hicimos una compilación de ensayos sobre Ernesto Claramount que fue su comandante en el Teatro Norte. Él ya había iniciado un intercambio epistolar con monseñor Romero, y Mariano Castro Morán y Mariano Munguía Payés lo apoyaron. ¿Claramount se vinculó o no al Golpe?

No directamente.

Carlos Pérez: ¿Se comunicaron con él?

No. Es que estaba ausente, a pesar que había tenido una candidatura presidencial muy activa. Además había sido muy amigo mío, tenía buen don de mando, pero no se nos ocurrió llamarlo. Me ha pesado no haberlo llamado porque vino al país a iniciar una participación política que fue desafortunada porque duró poco. No progresó. En ese momento me pesó no escuchar al menos sus experiencias y recomendaciones porque tenía capacidad. Después se desapareció.

¿Por qué se desinfla la Primera  Junta?

Fue hostigada de dos frentes. La atacaron a muerte la izquierda y la derecha. Pero no es la actitud pública la que cuenta. La izquierda la refutó, igual la derecha. Debajo de agua ocurrió una conspiración para botarla. Esa es la realidad. Quizá al principio…

Coronel Jaime Abdul Gutiérrez - Ingeniero Román Mayorga Quirós - Ingeniero Mario Antonio Andino - Doctor Guillermo Manuel Ungo - Coronel Adolfo Majano 

¿Quiénes eran los conspiradores?

Nombres pueden haber. El mismo coronel Guerra y Guerra tuvo mucho que ver en la caída de esa Junta. Él trabajó para que cayera; Salvador Samayoa fue uno de los que más salió a la palestra a hostigarla y desde su puesto de ministro de Educación hizo todo lo posible porque cayera. Hubo un pleito muy penoso en Casa Presidencial y vino la caída.

¿Pleito penoso?

Sobre las violaciones a derechos humanos, que unos miembros de la izquierda atacaron al alto mando y hablaban de lo pasado, de por qué no se juzgaba a algunos militares. Fue una cosa así, ni siquiera… debajo de agua ocurrió la conspiración en las fuerzas de izquierda que le tiraron duro a la Junta en ese momento. Es paradójico porque prioritariamente estaba compuesta por gente de izquierda, pero no radical, no en armas, todos eran hombres de izquierda.

¿Qué papel jugaba Estados Unidos?

Se manifestó en apoyo a la Junta. El embajador se presentó y no importaba que fuera una junta de izquierda. Luego no hubo mayor contacto y amplitud. Esa fue la expresión de ellos.

Herard von Santos: Al darse el golpe, Abdul Gutiérrez nombra como ministro a Guillermo García inconsultamente. ¿Por qué?

Fue en tiempo breve, pero no lo nombró exclusivamente él. Yo lo apoyé. No fue algo inconsulto. Tenía una buena impresión de él. Además había sido un militar muy caracterizado, era presidenciable incluso, había sido precandidato, o sea, no tenía un mal record. Además en ese momento no había un mayor enfrentamiento y fuerzas de izquierdas se plegaron  a las ideas de la proclama. El asunto fue la caída de la primera junta. Las fuerzas duras de la Fuerza Armada empezaron a sacar las uñas. Y ahí él se fue por esa línea, o sea, en primer momento no fue tanto, prometió trabajar por la proclama. Creí que lo iba hacer. Es que además no era fácil encontrar un candidato. Fue como un ministro provisional porque los buenos militares que debían haber ocupado ese cargo eran todavía mayores o capitanes. No se quiso saltar la jerarquía para poner los hombres adecuados.

¿No fue eso parte del error que fueran jóvenes que no incorporan a los de arriba?

Hay un problema de jerarquía militar. Se quiso remediar con un consejo permanente en la Fuerza Armada que tenía la función de empujar la mentalidad del militar al cambio democrático. Pero la caída de la Primera Junta le quitó base a ese consejo. En él estaban los capitanes y mayores que verdaderamente habían sido los promotores del golpe. Para no romper la jerarquía se nombraron antiguos jefes, pero fueron también bastantes los antiguos jefes que salieron de la Fuerza Armada.

Alrededor de cien…

Fue un cambio fuerte, pero la Fuerza Armada en general tenía una orientación muy conservadora. O sea, si nombraba un jefe de menor antigüedad que García también la misma orientación conservadora. Lo queríamos provisional, mientras se desarrollaba otra mentalidad, o sea, un cambio progresivo pero fuerte, rápido, que no se pudo efectuar porque al caer la primera junta tomó fuerza el ala dura.

Herard von Santos: Cuando planeaban el golpe no se pusieron a pensar quién iba ser el nuevo ministro de Defensa. Esoes una grave falla…

En un acto de conspiración no se sabe lo que va pasar y no puede estar repartiéndose el pastel o el venado antes de ir a cazarlo. Pero se llegó hasta quién podía ser el ministro de defensa. ¿Sabe quién fue el que más participó en esa discusión? Monseñor Romero con muchos militares jóvenes.

¿García llega de ministro de Defensa con la participación de monseñor Romero?

No.

¿En quién pensó monseñor Romero?

Se lo pongo más claro. Cuando se lo menciono es porque me lo dijeron con claridad. Algunos oficiales habían platicado con él y discutieron qué grado de militar podía ser el ministro de Defensa y él dijo: debe ser un militar. Pero pensaba en uno de buena línea, democrática, de renovación. No mencionaron tanto nombre pero él objetaba a García y a los mandos del general Romero. O sea, había buenos militares con el general Romero pero monseñor los objetaba por ser miembros del staff del general. Cuando se nombró a García protestó.

Yo considero a monseñor Romero un partícipe del golpe, estaba más involucrado en el Golpe de Estado que yo.

¿Cuándo usted fue parte del poder, monseñor lo llamaba, lo aconsejaba?

Tuvimos una primera reunión al día siguiente del golpe. Aclarando, además, que él sabía que el golpe se venía aunque desconocía cómo, y eso lo establecimos nosotros en el medio militar. Lo visitamos, estuvimos en San José de la Montaña. Fuimos a verlo Abdul Gutiérrez y yo. Nos exhortó que el gobierno civil fuera con gente de buenas condiciones. Después llegaron dos de sus representantes a verme al San Carlos, no para hablar del proyecto político, sino para verme. Ahí me manifestaron que venían de su parte y de una vez reclamaron por el sacristán desaparecido en Soyapango. Iniciamos una investigación rápida y los gestos los tomé como muy positivos. Después fui varias veces, primero con Gutiérrez y otras con García, y en otras dos o tres veces más fui solo.

¿A monseñor qué le preocupaba?

El proyecto de reformas económicas. Eso siempre salía en las pláticas. También los derechos humanos y la violencia. En los primeros tres meses estaban encantados de la vida, protestaba de ciertos militares como de García y Carranza, también de Rafael Flores Lima, quien no constituyó parte de la estructura del mando, sino que fue agregado militar en el exterior.

¿Qué pasó con Roberto d´Aubuisson?

No figuraba públicamente. Era un miembro militar con habilidades, condiciones, listo, se le tenía aprecio, en el Estado Mayor no sabía del golpe, pero cuando se lo dijeron estaba en el Estado Mayor, no en ANSESAL. Él lo apoyó en ese momento. Al día siguiente llegó al San Carlos a verme y cuadrándose militarmente me saludó y me dijo que se ponía a las órdenes completa e incondicionalmente. Ocho días después desapareció del Estado Mayor. No supe que se hizo. Con el apoyo de algunos jefes salió y se fue a empezar el trabajo político en el medio civil. Empezó a sacar videos atacando a la Junta. Hizo videos y videos y tomó relevancia.

Cuando cayó la Junta la agarró de lleno contra los democristianos y los militares.

¿Se llevó información sensible?

Con el apoyo de uno de los jefes militares sustrajo los documentos de ANSESAL muy delicados. Pasaron al Estado Mayor y estando en el Estado los sustrajo con la anuencia de uno de los altos jefes. Esos le sirvieron para todas las cosas.

Majano: “Monseñor Romero fue partícipe del golpe de Estado”

Por: Lafitte Fernández
octubre 14, 2016

Adolfo Majano tiene 71 años. Cuando encabezó un golpe militar  contra el general Carlos Humberto Romero en El Salvador tenía apenas 34 años.

Foto: 102nueve.

Adolfo Majano tiene 71 años. Cuando encabezó un golpe militar  contra el general Carlos Humberto Romero en El Salvador tenía apenas 34 años.

PRIMERA PARTE 
Es un hombre delgado, no muy alto. Su cuerpo no pierde los signos de haber recibido, durante mucho tiempo, un intenso entrenamiento físico.

Ahora tiene 71 años. Cuando encabezó un golpe militar  contra el general Carlos Humberto Romero en El Salvador tenía apenas 34 años.

Adolfo Majano era una de las dos cabezas visibles de un grupo de oficiales jóvenes que le pusieron punto final al último gobernante del Partido Conciliación Nacional (PCN).

Una veintena de oficiales que creían que Romero no debía seguir en el gobierno se reunieron en el Club Atami, de La Libertad, y ahí decidieron que Majano debía ser la cabeza del golpe de Estado ocurrido el 15 de octubre de 1979.

Majano, un militar respetado en esa época, fue parte de dos juntas cívico militares cuyos miembros creyeron que esas administraciones debían ser la última oportunidad para evitar la guerra en El Salvador.

En esa época sucedieron hechos históricos particulares. Monseñor Oscar Arnulfo Romero sabía que se produciría un golpe de Estado contra Romero. Pero no sabía el día que ocurriría.

Cuando se produjo el golpe, según lo confiesa ahora Majano, Monseñor Romero se reunió con los golpistas y les dio algunas tareas específicas. ¡Hasta rechazó y vetó algunos nombramientos propuestos para el gabinete oficial!

Para justificar el golpe, se elaboraron tres borradores de proclamas. Una de ellas la escribió Ignacio Ellacuría. Los jesuitas de la Universidad Centroamericana (UCA) estaban de acuerdo con el golpe de Estado a Romero. Por lo menos así lo deja ver Majano, muchos años después de ese hecho.

Majano vive ahora en Canadá. Pero viene con alguna frecuencia a El Salvador donde se reúne con algunos viejos amigos. Pasa algunas temporadas en San Salvador. Hace pocos días, periodistas del periódico digital 102nueve entrevistaron durante más de dos horas a Majano.

En ese encuentro habló con total franqueza de los golpistas, del papel de Monseñor Romero. A este lo considera un partícipe del golpe de Estado de 1979. Lo dice  sin frenos, sin empacho.

También habla del papel de Roberto d’Aubuisson y de al menos dos atentados que se realizaron en su contra.

Majano no detuvo sus recuerdos. Ese día contó lo que, quizá, nunca había narrado con tanto detalle.

Esto fue lo que esa noche se conversó con él, junto con el historiador militar Herard von Santos y el jefe de investigaciones históricas de SECULTURA, Carlos Pérez Pineda.

En esa conversación Majano cuenta desde el impacto que causó en los militares salvadoreños el derrocamiento de Anastasio  Somoza, hasta los personajes que nunca quisieron que un gobierno cívico militar gobernara El Salvador.

¿Qué pasaba en la época y por qué le pidieron a usted encabezar la Primera Junta de Gobierno?

El país estaba inmerso en una crisis grave, bastante fuerte, en los medios civil y militar. Había una inquietud muy grande porque no caminaban soluciones adecuadas. Si comparamos todo aquello parece un juego de niños. Cuando le digo que al gobierno se le acusaba de 200 muertes y desaparecidos, pues parece un juego de niños comparado con la gran tragedia que pasó después.

Obviamente era el gobierno del general Carlos Humberto Romero. Me imagino que esas cifras asustaban. ¿En la Fuerza Armada qué percibían?

Había una inquietud grande por impulsar la constitución de gobiernos civiles. También para que hubiera mayor participación de todas las ideologías políticas, no de algunas, sino todas con amplitud. También cambios en la estructura económica. La inspiración grande en la Fuerza Armada fue servir a los civiles. Se querían cambios estructurales. Y el tercer factor es que en la Fuerza Armada había una gran necesidad de cambios internos a favor de los derechos humanos.

Herard Von Santos mencionó que la caída de Anastasio Somoza y la llegada de los militares nicaragüenses partieron la moral de los militares salvadoreños…

Naturalmente. Lo que pasó en Nicaragua tuvo una repercusión profunda en el país. Fue conmovedora. Las cosas que estaban acá, las inquietudes en el medio militar y civil provocaron la necesidad de cambios. No era fácil ver llegar toda una guardia nacional que había sido desarticulada en cosa de horas  con la moral caída. Vimos oficiales, tenientes, tropa nicaragüenses y civiles que llegaron al país sin saber lo que había pasado. Eso fue muy  fuerte. Por cierto, en aquella ocasión, era secretario ejecutivo de la Defensa Civil de El Salvador. Eso me dio la oportunidad de verlos y platicar con los nicaragüenses. Hablé con civiles que habían trabajado en el gobierno de Nicaragua y que habían venido aquí derrotados.

Muchos llegaron  con lo que andaban puesto encima…

Claro, traían un peso enorme. Eso impactó en el país. Fue determinante. Las debilidades en el país se mostraban, sobre todo, en la estructura interna económica, social y en lo político. En esa época había un partido único en El Salvador, el PCN. Es cierto que había otros partidos pero estaban marginados.

Herard von Santos: Los militares jóvenes hicieron muchas críticas. Vamos aprovechar que está aquí mi coronel Majano para decir que uno de los proyectos iniciales fue separar los cuerpos de seguridad del Ejército y pasarlos al Ministerio del Interior. Pero ya en la Primera Junta no vimos nada. En algunos libros se habla de que unos apoyaron y otros no. ¿Cómo fue ese debate que frustró la primera oportunidad de separar los cuerpos de seguridad del Ejército?

Muchas ideas como esas, que eran importantes, quedaron sin ser efectuadas. Pero era un proyecto, uno de los principales, que cada cosa estuviera en su lugar. La Guardia a la Policía Nacional y la Policía de Hacienda al Ministerio de Hacienda. Pero quedó opacado con la primera discusión polémica que hubo que absorbió toda la atención. Fue el asunto constitucional, hubo distracción y la primera Junta pasó en esa discusión. En resumen la proclama y primer decreto fue dejar vigente la Constitución de 1962 en todo lo que no se opusiera a los contenidos de la proclama.

¿Quién le pidió a usted encabezar la Junta de Gobierno, quiénes estuvieron detrás del Golpe y qué pretendían hacer?

Me llegaron a visitar tres capitanes: Román Barrera, Sigfrido Velasco y Pozo. Los tres me visitaron en nombre de la oficialidad.

Eran oficiales jóvenes…

En su mayoría eran capitanes y mayores. Me invitaron ocho días antes pero la conspiración se había desarrollado muchos meses antes. Nació desde mayo de ese año y Monseñor Romero supo de la conspiración y la apoyó; diría que este golpe de Estado.

¿Le informaron a Monseñor Romero?

No. Yo tomé contacto con los oficiales, nada más. Saco el tema porque ese no fue un golpe de Estado militar. Fue un golpe con 70% de Constitución en el medio civil y un 30% militar. Lo militar participa en una cuarta fase que es cuando se depone el gobierno del general Romero. Había avanzado desde meses anteriores y está impregnada en la mayoría de participación civil. La inquietud de los oficiales era propiciar para que el sector civil hiciera los cambios estructurales necesarios y pretendían apoyar cambios económicos y políticos. La actitud de ellos no fue tomar el poder para sí, sino servirle la mesa al sector civil para que se encargara de hacerlos.

¿Estaba detrás de ustedes la administración del presidente estadounidense Jimmy Carter? ¿Tenían el apoyo de la gran empresa privada?

El gobierno de Estados Unidos lo sabe todo, sin necesidad de que se lo informemos. Tienen medios de información tan competentes que no hay necesidad de decirlo, pero no tuvieron un conocimiento preciso. A pesar de todo no conocieron el golpe. Sospechaban que se podía producir un golpe. Hubo, sin embargo, militares que les informaron. Varios hablaron, pero ellos quedaron dudando si realmente iba ocurrir. En esa duda estuvieron hasta el último momento. Tanto que el día del golpe fueron tomados de sorpresa. 

También participaban miembros de la empresa privada, sobre todo progresistas. No sabían los detalles pero sí que era necesario un cambio de gobierno y apoyaban esa idea. También partidos políticos participaban de esto. Sabían que estaba a punto de ocurrir algo pero no cómo. Hubo, por ejemplo, programas de radio y televisión en los que muchos miembros de la Democracia Cristiana salieron invitando a que tomaran conciencia de la situación crítica del país. Pidieron que todos los sectores hicieran lo necesario. Era un llamado indirecto a la Fuerza Armada para que ella tomara las cartas en el asunto. Los que fueron a esos programas me lo confirmaron: estaban mandando el mensaje.

Carlos Pérez: Es una parte de este proceso poco conocida. ¿Aceptó integrar la Junta inmediatamente o dijo que iba pensarlo?

Así fue: ocho días antes del Golpe me invitaron pero ya tenían todo preparado. Sin embargo tenían problemas para efectuar la operación militar. Había planes de capturar jefes como ha sido la tradición, pero les descarté la idea. Ellos me dieron su confianza total.

¿Abogó por un Golpe no cruento?

Sí.

Herard von Santos: Algunos libros publicados sobre el Golpe aparecen miembros de la izquierda hablando de estar cerca del Golpe. Incluso se habla de que algunas de las unidades de las que más se desconfiaba era Caballería y la RN ofreció, incluso,  apoyar con miembros armados para impedir que reforzara al gobierno. ¿Hubo contacto con la RN?

Solo con algunos miembros del Foro POPULAR y en medio de ellos venían hombres. En ese momento no existía la guerrilla sino los movimientos de resistencia. Por cierto, los contactos no eran tan conocidos entre los que impulsaban el golpe. Algunos lo hicieron a título personal y, por cierto, algunos los hicieron en la UCA. Ahí fue donde tuvieron algunas reuniones con Monseñor Romero y con algunos miembros civiles del Foro pero, en ningún momento, según me relataron, ha existido apoyo de tipo militar. No es cierto. Y  eso que he escuchado muchas versiones que son falsas. Se trata de aprovechar el momento para confundir a la población. Fueron pláticas de salud. No pasó de ahí. Pasa que no ha existido un plan de apoyo mutuo para nada.

¿Quiénes fueron los ideólogos?

Cuando le atribuyo al golpe  un 70% de participación civil no quiero decir que ese estaba en contacto con el 30%. Se fue generando en el medio civil y después llegó a otras etapas hasta que al fin la Fuerza Armada reaccionó. No hay ningún tipo de arreglo con medios civiles o grupos alzados en armas o conspirativos de la izquierda. La idea, lo básico del Golpe, se empieza a armar en mayo de 1979 y en el medio militar tiene muchas buenas ideas René Guerra y Guerra. Es uno de los que más aportan ideas básicas. Es un tipo muy capaz, competente. La verdadera esencia del Golpe la ubico entre ciertos capitanes de artillería y de transmisiones. Por ejemplo, los artilleros dieron las ideas fundamentales. Luego hay contactos con monseñor Romero y el padre Ellacuría. Esas ideas básicas de la proclama realmente surgieron de la UCA. El padre Ignacio Ellacuría hizo un primer proyecto de proclama. Él me lo afirmó, me lo comentó, pero el documento final salió muy cambiado.

¿Ellacuría hizo el primer borrador y después lo transformaron?

Sí, el primer borrador. Luego se lo dio al mayor Álvaro Salazar. Otros capitanes llegaron a verlo. Fue el primer borrador. Pero la UCA había hecho ya una serie de planteamientos a nivel nacional que están escritos como solución a la crisis. De ahí tomaron ideas básicas.

Luego el mismo René Guerra y sus amigos lo transformaron. El siguiente proyecto lo hicieron amigos de Abdul Gutiérrez y prácticamente lo elaboró Francisco Roberto Lino. Él lo escribió. Era un proyecto de modernización del Estado.

Y en el tercer proyecto participan Mariano Castro Morán, Ulises Flores y un amigo mío que vive en La Rábida. Lo llevaron al grupo coordinador.  Esas son los tres proyectos.

¿Al final quién decide?

Me los leyeron los tres. No se inclinaban por uno u otro. Les di mi opinión y me pareció mejor el número uno y fue el elegido porque se basaron en mi opinión.

¿Quién hizo la conformación final de la Primera Junta?

Se decidió elegir en una reunión en el Club Atami del grupo de coordinación y representantes de cuarteles.  Eran unos 18 a 20 oficiales.

Herard von Santos: ¿No había civiles?

No, la votación se hizo entre militares, pero ya estaba el nombre de Román Mayorga como el civil que iba intervenir en la junta. Ya habían hablado con él. En esa misma reunión me eligieron. Yo no sabía, pero mi nombre quedó tomado en cuenta y lo dejaron en secreto para protegerme.

Entró a jugar por el liderazgo que tenía en la oficialidad joven.

Tenía influencia bastante grande. La veo a través del tiempo, porque había propuesto una reforma a los planes de estudio de la escuela militar. Pasaba más allá del cambio de estructura en las unidades militares. Tenía la idea que la mentalidad del militar debía ser mejor, más consciente. Había grandes vacíos que, como un Quijote, trataba de llevarlos adelante. En un medio conservador me eché ese trabajo y por esa razón me seleccionaron.

Herard von Santos: ¿Cómo fue el debate para elegir al segundo elemento militar en la Junta?

Eligieron a dos. El segundo ya tenían la idea de elegir tres civiles y dos militares. El civil era Román Mayorga. Él y yo fuimos aceptados unánimemente. Pero el segundo miembro militar fue la manzana de la discordia. Ahí el puesto fluctuó entre René Guerra y Guerra, Guillermo García que también estuvo nombrado y Eugenio Vides Casanova .Otro nominado fue Álvaro Salazar Brenes porque era uno de los principales organizadores, pero fue efímero. La verdad es que estaba entre Guerra y Guerra, Guillermo García y como no se ponían de acuerdo una fórmula de conciliación fue elegir a Abdul Gutiérrez. Llegó ahí de carambola.

Carlos Pérez: Hicimos una compilación de ensayos sobre Ernesto Claramount que fue su comandante en el Teatro Norte. Él ya había iniciado un intercambio epistolar con monseñor Romero, y Mariano Castro Morán y Mariano Munguía Payés lo apoyaron. ¿Claramount se vinculó o no al Golpe?

No directamente.

Carlos Pérez: ¿Se comunicaron con él?

No. Es que estaba ausente, a pesar que había tenido una candidatura presidencial muy activa. Además había sido muy amigo mío, tenía buen don de mando, pero no se nos ocurrió llamarlo. Me ha pesado no haberlo llamado porque vino al país a iniciar una participación política que fue desafortunada porque duró poco. No progresó. En ese momento me pesó no escuchar al menos sus experiencias y recomendaciones porque tenía capacidad. Después se desapareció.

¿Por qué se desinfla la Primera  Junta?

Fue hostigada de dos frentes. La atacaron a muerte la izquierda y la derecha. Pero no es la actitud pública la que cuenta. La izquierda la refutó, igual la derecha. Debajo de agua ocurrió una conspiración para botarla. Esa es la realidad. Quizá al principio…

Coronel Jaime Abdul Gutiérrez - Ingeniero Román Mayorga Quirós - Ingeniero Mario Antonio Andino - Doctor Guillermo Manuel Ungo - Coronel Adolfo Majano 

¿Quiénes eran los conspiradores?

Nombres pueden haber. El mismo coronel Guerra y Guerra tuvo mucho que ver en la caída de esa Junta. Él trabajó para que cayera; Salvador Samayoa fue uno de los que más salió a la palestra a hostigarla y desde su puesto de ministro de Educación hizo todo lo posible porque cayera. Hubo un pleito muy penoso en Casa Presidencial y vino la caída.

¿Pleito penoso?

Sobre las violaciones a derechos humanos, que unos miembros de la izquierda atacaron al alto mando y hablaban de lo pasado, de por qué no se juzgaba a algunos militares. Fue una cosa así, ni siquiera… debajo de agua ocurrió la conspiración en las fuerzas de izquierda que le tiraron duro a la Junta en ese momento. Es paradójico porque prioritariamente estaba compuesta por gente de izquierda, pero no radical, no en armas, todos eran hombres de izquierda.

¿Qué papel jugaba Estados Unidos?

Se manifestó en apoyo a la Junta. El embajador se presentó y no importaba que fuera una junta de izquierda. Luego no hubo mayor contacto y amplitud. Esa fue la expresión de ellos.

Herard von Santos: Al darse el golpe, Abdul Gutiérrez nombra como ministro a Guillermo García inconsultamente. ¿Por qué?

Fue en tiempo breve, pero no lo nombró exclusivamente él. Yo lo apoyé. No fue algo inconsulto. Tenía una buena impresión de él. Además había sido un militar muy caracterizado, era presidenciable incluso, había sido precandidato, o sea, no tenía un mal record. Además en ese momento no había un mayor enfrentamiento y fuerzas de izquierdas se plegaron  a las ideas de la proclama. El asunto fue la caída de la primera junta. Las fuerzas duras de la Fuerza Armada empezaron a sacar las uñas. Y ahí él se fue por esa línea, o sea, en primer momento no fue tanto, prometió trabajar por la proclama. Creí que lo iba hacer. Es que además no era fácil encontrar un candidato. Fue como un ministro provisional porque los buenos militares que debían haber ocupado ese cargo eran todavía mayores o capitanes. No se quiso saltar la jerarquía para poner los hombres adecuados.

¿No fue eso parte del error que fueran jóvenes que no incorporan a los de arriba?

Hay un problema de jerarquía militar. Se quiso remediar con un consejo permanente en la Fuerza Armada que tenía la función de empujar la mentalidad del militar al cambio democrático. Pero la caída de la Primera Junta le quitó base a ese consejo. En él estaban los capitanes y mayores que verdaderamente habían sido los promotores del golpe. Para no romper la jerarquía se nombraron antiguos jefes, pero fueron también bastantes los antiguos jefes que salieron de la Fuerza Armada.

Alrededor de cien…

Fue un cambio fuerte, pero la Fuerza Armada en general tenía una orientación muy conservadora. O sea, si nombraba un jefe de menor antigüedad que García también la misma orientación conservadora. Lo queríamos provisional, mientras se desarrollaba otra mentalidad, o sea, un cambio progresivo pero fuerte, rápido, que no se pudo efectuar porque al caer la primera junta tomó fuerza el ala dura.

Herard von Santos: Cuando planeaban el golpe no se pusieron a pensar quién iba ser el nuevo ministro de Defensa. Esoes una grave falla…

En un acto de conspiración no se sabe lo que va pasar y no puede estar repartiéndose el pastel o el venado antes de ir a cazarlo. Pero se llegó hasta quién podía ser el ministro de defensa. ¿Sabe quién fue el que más participó en esa discusión? Monseñor Romero con muchos militares jóvenes.

¿García llega de ministro de Defensa con la participación de monseñor Romero?

No.

¿En quién pensó monseñor Romero?

Se lo pongo más claro. Cuando se lo menciono es porque me lo dijeron con claridad. Algunos oficiales habían platicado con él y discutieron qué grado de militar podía ser el ministro de Defensa y él dijo: debe ser un militar. Pero pensaba en uno de buena línea, democrática, de renovación. No mencionaron tanto nombre pero él objetaba a García y a los mandos del general Romero. O sea, había buenos militares con el general Romero pero monseñor los objetaba por ser miembros del staff del general. Cuando se nombró a García protestó.

Yo considero a monseñor Romero un partícipe del golpe, estaba más involucrado en el Golpe de Estado que yo.

¿Cuándo usted fue parte del poder, monseñor lo llamaba, lo aconsejaba?

Tuvimos una primera reunión al día siguiente del golpe. Aclarando, además, que él sabía que el golpe se venía aunque desconocía cómo, y eso lo establecimos nosotros en el medio militar. Lo visitamos, estuvimos en San José de la Montaña. Fuimos a verlo Abdul Gutiérrez y yo. Nos exhortó que el gobierno civil fuera con gente de buenas condiciones. Después llegaron dos de sus representantes a verme al San Carlos, no para hablar del proyecto político, sino para verme. Ahí me manifestaron que venían de su parte y de una vez reclamaron por el sacristán desaparecido en Soyapango. Iniciamos una investigación rápida y los gestos los tomé como muy positivos. Después fui varias veces, primero con Gutiérrez y otras con García, y en otras dos o tres veces más fui solo.

¿A monseñor qué le preocupaba?

El proyecto de reformas económicas. Eso siempre salía en las pláticas. También los derechos humanos y la violencia. En los primeros tres meses estaban encantados de la vida, protestaba de ciertos militares como de García y Carranza, también de Rafael Flores Lima, quien no constituyó parte de la estructura del mando, sino que fue agregado militar en el exterior.

¿Qué pasó con Roberto d´Aubuisson?

No figuraba públicamente. Era un miembro militar con habilidades, condiciones, listo, se le tenía aprecio, en el Estado Mayor no sabía del golpe, pero cuando se lo dijeron estaba en el Estado Mayor, no en ANSESAL. Él lo apoyó en ese momento. Al día siguiente llegó al San Carlos a verme y cuadrándose militarmente me saludó y me dijo que se ponía a las órdenes completa e incondicionalmente. Ocho días después desapareció del Estado Mayor. No supe que se hizo. Con el apoyo de algunos jefes salió y se fue a empezar el trabajo político en el medio civil. Empezó a sacar videos atacando a la Junta. Hizo videos y videos y tomó relevancia.

Cuando cayó la Junta la agarró de lleno contra los democristianos y los militares.

¿Se llevó información sensible?

Con el apoyo de uno de los jefes militares sustrajo los documentos de ANSESAL muy delicados. Pasaron al Estado Mayor y estando en el Estado los sustrajo con la anuencia de uno de los altos jefes. Esos le sirvieron para todas las cosas.

Se escuchó en la 102nueve