El Salvador, domingo 19 de noviembre de 2017

Los últimos 10 minutos de los pueblos indígenas

Por: Redacción 102nueve
octubre 17, 2017

Para los miembros de la comunidad indígena que aún viven su situación actual, es similar al contexto que se vivía en 1932, cuando se dio el levantamiento indígena bajo el régimen del General  Maximiliano Hernández Martínez.

Miembro del Consejo Nahuat-pipil de Nahuizalco, Nazarios Sánchez Isidros. Foto por: Damaris Morán

Con los pies descalzos, un morral descolorido y una botella vacía en la mano camina lentamente Nazarios Sánchez Isidros, uno de los pocos ancianos que quedan de la comunidad indígena que habita en Nahuizalco.  Como cada domingo, acude a la reunión del Consejo Nahuat-pipil donde serán abordados temas de interés para sus miembros y una posible solución para evitar que sus costumbres no queden en el olvido.

A la fecha los pueblos indígenas continúan siendo discriminados por la sociedad debido a sus costumbres, lengua y pensamiento. Por parte del estado, con la modificación del artículo 63 de la Constitución de la República que ratifica que “El Salvador reconoce a los pueblos indígenas y adoptará políticas a fin de mantener y desarrollar su identidad étnica y cultural, cosmovisión, valores y espiritualidad”, garantiza la conservación de estas comunidades y que sus miembros puedan continuar con el traspaso de sus tradiciones por medio de estrategias en salud, economía y cultura.

Esto según la ley, pero en la práctica continúan siendo víctimas de hechos que lastiman su dignidad y niegan el acceso a los Derechos Humanos más básicos para todo el que nace dentro del territorio salvadoreño. El último Censo de Población de 2007, revela que de los 6,1 millones de salvadoreños el 12 % es origen indígena.

Los pueblos indígenas se caracterizan por vivir en la  espiritualidad y el respeto a la naturaleza. Se consideran guardianes de la tierra, desde que nacen se les enseña a velar por la protección de los ríos para garantizar el derecho al agua a sus comunidades. En respuesta a este deber para con la naturaleza, solicitan cada vez que es posible al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) la cancelación de todos los permisos a las empresas para que no permitan la construcción de represas y explotación de los terrenos, pero a la fecha no han tenido respuesta positiva.

En la actualidad, las comunidades indígenas viven en extrema pobreza, son marginados, explotados e invisibilizados de acuerdo a  la opinión de la Lideresa del Consejo Nahuat-pipil de Nahuizalco, Margot Pérez. “Hay dos tipos de pueblos indígenas uno es el que vive de la tierra y sus costumbres y el otro el que trabaja con los gobiernos para transmitir una cara diferente ante el mundo de cómo viven estas comunidades”, criticó.

Para Pérez, alejarse del término pueblos y adoptar el de comunidades indígenas es porque ellos son los que viven la cultura y sufren la marginación de esconderse y no hablar náhuatl por temor a sufrir de manera similar los hechos de 1932 en la que muchos de sus hermanos fueron perseguidos y masacrados por su constante lucha por el derecho a una calidad de vida  y acceso a la justicia.

Pueblos invisibles

La discriminación en el país se ha convertido en algo cotidiano, pero esta realidad se hace más palpable para las comunidades indígenas. Familia, lengua, cultura y tradiciones han prosperado desde hace miles de años en los mismas zonas que les fueron heredadas, a raíz de esta tarea y continuar con este legado las comunidades indígenas han  sido marginadas y menospreciadas convirtiéndolos en un pueblo extraño en sus territorios. 

Representación del pueblo indígena y sus artesanías. Foto cortesía por: Museo de la Palabra y la Imagen.                                                                                              Representación del pueblo indígena y sus artesanías. Foto cortesía por: Museo de la Palabra y la Imagen.

 

El Jefe del Departamento de pueblos indígenas de La Secretaría de la Cultura (SECULTURA), Gustavo Pineda, a parte de la ratificación del artículo 63 de la Constitución de la República, las municipalidades están haciendo su parte en la conservación y respeto a estos pueblos con la creación de ordenanzas que recogen una serie de derechos económicos, sociales, culturales y medioambientales para esta comunidad.

Desde el lado económico, estas comunidades carecen de oportunidades, y la pobreza a la que se enfrentan ha acabado con los pocos grupos indígenas de municipios como Nahuizalco, donde por medio del trabajo artesanal logran ganar dinero para costear sus necesidades más básicas. La presión de adaptarse a la sociedad para poder obtener un trabajo más aún una educación de calidad para sus hijos, ha obligado a algunos miembros de estos pueblos originarios  a dejar su lengua y sus costumbres para tener a una vida mejor a la que sus ancestros vivieron desde  tiempos antiguos. En muchos casos a pesar de incorporarse a la sociedad moderna la discriminación está presente debido  muchas veces por su apellido o su lugar de procedencia y más aún por sus rasgos físicos. 

Nahuablantes
Como muchos de los pueblos antiguos, los indígenas transmiten sus costumbres y su lengua de manera oral,  los encargados de enseñar y mantenerla viva son los ancianos, considerados los de mayor sabiduría y conocimientos para cumplir esta tarea.

                                                                                                         Apuntes de estudiante en clases de Nahuat sobre los números del 20 al 30.

 

Para el Consejo Nahuat-pipil de Nahuizalco, uno de los factores por las cuales el náhuatl está por desaparecer, es debido a que el 50% de nahuablantes son los ancianos que están muriendo a causa enfermedades relacionadas a la desnutrición. En el caso de los niños y jóvenes originarios de estas comunidades con conocimiento de esta lengua el sistema educativo se encarga de discriminarlos, como sucedió con una menor de la comunidad a la que uno de sus maestros le pidió no hablar náhuat en su clase argumentando que no entendía esa lengua, por lo que la niña dejó de practicarlo.

Por otra parte, organizaciones que apoyan a grupos indígenas y su lengua, imparten cursos con el fin de motivar a los jóvenes a aprenderla, darle continuidad y pausar su desaparición. “El náhuatl está al mismo nivel de cualquier otra lengua alrededor del mundo, no es posible excluir una lengua tan profunda”, asegura Emmety Pleitez, estudiante de náhuatl en la escuela de idiomas de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). Su interés por el estudio del náhuatl es debido al acercamiento que tuvo hace algunos años con esta comunidad, a partir de esa experiencia y como reto personal se comprometió con la difusión de esta lengua con una enorme riqueza cultural e histórica, concluyó.

Abolición cultural

“Nos quitaron nuestra identidad y nos discriminan desde el momento en que el Presidente Rafael Zaldívar, nos quitó nuestras tierras comunales y ejidales” comentó,  Pedro Rodríguez, Miembro del Consejo de Pueblos Originarios Nahuat-pipil (COPONAP) de Nahuizalco.

La comunidad indígena ha sido víctima de graves violaciones a sus derechos desde la conquista de América, donde miles fueron perseguidos, violados y asesinados por su constante lucha y protección de sus creencias. No obstante, en 1831 y 1832 durante el período del Presidente Rafael Zaldívar, estableció las leyes de extinción de las tierras comunales, implicando la expropiación de los ejidos de las municipalidades y de las tierras de las comunidades indígenas en el país.

El decreto del 27 de marzo de 1897, emitido por la Asamblea Nacional, marcó la consumación de la extinción de comunidades y ejidos, aunque hubo juicios posteriores que se extendieron incluso hasta 1912 y 1966. “En este decreto, la Asamblea Nacional, considerando que el sistema ejidal se ha extinguido y que, además, siendo importante pasar a la propiedad privada los terrenos que por no haber sido titulados han pasado a la nación, desapodera de los derechos que le corresponden sobre los terrenos de comunidades y ejidos que volvieron a su dominio y autoriza a los alcaldes respectivos para otorgar títulos de propiedad a los poseedores que los reclamen y declara válidos los títulos supletorios otorgados por los mismos, aun fuera de fecha.”

Finalmente, la privatización de estas tierras comunales y ejidales ocasionó un golpe duro para el indígena pasando de colonos a ser simples esclavos aislados sin tierra y empobrecidos a falta de pago por sus patrones.

En consecuencia, tras la crisis económica de 1929 que causó la caída del café, desempleos y bajo déficit del salario a los trabajadores, originó además malos tratos hacia la población campesina por parte de los patrones, privatización de las tierras comunales y ejidales y finalmente la discriminación y exclusión hacia los indígenas. La violencia ejercida por los ladinos y hacendados motivaron a los indígenas a crear un levantamiento para hacer valer sus derechos e impedir el desalojo de sus tierras. 

Indígenas de antaño, vivienda, vestimenta. Foto cortesía por: Museo de la Palabra y de la Imagen                                                         Indígenas de antaño, vivienda, vestimenta. Foto cortesía por: Museo de la Palabra y de la Imagen.

 

En 1932, durante el mandato del General Maximiliano Hernández Martínez, se ejecutó la orden de masacrar a miles de indígenas y campesinos  entre ellos al líder del movimiento indígena Feliciano Ama.  Esta represión se dio de diferentes maneras, desde una masacre a campesinos, indígenas y niños mayores de 12 años, que fueron indiscriminadamente asesinados. Por otra parte fueron masacrados de manera selectiva y a la vez utilizando un listado de todos aquellos indígenas que votaron por el Partido Comunista o que pertenecían a organizaciones campesinas. Este genocidio, asesinó a más de 10 mil a 30 mil indígenas incluyendo a niños, ancianos y campesinos.

La comunidad indígena ha existido sin la ayuda del Estado, sin embargo, por medio de la Asamblea Legislativa y la modificación del artículo 63 de la Constitución, contribuyó a que organizaciones y empresa privada se involucren en el respeto a esta cultura, pero al ser una ley muy reciente aún no hay estrategias permanentes que se estén ejecutando para darle cumplimiento necesario, consideró el jefe de SECULTURA. 

Emprendedores de una cultura que niega a desaparecer

La situación no ha cambiado mucho desde la colonización con la diferencia que actualmente tiene la posibilidad de integrarse a la sociedad si así lo quieren. Algunos de los sucesos a los que se han expuesto a lo largo de la historia les han llevado a tomar la decisión de buscar participación en partidos políticos y movimientos sociales o sindicales que les permitan garantizar la protección de sus derechos y la conservación de sus costumbres.

El proceso de transformación de la sociedad y los diferentes conflictos de los últimos años como la guerra civil y la expansión de grupos pandilleros, ha expuesto a estos pueblos a alto riesgo de una desaparición, obligándolos a migrar a otras zonas más seguras obligándoles a vender sus pequeñas parcelas y buscar otras formas de sobrevivir. “Solo para jóvenes de 18 años para allá, para nosotros no hay trabajo, y ¿para comer?, nos rebuscamos otras maneras, hay un señor ahí que me da trabajo, pero son casualidades y así vamos pasando”, comentó el abuelo, que también es miembro de la comunidad indígena de Nahuizalco y parte del consejo Nahuat-pipil, Maximiliano Cruz, relatando su experiencia en cuanto al acceso al trabajo. 

Son pocos los que orgullosamente dicen ser indígenas, muchos niegan su identidad cultural y su existencia y viven en las zonas rurales e incorporándose a la sociedad. Por otra parte quedan los que aún se niegan dejar sus costumbres subsistiendo de tierras rentadas para poder sembrar, siendo la agricultura el sustento para mantener a sus familias. No obstante el cambio climático y el deterioro de medio ambiente en los últimos años ha sido un factor que ha afectado este rubro debido a los periodos secos o muy copiosos afectando sus cosechas. 

Por otra parte, las viviendas son inapropiadas debido a que están construidas de tierra, adobe o lámina, y si su economía lo permite de ladrillo. Gustavo Pineda de SECULTURA, comentó que en la búsqueda de nahuahablantes y rescate de este patrimonio cultural, se identificó a una anciana que solicitó el apoyo para que se le pudiese entregar un par de láminas para su casa, pero esta entrega no se hizo efectiva debido a que ella falleció meses después.

La situación de los pueblos indígenas es crítico, no sólo son discriminados por su lengua, tradiciones y estilo de vida, más aún, en casos extremos se convierten en víctimas de la extrema violencia que vive el país como el caso del abuelo del Consejo Nahuat-Pipil de Nahuizalco, Nazario Sánchez Isidros, que unos meses atrás fue despojado de sus animales y de algunas de sus pertenencias en su casa.

La mujer indígena nace con el arte en las manos aseguró la artesana, productora y empresaria originaria del mercado de noche en la plaza central en Nahuizalco, Zoila Mate Gómez. Para ellos la artesanía es un contacto con el pasado al ser heredados sus ancestros. “Mi papá fue un gran artesano, y yo al crecer en medio de los mecates decidí nombrar a la empresa El Nemecate”, aseguró. Su labor de transmitir sus costumbres la ha llevado a impartir talleres para que otras personas también puedan emprender sus propios negocios de artesanías, esto como parte de su compromiso con el traspaso de sus conocimientos en el arte. 

Sus Derechos Humanos continúan siendo vulnerados, a pesar de ser la llave de nuestro pasado ancestral poco es lo que se hace para velar para  la comunidad de estas costumbres y el bienestar de sus guardianes. Mientras tanto siguen luchando para ser reconocidos ante la sociedad, gritando a una sola voz que aún no están extintos y que aún tienen fuerzas para seguir en la lucha de su identidad cultural y la conservación al idioma náhuatl.

                  Artesanías hechas de tule de agua, mecate, mimbre y fibras naturales por manos indígenas. Foto por: Damaris Morán

Los últimos 10 minutos de los pueblos indígenas

Por: Redacción 102nueve
octubre 17, 2017

Para los miembros de la comunidad indígena que aún viven su situación actual, es similar al contexto que se vivía en 1932, cuando se dio el levantamiento indígena bajo el régimen del General  Maximiliano Hernández Martínez.

Miembro del Consejo Nahuat-pipil de Nahuizalco, Nazarios Sánchez Isidros. Foto por: Damaris Morán

Para los miembros de la comunidad indígena que aún viven su situación actual, es similar al contexto que se vivía en 1932, cuando se dio el levantamiento indígena bajo el régimen del General  Maximiliano Hernández Martínez.

Con los pies descalzos, un morral descolorido y una botella vacía en la mano camina lentamente Nazarios Sánchez Isidros, uno de los pocos ancianos que quedan de la comunidad indígena que habita en Nahuizalco.  Como cada domingo, acude a la reunión del Consejo Nahuat-pipil donde serán abordados temas de interés para sus miembros y una posible solución para evitar que sus costumbres no queden en el olvido.

A la fecha los pueblos indígenas continúan siendo discriminados por la sociedad debido a sus costumbres, lengua y pensamiento. Por parte del estado, con la modificación del artículo 63 de la Constitución de la República que ratifica que “El Salvador reconoce a los pueblos indígenas y adoptará políticas a fin de mantener y desarrollar su identidad étnica y cultural, cosmovisión, valores y espiritualidad”, garantiza la conservación de estas comunidades y que sus miembros puedan continuar con el traspaso de sus tradiciones por medio de estrategias en salud, economía y cultura.

Esto según la ley, pero en la práctica continúan siendo víctimas de hechos que lastiman su dignidad y niegan el acceso a los Derechos Humanos más básicos para todo el que nace dentro del territorio salvadoreño. El último Censo de Población de 2007, revela que de los 6,1 millones de salvadoreños el 12 % es origen indígena.

Los pueblos indígenas se caracterizan por vivir en la  espiritualidad y el respeto a la naturaleza. Se consideran guardianes de la tierra, desde que nacen se les enseña a velar por la protección de los ríos para garantizar el derecho al agua a sus comunidades. En respuesta a este deber para con la naturaleza, solicitan cada vez que es posible al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) la cancelación de todos los permisos a las empresas para que no permitan la construcción de represas y explotación de los terrenos, pero a la fecha no han tenido respuesta positiva.

En la actualidad, las comunidades indígenas viven en extrema pobreza, son marginados, explotados e invisibilizados de acuerdo a  la opinión de la Lideresa del Consejo Nahuat-pipil de Nahuizalco, Margot Pérez. “Hay dos tipos de pueblos indígenas uno es el que vive de la tierra y sus costumbres y el otro el que trabaja con los gobiernos para transmitir una cara diferente ante el mundo de cómo viven estas comunidades”, criticó.

Para Pérez, alejarse del término pueblos y adoptar el de comunidades indígenas es porque ellos son los que viven la cultura y sufren la marginación de esconderse y no hablar náhuatl por temor a sufrir de manera similar los hechos de 1932 en la que muchos de sus hermanos fueron perseguidos y masacrados por su constante lucha por el derecho a una calidad de vida  y acceso a la justicia.

Pueblos invisibles

La discriminación en el país se ha convertido en algo cotidiano, pero esta realidad se hace más palpable para las comunidades indígenas. Familia, lengua, cultura y tradiciones han prosperado desde hace miles de años en los mismas zonas que les fueron heredadas, a raíz de esta tarea y continuar con este legado las comunidades indígenas han  sido marginadas y menospreciadas convirtiéndolos en un pueblo extraño en sus territorios. 

Representación del pueblo indígena y sus artesanías. Foto cortesía por: Museo de la Palabra y la Imagen.                                                                                              Representación del pueblo indígena y sus artesanías. Foto cortesía por: Museo de la Palabra y la Imagen.

 

El Jefe del Departamento de pueblos indígenas de La Secretaría de la Cultura (SECULTURA), Gustavo Pineda, a parte de la ratificación del artículo 63 de la Constitución de la República, las municipalidades están haciendo su parte en la conservación y respeto a estos pueblos con la creación de ordenanzas que recogen una serie de derechos económicos, sociales, culturales y medioambientales para esta comunidad.

Desde el lado económico, estas comunidades carecen de oportunidades, y la pobreza a la que se enfrentan ha acabado con los pocos grupos indígenas de municipios como Nahuizalco, donde por medio del trabajo artesanal logran ganar dinero para costear sus necesidades más básicas. La presión de adaptarse a la sociedad para poder obtener un trabajo más aún una educación de calidad para sus hijos, ha obligado a algunos miembros de estos pueblos originarios  a dejar su lengua y sus costumbres para tener a una vida mejor a la que sus ancestros vivieron desde  tiempos antiguos. En muchos casos a pesar de incorporarse a la sociedad moderna la discriminación está presente debido  muchas veces por su apellido o su lugar de procedencia y más aún por sus rasgos físicos. 

Nahuablantes
Como muchos de los pueblos antiguos, los indígenas transmiten sus costumbres y su lengua de manera oral,  los encargados de enseñar y mantenerla viva son los ancianos, considerados los de mayor sabiduría y conocimientos para cumplir esta tarea.

                                                                                                         Apuntes de estudiante en clases de Nahuat sobre los números del 20 al 30.

 

Para el Consejo Nahuat-pipil de Nahuizalco, uno de los factores por las cuales el náhuatl está por desaparecer, es debido a que el 50% de nahuablantes son los ancianos que están muriendo a causa enfermedades relacionadas a la desnutrición. En el caso de los niños y jóvenes originarios de estas comunidades con conocimiento de esta lengua el sistema educativo se encarga de discriminarlos, como sucedió con una menor de la comunidad a la que uno de sus maestros le pidió no hablar náhuat en su clase argumentando que no entendía esa lengua, por lo que la niña dejó de practicarlo.

Por otra parte, organizaciones que apoyan a grupos indígenas y su lengua, imparten cursos con el fin de motivar a los jóvenes a aprenderla, darle continuidad y pausar su desaparición. “El náhuatl está al mismo nivel de cualquier otra lengua alrededor del mundo, no es posible excluir una lengua tan profunda”, asegura Emmety Pleitez, estudiante de náhuatl en la escuela de idiomas de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). Su interés por el estudio del náhuatl es debido al acercamiento que tuvo hace algunos años con esta comunidad, a partir de esa experiencia y como reto personal se comprometió con la difusión de esta lengua con una enorme riqueza cultural e histórica, concluyó.

Abolición cultural

“Nos quitaron nuestra identidad y nos discriminan desde el momento en que el Presidente Rafael Zaldívar, nos quitó nuestras tierras comunales y ejidales” comentó,  Pedro Rodríguez, Miembro del Consejo de Pueblos Originarios Nahuat-pipil (COPONAP) de Nahuizalco.

La comunidad indígena ha sido víctima de graves violaciones a sus derechos desde la conquista de América, donde miles fueron perseguidos, violados y asesinados por su constante lucha y protección de sus creencias. No obstante, en 1831 y 1832 durante el período del Presidente Rafael Zaldívar, estableció las leyes de extinción de las tierras comunales, implicando la expropiación de los ejidos de las municipalidades y de las tierras de las comunidades indígenas en el país.

El decreto del 27 de marzo de 1897, emitido por la Asamblea Nacional, marcó la consumación de la extinción de comunidades y ejidos, aunque hubo juicios posteriores que se extendieron incluso hasta 1912 y 1966. “En este decreto, la Asamblea Nacional, considerando que el sistema ejidal se ha extinguido y que, además, siendo importante pasar a la propiedad privada los terrenos que por no haber sido titulados han pasado a la nación, desapodera de los derechos que le corresponden sobre los terrenos de comunidades y ejidos que volvieron a su dominio y autoriza a los alcaldes respectivos para otorgar títulos de propiedad a los poseedores que los reclamen y declara válidos los títulos supletorios otorgados por los mismos, aun fuera de fecha.”

Finalmente, la privatización de estas tierras comunales y ejidales ocasionó un golpe duro para el indígena pasando de colonos a ser simples esclavos aislados sin tierra y empobrecidos a falta de pago por sus patrones.

En consecuencia, tras la crisis económica de 1929 que causó la caída del café, desempleos y bajo déficit del salario a los trabajadores, originó además malos tratos hacia la población campesina por parte de los patrones, privatización de las tierras comunales y ejidales y finalmente la discriminación y exclusión hacia los indígenas. La violencia ejercida por los ladinos y hacendados motivaron a los indígenas a crear un levantamiento para hacer valer sus derechos e impedir el desalojo de sus tierras. 

Indígenas de antaño, vivienda, vestimenta. Foto cortesía por: Museo de la Palabra y de la Imagen                                                         Indígenas de antaño, vivienda, vestimenta. Foto cortesía por: Museo de la Palabra y de la Imagen.

 

En 1932, durante el mandato del General Maximiliano Hernández Martínez, se ejecutó la orden de masacrar a miles de indígenas y campesinos  entre ellos al líder del movimiento indígena Feliciano Ama.  Esta represión se dio de diferentes maneras, desde una masacre a campesinos, indígenas y niños mayores de 12 años, que fueron indiscriminadamente asesinados. Por otra parte fueron masacrados de manera selectiva y a la vez utilizando un listado de todos aquellos indígenas que votaron por el Partido Comunista o que pertenecían a organizaciones campesinas. Este genocidio, asesinó a más de 10 mil a 30 mil indígenas incluyendo a niños, ancianos y campesinos.

La comunidad indígena ha existido sin la ayuda del Estado, sin embargo, por medio de la Asamblea Legislativa y la modificación del artículo 63 de la Constitución, contribuyó a que organizaciones y empresa privada se involucren en el respeto a esta cultura, pero al ser una ley muy reciente aún no hay estrategias permanentes que se estén ejecutando para darle cumplimiento necesario, consideró el jefe de SECULTURA. 

Emprendedores de una cultura que niega a desaparecer

La situación no ha cambiado mucho desde la colonización con la diferencia que actualmente tiene la posibilidad de integrarse a la sociedad si así lo quieren. Algunos de los sucesos a los que se han expuesto a lo largo de la historia les han llevado a tomar la decisión de buscar participación en partidos políticos y movimientos sociales o sindicales que les permitan garantizar la protección de sus derechos y la conservación de sus costumbres.

El proceso de transformación de la sociedad y los diferentes conflictos de los últimos años como la guerra civil y la expansión de grupos pandilleros, ha expuesto a estos pueblos a alto riesgo de una desaparición, obligándolos a migrar a otras zonas más seguras obligándoles a vender sus pequeñas parcelas y buscar otras formas de sobrevivir. “Solo para jóvenes de 18 años para allá, para nosotros no hay trabajo, y ¿para comer?, nos rebuscamos otras maneras, hay un señor ahí que me da trabajo, pero son casualidades y así vamos pasando”, comentó el abuelo, que también es miembro de la comunidad indígena de Nahuizalco y parte del consejo Nahuat-pipil, Maximiliano Cruz, relatando su experiencia en cuanto al acceso al trabajo. 

Son pocos los que orgullosamente dicen ser indígenas, muchos niegan su identidad cultural y su existencia y viven en las zonas rurales e incorporándose a la sociedad. Por otra parte quedan los que aún se niegan dejar sus costumbres subsistiendo de tierras rentadas para poder sembrar, siendo la agricultura el sustento para mantener a sus familias. No obstante el cambio climático y el deterioro de medio ambiente en los últimos años ha sido un factor que ha afectado este rubro debido a los periodos secos o muy copiosos afectando sus cosechas. 

Por otra parte, las viviendas son inapropiadas debido a que están construidas de tierra, adobe o lámina, y si su economía lo permite de ladrillo. Gustavo Pineda de SECULTURA, comentó que en la búsqueda de nahuahablantes y rescate de este patrimonio cultural, se identificó a una anciana que solicitó el apoyo para que se le pudiese entregar un par de láminas para su casa, pero esta entrega no se hizo efectiva debido a que ella falleció meses después.

La situación de los pueblos indígenas es crítico, no sólo son discriminados por su lengua, tradiciones y estilo de vida, más aún, en casos extremos se convierten en víctimas de la extrema violencia que vive el país como el caso del abuelo del Consejo Nahuat-Pipil de Nahuizalco, Nazario Sánchez Isidros, que unos meses atrás fue despojado de sus animales y de algunas de sus pertenencias en su casa.

La mujer indígena nace con el arte en las manos aseguró la artesana, productora y empresaria originaria del mercado de noche en la plaza central en Nahuizalco, Zoila Mate Gómez. Para ellos la artesanía es un contacto con el pasado al ser heredados sus ancestros. “Mi papá fue un gran artesano, y yo al crecer en medio de los mecates decidí nombrar a la empresa El Nemecate”, aseguró. Su labor de transmitir sus costumbres la ha llevado a impartir talleres para que otras personas también puedan emprender sus propios negocios de artesanías, esto como parte de su compromiso con el traspaso de sus conocimientos en el arte. 

Sus Derechos Humanos continúan siendo vulnerados, a pesar de ser la llave de nuestro pasado ancestral poco es lo que se hace para velar para  la comunidad de estas costumbres y el bienestar de sus guardianes. Mientras tanto siguen luchando para ser reconocidos ante la sociedad, gritando a una sola voz que aún no están extintos y que aún tienen fuerzas para seguir en la lucha de su identidad cultural y la conservación al idioma náhuatl.

                  Artesanías hechas de tule de agua, mecate, mimbre y fibras naturales por manos indígenas. Foto por: Damaris Morán

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