El Salvador, viernes 21 de julio de 2017

Los pandilleros que ni matan ni mueren

Por: David Ernesto Pérez
diciembre 15, 2016

De diez víctimas registradas en cada uno de los 365 días de 2014, tres fueron identificadas como pandilleros.

Internet

Basta consultar en Google El Salvador homicidios para comprobar que el discurso oficial ha logrado entronizar a las pandillas como las principales protagonistas de los asesinatos. Es casi seguro que si cliquea en cada resultado, como mínimo, encontrará presuntos miembros de la Mara Salvatrucha o Barrio 18 como protagonistas.

Pero la lógica del discurso oficial se nutre más de la conveniencia electoral que de las estadísticas que registra el Estado, porque las de la Policía Nacional Civil (PNC), Fiscalía General (FGR), Dirección de Centros Penales e Instituto de Medicina Legal (IML) de 2007 a 2015 contrastan con los discursos que en los últimos dos años defendieron sin pudor las autoridades de seguridad pública y de Casa Presidencial. En realidad los asesinos y sus víctimas muy pocas veces fueron identificados como pandilleros. Muy pocas.

¿Son las víctimas?

2015 es considerado uno de los años más violentos desde la firma de los Acuerdos de Paz el 16 de enero de 1992.  Hubo días en los que fue más evidente que al Estado la violencia lo había desbordado. Medicina Legal registró 6,656 asesinatos, un promedio de 18 salvadoreños asesinados cada 24 horas.

Para dar la cara las autoridades armaron su propia versión de la realidad que defendieron y la mayoría de medios de comunicación replicó como altavoces. El 20 de mayo, Eugenio Chicas, secretario de Comunicaciones de Salvador Sánchez Cerén, dijo que “el número de muertos que siguen habiendo, principalmente, son pandilleros”. En esos días también Benito Lara Fernández, entonces ministro de Seguridad, aseguró en una entrevista televisiva que seis de cada diez víctimas son pandilleros. Tres meses más tarde la violencia volvió a lograr cifras récord: el domingo 16 de agosto murieron violentamente 40 personas; el lunes, 42; el martes, 43. Héctor Armando G., alumno del Instituto Nacional de Comercio (INCO) –acribillado mientras borraba un grafiti- es una de las víctimas.

En sus archivos la PNC registró 6,656 ciudadanos asesinados. Pero solo confirmó como pandilleros a 1,854. Los restantes 4,802 nunca estuvieron en listas negras. Nunca.

De 18 víctimas de homicidios de cada día, cinco fueron identificadas como miembros de la MS, de una de las dos facciones de la pandilla 18, Mao-Mao, Máquina, Rebeldes Locos o de otras.

En 2014 fueron asesinados 3,912 salvadoreños. Es un promedio de diez víctimas cada 24 horas.  El año lo marcaron dos acontecimientos trascendentales: en abril el saliente presidente Mauricio Funes dio por rota la tregua entre pandillas que estaba vigente desde marzo de 2012 y que había logrado disminuir los homicidios de 14 a 5.5 diarios; y las riendas del poder pasaron a manos de Sánchez Cerén que declaró la guerra al Barrio 18 y la MS.

De diez víctimas registradas en cada uno de los 365 días de 2014, tres fueron identificadas como pandilleros.

De 2012 a 2013 la tregua entre pandillas estuvo vigente. Fueron años en que los autodenominados mediadores Raúl Mijango y Fabio Colindres se paseaban en los centros penales coordinando con los cabecillas las medidas a tomar para supuestamente mantener a raya las ansias de sangre de miles de sicarios sueltos en las calles. Cada día fueron asesinados siete y seis salvadoreños, respectivamente. Las víctimas de ambos años suman 5,107; 1,045 fueron identificados como pandilleros, es decir, un promedio de dos cada día. Los restantes cuatro o cinco fallecidos el Estado nunca les encontró vínculos criminales de ese tipo.

De 2007 a 2015 fueron asesinados 35,108 salvadoreños. Es un promedio de 12 asesinatos diarios cada 24 horas. De las 35,108 víctimas, a 7,003 la PNC les descubrió tatuajes o un lugar en la jerarquía de las pandillas. En el periodo equivale a una media de dos pandilleros muertos cada 24 horas.

Más de 28,000 salvadoreños asesinados en los últimos ocho años no eran pandilleros. Nunca pertenecieron a la MS o al Barrio 18.

Nunca.

El viernes 5 de agosto de 2016 se le preguntó a Howard Cotto: ¿Cómo sostiene la PNC la tesis de que la mayoría de víctimas son pandilleros? Respondió que solo de estudiar la escena del delito los investigadores concluyen que el 40 por ciento de las víctimas son pandilleros pero que con las indagaciones posteriores, que pueden durar, como mínimo tres años, el porcentaje aumenta al 80. Aseguró que hay estudios que lo demuestran. Recordó que después de procesada la escena entra la Fiscalía que deberá comprobar la hipótesis del crimen. “La fase de instrucción (del proceso penal) es para demostrar la filiación de muertos y victimarios”, expresó.

¿Son los victimarios?

De marzo a julio de 2015 la violencia volvió a incrementar. En junio, por ejemplo, fueron asesinados 677 salvadoreños, un promedio de 21 diarios. En esos días Mauricio Ramírez Landaverde era el director de la PNC y para tratar de explicar el desangramiento dijo: “En todo este fenómeno hay un denominador común: la mayoría de víctimas y victimarios se la podemos atribuir, con certeza, a estos grupos delictivos (pandillas)”.

En este rubro las estadísticas de la PNC parecen confirmar la tesis. De  2007 a 2015 fueron capturados 22,720 pandilleros acusados de asesinos, equivalentes a una captura cada tres horas. Esto, en buena medida, explica el hacinamiento en el sistema penitenciario salvadoreño.

El año pasado las redadas masivas dieron como fruto 2,704 pandilleros capturados sospechosos de haber participado en homicidios. En 2014, 3,108; en 2013, 2,209; en 2012, 2,913.

Si las acostumbradas redadas a medianoche fueran la consecuencia natural de una buena investigación las estadísticas caminaran al mismo ritmo en todas las etapas del proceso judicial. Pero las diferencias entre el número de capturados versus casos judicializados y condenas son abismales. Parecen la caricatura insípida de un pasquín de pésima calidad.

De los 22,720 presuntos pandilleros detenidos en el periodo, 7,595 fueron presentados en los tribunales y enviados a la etapa de instrucción. En esta parte aparece la primera incongruencia: 15,125 capturados recuperaron su libertad un par de horas después que la PNC llegó a sacarlos de su casa a medianoche y se los llevó en ropa interior en un camión o en una patrulla.

Pero el Estado fue mucho más ineficiente a la hora de demostrar que esos 7,595 presuntos pandilleros son asesinos. De acuerdo con las estadísticas de la Fiscalía en los últimos tres años fueron condenados 560 miembros del Barrio 18 o la MS por haber participado en asesinatos.

El recuento es así: de 2013 a 2015 fueron asesinados 13,108 salvadoreños. La PNC detuvo a 8,021 presuntos pandilleros y asesinos; presentó en los tribunales y pasaron a la etapa de instrucción, 4,787; los jueces condenaron a 560.

Fueron 13,108 asesinatos. El Estado salvadoreño condenó por esas muertes a 560 pandilleros. Si se acepta el discurso oficial habrá que asumir que cada uno de los 560 pandilleros mató, como mínimo, a 23 salvadoreños.

El discurso de las autoridades y las estadísticas de la Dirección de Centros Penales también son incongruentes. De 2011 a 2015 fueron detenidos 13,623 presuntos pandilleros asesinos; en las cárceles, sin embargo, hubo 45,756 –entre condenados y procesados- por homicidio.

Más de 32,000 que estuvieron o siguen detenidos por supuestamente haber participado en asesinatos la PNC no los relacionó ni con el Barrio 18 ni con la MS.

Los registros de las instituciones demuestran que las declaraciones de los funcionarios encargados de esas instituciones no son ciertas.

¿Quiénes son entonces los responsables de los miles de asesinatos que son perpetrados cada año?

Ricardo Sosa, experto en seguridad, opinó que es innegable que las pandillas inciden en las estadísticas de asesinatos pero hay muchas caras más que el Estado se niega a ver por desidia o por otros intereses. ¿Cuánto aportan al luto de los salvadoreños los crímenes por intolerancia? ¿Y los psicópatas que caminan tranquilamente en las calles? ¿Y los asesinos que desatan su furia cuando la víctima se resiste a que le roben? ¿Y los traficantes de armas, personas y drogas no matan para proteger sus negocios?

“Nos quieren hacer creer que vivimos en pandillerolandia y que todo es culpa de las pandillas. Pero las otras caras del crimen organizado las hacen a un lado”, dijo.

Uno de los problemas, según Sosa, es que El Salvador es experto en manejar pésimamente la escena del delito. De esta etapa de la investigación, sin embargo, surge el 80% de las pruebas para llegar al culpable del asesinato. El otro es: confundir violencia con criminalidad.

Sucede también, según él, que El Salvador está lleno de psicópatas. El problema es que los psicópatas son, la mayoría de las veces, difíciles de detectar. “Tenemos una sociedad enferma que después de los Acuerdos de Paz quedó pistolizada”, agregó.

Los pandilleros que ni matan ni mueren

Por: David Ernesto Pérez
diciembre 15, 2016

De diez víctimas registradas en cada uno de los 365 días de 2014, tres fueron identificadas como pandilleros.

Internet

De diez víctimas registradas en cada uno de los 365 días de 2014, tres fueron identificadas como pandilleros.

Basta consultar en Google El Salvador homicidios para comprobar que el discurso oficial ha logrado entronizar a las pandillas como las principales protagonistas de los asesinatos. Es casi seguro que si cliquea en cada resultado, como mínimo, encontrará presuntos miembros de la Mara Salvatrucha o Barrio 18 como protagonistas.

Pero la lógica del discurso oficial se nutre más de la conveniencia electoral que de las estadísticas que registra el Estado, porque las de la Policía Nacional Civil (PNC), Fiscalía General (FGR), Dirección de Centros Penales e Instituto de Medicina Legal (IML) de 2007 a 2015 contrastan con los discursos que en los últimos dos años defendieron sin pudor las autoridades de seguridad pública y de Casa Presidencial. En realidad los asesinos y sus víctimas muy pocas veces fueron identificados como pandilleros. Muy pocas.

¿Son las víctimas?

2015 es considerado uno de los años más violentos desde la firma de los Acuerdos de Paz el 16 de enero de 1992.  Hubo días en los que fue más evidente que al Estado la violencia lo había desbordado. Medicina Legal registró 6,656 asesinatos, un promedio de 18 salvadoreños asesinados cada 24 horas.

Para dar la cara las autoridades armaron su propia versión de la realidad que defendieron y la mayoría de medios de comunicación replicó como altavoces. El 20 de mayo, Eugenio Chicas, secretario de Comunicaciones de Salvador Sánchez Cerén, dijo que “el número de muertos que siguen habiendo, principalmente, son pandilleros”. En esos días también Benito Lara Fernández, entonces ministro de Seguridad, aseguró en una entrevista televisiva que seis de cada diez víctimas son pandilleros. Tres meses más tarde la violencia volvió a lograr cifras récord: el domingo 16 de agosto murieron violentamente 40 personas; el lunes, 42; el martes, 43. Héctor Armando G., alumno del Instituto Nacional de Comercio (INCO) –acribillado mientras borraba un grafiti- es una de las víctimas.

En sus archivos la PNC registró 6,656 ciudadanos asesinados. Pero solo confirmó como pandilleros a 1,854. Los restantes 4,802 nunca estuvieron en listas negras. Nunca.

De 18 víctimas de homicidios de cada día, cinco fueron identificadas como miembros de la MS, de una de las dos facciones de la pandilla 18, Mao-Mao, Máquina, Rebeldes Locos o de otras.

En 2014 fueron asesinados 3,912 salvadoreños. Es un promedio de diez víctimas cada 24 horas.  El año lo marcaron dos acontecimientos trascendentales: en abril el saliente presidente Mauricio Funes dio por rota la tregua entre pandillas que estaba vigente desde marzo de 2012 y que había logrado disminuir los homicidios de 14 a 5.5 diarios; y las riendas del poder pasaron a manos de Sánchez Cerén que declaró la guerra al Barrio 18 y la MS.

De diez víctimas registradas en cada uno de los 365 días de 2014, tres fueron identificadas como pandilleros.

De 2012 a 2013 la tregua entre pandillas estuvo vigente. Fueron años en que los autodenominados mediadores Raúl Mijango y Fabio Colindres se paseaban en los centros penales coordinando con los cabecillas las medidas a tomar para supuestamente mantener a raya las ansias de sangre de miles de sicarios sueltos en las calles. Cada día fueron asesinados siete y seis salvadoreños, respectivamente. Las víctimas de ambos años suman 5,107; 1,045 fueron identificados como pandilleros, es decir, un promedio de dos cada día. Los restantes cuatro o cinco fallecidos el Estado nunca les encontró vínculos criminales de ese tipo.

De 2007 a 2015 fueron asesinados 35,108 salvadoreños. Es un promedio de 12 asesinatos diarios cada 24 horas. De las 35,108 víctimas, a 7,003 la PNC les descubrió tatuajes o un lugar en la jerarquía de las pandillas. En el periodo equivale a una media de dos pandilleros muertos cada 24 horas.

Más de 28,000 salvadoreños asesinados en los últimos ocho años no eran pandilleros. Nunca pertenecieron a la MS o al Barrio 18.

Nunca.

El viernes 5 de agosto de 2016 se le preguntó a Howard Cotto: ¿Cómo sostiene la PNC la tesis de que la mayoría de víctimas son pandilleros? Respondió que solo de estudiar la escena del delito los investigadores concluyen que el 40 por ciento de las víctimas son pandilleros pero que con las indagaciones posteriores, que pueden durar, como mínimo tres años, el porcentaje aumenta al 80. Aseguró que hay estudios que lo demuestran. Recordó que después de procesada la escena entra la Fiscalía que deberá comprobar la hipótesis del crimen. “La fase de instrucción (del proceso penal) es para demostrar la filiación de muertos y victimarios”, expresó.

¿Son los victimarios?

De marzo a julio de 2015 la violencia volvió a incrementar. En junio, por ejemplo, fueron asesinados 677 salvadoreños, un promedio de 21 diarios. En esos días Mauricio Ramírez Landaverde era el director de la PNC y para tratar de explicar el desangramiento dijo: “En todo este fenómeno hay un denominador común: la mayoría de víctimas y victimarios se la podemos atribuir, con certeza, a estos grupos delictivos (pandillas)”.

En este rubro las estadísticas de la PNC parecen confirmar la tesis. De  2007 a 2015 fueron capturados 22,720 pandilleros acusados de asesinos, equivalentes a una captura cada tres horas. Esto, en buena medida, explica el hacinamiento en el sistema penitenciario salvadoreño.

El año pasado las redadas masivas dieron como fruto 2,704 pandilleros capturados sospechosos de haber participado en homicidios. En 2014, 3,108; en 2013, 2,209; en 2012, 2,913.

Si las acostumbradas redadas a medianoche fueran la consecuencia natural de una buena investigación las estadísticas caminaran al mismo ritmo en todas las etapas del proceso judicial. Pero las diferencias entre el número de capturados versus casos judicializados y condenas son abismales. Parecen la caricatura insípida de un pasquín de pésima calidad.

De los 22,720 presuntos pandilleros detenidos en el periodo, 7,595 fueron presentados en los tribunales y enviados a la etapa de instrucción. En esta parte aparece la primera incongruencia: 15,125 capturados recuperaron su libertad un par de horas después que la PNC llegó a sacarlos de su casa a medianoche y se los llevó en ropa interior en un camión o en una patrulla.

Pero el Estado fue mucho más ineficiente a la hora de demostrar que esos 7,595 presuntos pandilleros son asesinos. De acuerdo con las estadísticas de la Fiscalía en los últimos tres años fueron condenados 560 miembros del Barrio 18 o la MS por haber participado en asesinatos.

El recuento es así: de 2013 a 2015 fueron asesinados 13,108 salvadoreños. La PNC detuvo a 8,021 presuntos pandilleros y asesinos; presentó en los tribunales y pasaron a la etapa de instrucción, 4,787; los jueces condenaron a 560.

Fueron 13,108 asesinatos. El Estado salvadoreño condenó por esas muertes a 560 pandilleros. Si se acepta el discurso oficial habrá que asumir que cada uno de los 560 pandilleros mató, como mínimo, a 23 salvadoreños.

El discurso de las autoridades y las estadísticas de la Dirección de Centros Penales también son incongruentes. De 2011 a 2015 fueron detenidos 13,623 presuntos pandilleros asesinos; en las cárceles, sin embargo, hubo 45,756 –entre condenados y procesados- por homicidio.

Más de 32,000 que estuvieron o siguen detenidos por supuestamente haber participado en asesinatos la PNC no los relacionó ni con el Barrio 18 ni con la MS.

Los registros de las instituciones demuestran que las declaraciones de los funcionarios encargados de esas instituciones no son ciertas.

¿Quiénes son entonces los responsables de los miles de asesinatos que son perpetrados cada año?

Ricardo Sosa, experto en seguridad, opinó que es innegable que las pandillas inciden en las estadísticas de asesinatos pero hay muchas caras más que el Estado se niega a ver por desidia o por otros intereses. ¿Cuánto aportan al luto de los salvadoreños los crímenes por intolerancia? ¿Y los psicópatas que caminan tranquilamente en las calles? ¿Y los asesinos que desatan su furia cuando la víctima se resiste a que le roben? ¿Y los traficantes de armas, personas y drogas no matan para proteger sus negocios?

“Nos quieren hacer creer que vivimos en pandillerolandia y que todo es culpa de las pandillas. Pero las otras caras del crimen organizado las hacen a un lado”, dijo.

Uno de los problemas, según Sosa, es que El Salvador es experto en manejar pésimamente la escena del delito. De esta etapa de la investigación, sin embargo, surge el 80% de las pruebas para llegar al culpable del asesinato. El otro es: confundir violencia con criminalidad.

Sucede también, según él, que El Salvador está lleno de psicópatas. El problema es que los psicópatas son, la mayoría de las veces, difíciles de detectar. “Tenemos una sociedad enferma que después de los Acuerdos de Paz quedó pistolizada”, agregó.

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