El Salvador, viernes 22 de septiembre de 2017

‘Los luchadores sabemos que en el camino podemos perder la vida’

Por: Lafitte Fernández
septiembre 8, 2016

La mayoría la tiene como la mujer más influyente y poderosa de la izquierda salvadoreña. Eso define todo.

Norma Guevara. Foto: FMLN.

No entiendo por qué, pero a la diputada Norma Guevara  la conocí más de veinte años después de llegar a El Salvador. Nunca hablé con ella hasta este día.

Eso no sucedió porque fuera una mujer opaca. Al contrario:la mayoría la tiene como la mujer más influyente y poderosa de la izquierda salvadoreña. Eso define todo.

A ella no le gusta que la califiquen con la vara del poder que ejerce. Mucho menos le gusta que digan que es una “dama de hierro”. Cuando la llaman así, simplemente responde: “ firme y humana… eso es diferente”.

La primera impresión que causa es de recato y ponderación. De una mujer metódica y respuestas pensadas.

Su pensamiento está influido por personajes como Carlos Marx, Shafick Handal y Alberto Masferrer. Y cree que todos ellos están vigentes. Al menos como creadores de métodos de interpretación de la realidad.

La diputada tiene un tono de voz y una forma de manifestarse que la hace parecer una maestra. Definirla como tal es toda una época.

Esa percepción no es distante para ella. Desde muy joven se largó a las montañas a alfabetizar salvadoreños.

Lo hizo en una época en que aplicó una regla de proporcionalidad: si la sociedad me ayudó a estudiar, yo debo alfabetizar como una forma de retribuir lo que, socialmente, he recibido.

Cuando pasa el tiempo y sigues hablando con Norma Guevara te da la impresión que es una mamá buena, metódica, estudiosa y ordenada.

Pero cuando terminas de hablar ya tienes la imagen de una mujer lista, intelectual, leída, de buen juicio crítico y aficionada al análisis. Por eso es que, con una sonrisa corta pero cómplice, confiesa que le gusta la política.

Pero esa mujer inspira algo más: sospecho que hay en ella la misma honradez intelectual de Shafick Handal. Con Shafick se podía estar de acuerdo o en rotundo desacuerdo, pero sus ideas eran genuinas. Podían estar equivocadas pero eran ideas que nacían de una espléndida honradez intelectual. Creo que la diputada Guevara heredó eso de Shafick.

No cualquiera creería que es parte de ese torrente intelectual universitario que desafió a los militares, se instruyeron con libros prohibidos, tomaron un fusil, se enmontañaron, pelearon, fueron detenidos y torturados, y hoy se paran en la primera línea de la historia.

No habla de ese pasado rudo y doloroso como otros excombatientes. Por amigos comunes supe que los militares la torturaron. Pero ella no habla de eso. Se salta esa parte de la historia.

Ella prefiere creer que la misma utopía por la que peleó desde joven está vigente.No la cree muerta ni dice que hemos llegado al final de la historia, como algunos creen.

No lo pregunté, ni me lo dijo, pero creo que la vida ha sido dura con ella. Su primer esposo, el padre de su hija mayor, desapareció un día y nunca apareció. Simplemente lo mataron. Nunca encontró ni un hueso que pudiese enterrar en un panteón. Jamás pudo llevarle un macizo de flores a su tumba.

Durante su pasado como guerrillera, a su segundo esposo, Guillermo Ramirios, lo dejaba de ver por mucho tiempo. Entonces invocaba su nombre y prefería creer que tal vez también lo habían matado. De esa tamaño fue la crueldad de las emociones de la guerra y la clandestinidad.

Peor aún: los músculos del rostro de Norma Guevara se descomponen cuando recuerda a los amigos que perdió en la guerra. Fueron muchos y sus nombres se transformaron en secretos del filo crítico de su juventud.

Esto es lo que hablé con Norma Guevara:

¿Qué la volvió rebelde, revolucionaria, qué la hizo marchar con un fusil detrás?

Eso se explica por el contexto del país en el que nos tocó crecer y ser jóvenes, y la familia, el entorno más inmediato. Vengo de San Alejo, mi padre era agricultor y participaba en la Democracia Cristiana, en un partido que representaba lo más progresista y avanzado que podía conocerse en el mundo de los partidos. Era la época en la que los campesinos, por cualquier deuda en créditos de avío, para producir, terminaban perdiendo la tierra, la casa. Ese tipo de cosas siempre generan inquietud.

Estudié de noche y trabajé de día y al venir a la universidad, ésta fue intervenida militarmente.

¿Año 70?

Año 72. Luego en la reapertura en el 73 pude apreciar los movimientos políticos que rechazaban la intervención materializada en una autoridad impuesta. O sea, matando la autonomía. En ese marco me metí a alfabetizar. Iba estudiar derecho pero cambié a ciencias de la educación y tuve acceso a la crítica de las cosas que pasaban en Perú, Panamá, Chile y por esa vía conocer las tesis agrarias del Partido Comunista donde no hay solo cómo se despoja al campesino de sus bienes sino cómo ocurre.

Viene de esa corriente de pensamiento universitario que signó la historia del país

Son los contextos, las épocas las que inciden en generaciones y de alguna manera sentí propósitos o convicciones que esas cosas se pueden cambiar pero para eso hay que actuar políticamente. Me involucré y participé en el Frente de Acción Universitaria, soy fundadora de la Asociación de Estudiantes de Ciencias de la Educación, alfabeticé con el Método Freire, contribuí con asociaciones de campesinos, federaciones de sindicatos. Era la manera de ver que la universidad no podía estar prisionera en las aulas sino que debía conocer la realidad como es. Así era yo. Era una estudiante que iba a la fábrica.

Transforma la realidad

Trata de entender la realidad y ve que con conciencia se puede cambiar.

¿Qué pensadores salvadoreños influyeron en su vida?

Para todas nuestras generaciones el pensamiento de Masferrer, Gavidia, Schafick que ya era un dirigente importante que eventualmente daba conferencias en las aulas universitarias, Santiago Ruiz -economista- que había trabajado por la transformación agraria. Masferrer es de los más influyentes que tienen la virtud de penetrar en la vida más profunda de este país que todavía es realidad: la vida del campo que es dura y que cuando venimos de ahí conocemos –que es mi caso- que es leer con candil, andar descalzo, ir a traer agua al pozo, saber cómo guardar los alimentos sin refrigeradora.

Cómo guardar la carne con sal…

Y la manteca. Cuando tenemos la vivencia autentica de vida de campo y encontramos a los que describen la forma de explotación entonces… Freire es uno de los que más me gustaron. También todo el pensamiento pedagógico alemán y ruso que para mi carrera eran literaturas prohibidas pero no por eso inexistentes.

Si pudiera resumir la influencia y el impacto de Schafick en su vida y filosofía. ¿Cómo lo haría?

Tuve la suerte de más tarde trabajar con él. Era una persona que es capaz, quizá lo más grande  que aprendí es a confiar en los seres humanos, en su capacidad de transformarse, de conocer, de reflexionar porque ninguna obra de transformación puede hacerse sin las personas convencidas y activas participantes de procesos sociales y políticos.

¿Qué le decía, que le aconsejaba Schafick?

Tenía un estilo de cuestionar, aprendí que detrás de una pregunta hay dos tres cuatro cinco más que nos obligan a mirar a fondo, más allá de las apariencias. Él, por ejemplo, sabía que la democracia como manera de vida no se puede alcanzar en una dictadura y que es necesario ser revolucionario para tener la convicción de luchar por la democracia. Luego el saber que no todos pensamos ni somos iguales pero que somos muchos tras un objetivo que es digno de ser impulsado. Él pensaba en las alianzas, coincidencias que en el pueblo pueden darse para lograr propósitos buenos para la mayoría con pensamiento estratégico y táctico adecuado, son para mí y muchos de las herramientas que permiten seguir buscando lo que no hemos encontrado.

¿Le dolió que la vida no le diera una segunda oportunidad a Schafick de aspirar a ser presidente?

La vida es como es, Schafick tuvo el respaldo como para ser presidente pero cambiaron las reglas y las estrategias de la contraparte, y como decía él: “El fraude no se da solo cambiando papeletas sino también con la mentira” y como comprobamos después con el sistema de justicia que quedó probada la difamación. Pudo ser, era un gran estadista y pudo ser un gran presidente. No lo tuvimos pero dejó abierto el camino para que el proceso que comenzó nos permitiera alcanzarlo con Mauricio y Salvador.

¿Se considera heredera del pensamiento de Schafick?

Somos, aquí no hay exclusividades y jamás él habría aspirado a un o una heredera. Lo principal es la capacidad de creer en los seres humanos, en su potencial de transformar las cosas y él esperaba que hubiera un partido grande, fuerte, firme, un partido sujeto con capacidad de incidir, no solo un mero pasa papeles sino con pensamiento para ayudar al pueblo en su transformación.

¿Lleva adentro una utopía?

Claro que sí.

¿Cuál lleva?

La de un país en el que las familias, las personas puedan vivir con dignidad y eso no se alcanza fácil, pero es a lo que no debemos renunciar porque es perfectamente posible.

¿No renuncia a ella?

No. Cuando ingresé al movimiento estudiantil universitario puedo decir que más allá de las represiones, cárceles, no recuerdo un día en que me haya arrepentido o creído que estaba en el lugar equivocado.

¿Sufrió cárcel, persecución?

En un principio se sabe que dentro de estos procesos se sufre en las dictaduras. Basta con que alguien que siente tener el poder cree que el otro es su enemigo y por eso mucha gente murió en este país. Conocemos decenas, centenares de historias de ese tipo, pero lo que sí somos deliberada y conscientemente luchadores sabemos que en el camino podemos no solo perder la posibilidad de terminar una carrera, perder libros o cosas, sino también la vida. La pregunta más insistente cuándo estaba en la cárcel era: ¿Me importa la vida o no? Y no es que no le importe, nunca tuvo la policía la respuesta que buscaba, pero sabemos que se pueden sufrir distintos tipos de dificultades, lo importante es ser leal al pensamiento y tener la convicción que si crees que soy blanca o morena y yo me siento morena, pues que yo lo creo y que voy a trabajar por algo, por eso y que los ataques no nos van a apartar de buscar lo que creemos digno y justo de una causa que abrazamos.

¿Perdonó, le costó perdonar?

Quienes en la puerta de un banco nos dieron un garrotazo porque no querían que los estudiantes pagáramos, los que en la marcha nos persiguieron, en la cárcel nos torturaron, son personas que estaban a lo mejor en sus convicciones haciendo lo que quizá creían correcto, u otros que aprendieron a disfrutar mientras hacían el mal. Lo que sé es que para hacer el bien no podemos guardar en el corazón resentimientos porque es una carga que pesa más al que la lleva que al que causó el daño. Lo he aprendido de la cultura asiática. No puedo olvidar, y es más: hay que recordar para que la gente aprecie lo que el proceso de cambios ha logrado para la generalidad y lo importante de cuidarlos, preservarlos y mejorarlos.

¿Si gente como usted o Schafick no hubieran tomado un fusil, el país sería igual o mejor?

Intentamos de todo. Fui parte de la UNO, fue secretaria de Asuntos Juveniles, acompañé a Claramount. Fue el último intento de buscar llevar de candidato a un militar, entonces los aparatos de represión se sentirían como más en condición de respetar y sin embargo tuvimos lo que tuvimos el 28 de febrero en la Plaza libertad. Y ese fue el momento –opino- que marcó un viraje en el pensamiento de millares de salvadoreños. Después de saber que en procesos electorales no quería el régimen político de la época respetar la voluntad del pueblo. Y lo que se hizo en el viraje a la lucha armada fue la participación más grande del pueblo, sin eso no habría sobrevivido una lucha que era todos los días, las 24 horas, por doce años y no se habrían dado las condiciones para la transformación del Estado desde su base principal que es la Carta Magna, con la supresión del artículo que le daba al ejército la potestad para calificar el respeto a los derechos humanos, la constitucionalidad de las leyes, de las actuaciones de los funcionarios, o sea, un rol que no es propio sino de los poderes políticos. y mira que bien que con el acuerdo de la nueva doctrina la Fuerza Armada se ha transformado en una institución respetada y respetable y que seguirá luchando por ser mejor. El que se le diera el rol a los partidos para competir por el apoyo popular y llegar a los distintos niveles de gobierno, que les diera a los abogados de conformar casi un órgano de gobierno. Nada de esto existiría si el FMLN, FDR, el pueblo no hubieran realizado el esfuerzo tenaz por una solución política que cambió el marco institucional del país.

Vanda Pignato decía que usted es la única dirigente de primera línea que supo pelear, alimentar y cuidar hijos y preservar el matrimonio. ¿Cómo lo logró?

Debo decirte que tengo dos matrimonios. El primero duró poco, muy joven, mi esposo se fue del país a estudiar y luego regresó a luchar y en esa lucha fue capturado y desaparecido. Tengo una hija de ese matrimonio. Cuando nos conocimos con Guillermo, mi esposo con el que convivo desde hace más de 30 años, ambos teníamos un hijo de un matrimonio anterior y la verdad es la base para que una pareja pueda…

Supongo que la lucha los obligaba a vivir separados…

Sí, claro. Mi hija convivió una semana con su padre y luego cuando nos casamos con Guillermo fueron los años más agitados del conflicto y en los que hubo momentos en los que él creyó que yo ya no existía y yo sabía que no lo podía ver, pero siempre nos guardamos lealtad. Los dos tenemos la disposición, no es solo uno. Hemos criado a nuestros hijos y se han formado, ya son ciudadanos que plenamente responden por sus vidas, familias y hemos procurado alimentar esa capacidad de mantenernos juntos, disfrutar los momentos, todo el tiempo que podemos y le doy gracias a Dios, a él que hemos podido mantener familia.

¿Costó?

Al principio siempre es costoso porque se trata de irse descubriendo. Somos una familia en la que no andamos separando bienes o distinguiendo… hubo épocas en las que mi esposo ganaba y podía sostener, en otras ha sido como más difícil y así hemos vivido, lo que hemos hecho ha sido juntos y tenemos la dicha de saber y querer. Cada quien habla de: “Si me muero primero quiero que me entierres vos”, los dos decimos lo mismo pero esperamos llegar a más viejitos de lo que ya somos. Pero te digo: significa aprovechar los espacios, si puedo cocinar lo hago, mis hijos recuerdan que en lluvias el papá les hacía sopita de chipilín con huevo, entonces esos momentos nos unen como familia.

¿Marca una guerra a una persona?

Las generaciones estamos marcadas. Uno empieza a hablar con una persona que aparentemente no tuvo contacto y habla del primo, la mamá, el abuelo, el país está marcado por el conflicto. Humanamente estos momentos de aprietos en los que uno cree que ya no vivirá, pues se convierten en referencia, fortaleza, en deseo de seguir luchando. Lo bueno es poder decirte que deseo de todo corazón que los hijos de nuestra generación, nuestros nietos, no tengan porque, no tengan razones para repetir una historia que ya fue suficiente y que ya produjo lo que podía. La tarea nuestra es edificar una sociedad más justa en la que no sea necesario resolver las diferencias y los derechos negados en los que se expone la vida de unos y otros.

En toda guerra hay héroes y traidores. ¿En esta guerra se encontró mucho traidor?

No puedo decir mucho pero pude aprender, no solo de la traición, sino de la debilidad. Me costó comprender pero conocí compañeros capturados, torturados que pudieron delatar y cuando estaban en prisión mandaron el informe de lo que sintieron, cómo sintieron, la razón, el momento en el que debieron hacerlo y su disposición a seguir luchando. Eso expresa momentos de debilidad que a veces fueron producidos por la brutalidad de la tortura, el daño a hijos, y como estas personas después deberán superar el momento y la mejor manera de decirlo es: “Esto pasó”. Pero también hay quienes el temor, u otros elementos que no se pueden explicar, los llevaron a estar completamente al otro lado. Cada uno es arquitectura y solo puede dar cuenta de la propia y debe ayudar a que las personas con las que trabajamos sean fuertes, tengamos dignidad. Eso es importante.

¿En los últimos años ha debido transformar su pensamiento original?   

Masferrer sigue siendo válido. Carlos Marx  sigue describiendo cómo es la explotación y la opresión. Hay transformaciones porque el capitalismo, como dice el papa Francisco, es salvaje y la fuente de muchos problemas. Vivimos en una sociedad capitalista. No la hemos cambiado. La aspiración posible es edificar justicia social. La aspiración del ser humano es transformar y que llegue de haber un momento en el cual cada persona le dé a la sociedad lo que es capaz de dar con su pensamiento, con su trabajo, con sus relaciones familiares y sociales y tenga la posibilidad de recibir de la sociedad lo que la sociedad es posible de darle. Y si a esto, como decía Schafick, que la persona no sea esclavo de otra persona, aspirar a una sociedad de esas, me parece que las aspiraciones no deben abandonarse. El imaginario de cómo era primero el espacio era un imaginario.

Hay quien dice que usted es la tercera o cuarta persona más influyente  en línea ascendente adentro del Frente. Hay otros que lo ponen de otra manera: es la mujer más influyente y más poderosa de la izquierda salvadoreña. ¿Eso es así?

Mira, nosotros aprendimos, y te voy a decir una cosa, yo no tengo la posibilidad de recibir vara, que le den vara a uno. No. Eso es peligroso. Eso es malo. Eso limita la posibilidad de ser uno. Entonces yo esas calificaciones externas… cada quien tiene derecho de hacerse sus opiniones o de dibujar un muñeco. El Frente es un partido que no sería lo que es si no tuviera un entramado de construcciones en su pensamiento, de su fuerza organizada en la que todos pesamos y todos valemos. No hay primero, un segundo, un tercero. La fuerza nuestra está en la fuerza de la colectividad; y a mayor colectividad el partido será más fuerte. Si alguien se abre a la creencia que es el único, ahí destruimos. Ninguno de la generación que dirige al FMLN está para prestarse a eso.

¿Qué ha hecho bien y que ha hecho mal los gobiernos del FMLN? 

Hemos ido dentro del marco de la realidad y las posibilidades reales a impactar la vida social de los más humildes. No hemos tenido la fuerza para que quienes deben aumentar la capacidad el Estado para invertir en su desarrollo social y económico paguen lo que tienen que pagar. Eso es malo. No lo hemos hecho.

El FMLN debe ser más firme en aumentar los impuestos.

En la presión tributaria, que no es necesariamente elevar los impuestos.

¿Y por qué no se ha hecho?, ¿falta voluntad política o cálculo?

No, en esto no ha habido cálculo. No podemos pecar en lo que no hemos pecado aunque paguemos un precio electoral. El Frente ha tenido la franqueza de plantear el problema pero no hemos podido persuadir y argumentar los suficientes elementos que lleve a otros a asumir su papel. 

Del primer gobierno del FMLN, ¿qué no hubiese hecho usted?

Vetar la declaración patrimonial porque eso permite estimar la renta presunta. Pare eso hubo presión y la logramos aprobar. Luego quisimos ordenar el registro de identificación y hubo observaciones que aún no se superan. Creo que siempre como seres humanos podemos cometer errores y vacíos… otra de las cosas es que se ha hecho un gran esfuerzo para aumentar el salario mínimo. El progreso no se puede medir en los cascos urbanos. Deberíamos saber tocar la sensibilidad del sector privado o hacer que la representación laboral tenga también sensibilidad a demandas justas. Lo vimos en Costa Rica y en Nicaragua que la capacidad adquisitiva de la gente con menos recursos marca el punto de inflexión en el desarrollo humano.

¿No es contradictorio que el primer presidente de izquierda pida asilo político que reflejaría que está siendo perseguido por un gobierno del FMLN?

Yo no lamento que el presidente haya pedido asilo. Ese es un efecto. Lamento que se haya extendido aquel momento de la noche de marzo en que Mauricio tuvo los votos para ser presidente y algunos grupos de la derecha hablaban de detonar antenas de radio, de apagar la luz del hotel donde estaba el escrutinio e impedir que hubiera traspaso de mando, y que ese pensamiento se extienda tanto para impedirle asumir como presidente del Parlamento Centroamericano. Esa fue la primera medida de persecución, pero no del Ejecutivo ni de la Policía, sino de grupos de poder oligárquicos que tienen la capacidad de incidir en decisiones judiciales que hoy se han convertido en una verdadera persecución al expresidente Mauricio Funes, a quien el FMLN y el presidente de la República le han dado su respaldo y el reconocimiento por haber abierto la posibilidad que muchas verdades se conocieran y se dieran muchos beneficios que ahora la gente tiene. Persecución del Ejecutivo y legislativo no la hay. Pero hay una suerte de presiones sobre la Fiscalía y la Sala de lo Constitucional que le han hecho sentir que es un perseguido político.  

Mauricio Funes es un perseguido…

De la oligarquía… muchos areneros lo decían que lo iban a perseguir hasta verlo preso.

¿Hay intervención y mano negra de la embajada de los Estados Unidos en esto?

Yo sé que dentro de las reglas de los Estados Unidos revelar un ROS (informe que delató a Francisco Flores en el desvío de donativos de Taiwán) no era permitido por ellos. Pero el presidente en ese momento tenía el respaldo de la Constitución cuando dice que si un funcionario tiene conocimiento de un delito y no informa se vuelve cómplice. Yo creo que a los Estados Unidos no les gustó. Pero el comunicado que conocimos la semana pasada de la Embajada es que cuando interactúan hacen ver cosas… eso revela que aceptan que dentro de su interlocución con los actores políticos tienen determinados intereses que no puedo decirte cuáles. A lo mejor ese sea su rol pero el nuestro, de los salvadoreños, lo reitero: es legislar y actuar conforme a la conciencia, la Constitución y no dejarnos presionar por intereses, vengan de Europa, Norteamérica, Centroamérica, vengan de donde vengan. Si algo nos llevó a rebelarnos era el afán de independencia, de libertad y ese afán se pone a prueba cuando uno toma decisiones con su carácter y pensamiento. Venga de donde venga cualquier presión, de coronas reales o fantásticas, no debiera ser y es ahí que se pone a prueba que caminamos en el ideal de nuestros próceres y que hacemos patria.

Son vitales los entendimientos para salir de estos baches, líos. También es vital que la nueva dirigencia de ARENA converse con el presidente. ¿Qué está dispuesto a ceder el FMLN y que no?

El punto es que el FMLN es el maestro del diálogo y la negociación y El Salvador es un ejemplo, más allá de la altisonancia y el discurso retórico, no estaríamos más allá, no habríamos llegado a 25 años de la firma de la paz, entre un gobierno apoyado por una potencia… el presidente es uno de los artífices de esa capacidad de diálogo, desde que tomó posesión del cargo ha invitado a todas las fuerzas, la existencia del Consejo de Seguridad, del Consejo de Educación, son muestras de eso. Y hay avances. El más rígido desde que ARENA ganó la llave de la mayoría calificada ha sido atender los problemas fiscales y hemos llegado a un punto tal en los no votos en la Asamblea y las inconstitucionalidades que tenemos crisis de liquidez que, visto desde la magnitud de otros problemas de otras naciones, es un problema pequeño. Pero si no lo resolvemos las afectaciones a la economía serán serias y ahí no es el FMLN…

Es el país…

La cuenta la paga el país entero. En la Asamblea hablamos con PCN, GANA, tenemos un diálogo positivo con todos y entiendo que muchos diputados en ARENA comprenden a fondo pero tienen unas reglas que esperamos que tengan más flexibilidad. Préstamos para agua, para que no estalle San Salvador sin agua, a lo mejor ahora con pipa se resuelve pero no es la solución que necesita el país, más los $900 millones que la Sala no dejó usar… es un problema cardinal que lo reconocemos todos. Hemos dicho que estamos abiertos a aprobar una ley de responsabilidad fiscal en la que debe haber compromisos; si hay medidas para el ingreso y el gasto y la aprobamos entre todos, lo lógico es que las medidas las discutamos entre todos. De momento ahí está el impasse. Con más datos el ministro de Hacienda le ha abierto las puertas a los asesores de ARENA y nosotros esperaríamos que se resuelva y, en todo caso, lo que más deseamos es que el problema de liquidez… deseamos que sea de corazón que no sea la ciudadanía y la economía las que paguen la terquedad de no ayudar. Dimos votos para apoyar presupuestario desde Calderón Sol (Armando) en 103 ocasiones que están documentadas. Decimos a ARENA: la democracia en avance no debe llegar a qué me das y qué te doy, sino que es un problema que entre los dos podemos resolver. No es un problema para ayudar al gobierno sino para impedir que la población en su conjunto tenga sufrimiento.

¿Se puede con esta nueva generación de dirigentes?

Vuelvo a lo que Schafick me enseñó: todas las personas somos capaces de razonar y ser responsables ante la colectividad, no solo ante nuestro propio pensamiento. No se trata que tenga un dogma de comunismo o socialismo y si no lo ejerzo no actúo, si así fuera no habríamos actuado en estos últimos 25 años o los 12 años o los 40 años. Respondemos a los retos del momento y ARENA y FMLN debemos responder juntos al país.

‘Los luchadores sabemos que en el camino podemos perder la vida’

Por: Lafitte Fernández
septiembre 8, 2016

La mayoría la tiene como la mujer más influyente y poderosa de la izquierda salvadoreña. Eso define todo.

Norma Guevara. Foto: FMLN.

La mayoría la tiene como la mujer más influyente y poderosa de la izquierda salvadoreña. Eso define todo.

No entiendo por qué, pero a la diputada Norma Guevara  la conocí más de veinte años después de llegar a El Salvador. Nunca hablé con ella hasta este día.

Eso no sucedió porque fuera una mujer opaca. Al contrario:la mayoría la tiene como la mujer más influyente y poderosa de la izquierda salvadoreña. Eso define todo.

A ella no le gusta que la califiquen con la vara del poder que ejerce. Mucho menos le gusta que digan que es una “dama de hierro”. Cuando la llaman así, simplemente responde: “ firme y humana… eso es diferente”.

La primera impresión que causa es de recato y ponderación. De una mujer metódica y respuestas pensadas.

Su pensamiento está influido por personajes como Carlos Marx, Shafick Handal y Alberto Masferrer. Y cree que todos ellos están vigentes. Al menos como creadores de métodos de interpretación de la realidad.

La diputada tiene un tono de voz y una forma de manifestarse que la hace parecer una maestra. Definirla como tal es toda una época.

Esa percepción no es distante para ella. Desde muy joven se largó a las montañas a alfabetizar salvadoreños.

Lo hizo en una época en que aplicó una regla de proporcionalidad: si la sociedad me ayudó a estudiar, yo debo alfabetizar como una forma de retribuir lo que, socialmente, he recibido.

Cuando pasa el tiempo y sigues hablando con Norma Guevara te da la impresión que es una mamá buena, metódica, estudiosa y ordenada.

Pero cuando terminas de hablar ya tienes la imagen de una mujer lista, intelectual, leída, de buen juicio crítico y aficionada al análisis. Por eso es que, con una sonrisa corta pero cómplice, confiesa que le gusta la política.

Pero esa mujer inspira algo más: sospecho que hay en ella la misma honradez intelectual de Shafick Handal. Con Shafick se podía estar de acuerdo o en rotundo desacuerdo, pero sus ideas eran genuinas. Podían estar equivocadas pero eran ideas que nacían de una espléndida honradez intelectual. Creo que la diputada Guevara heredó eso de Shafick.

No cualquiera creería que es parte de ese torrente intelectual universitario que desafió a los militares, se instruyeron con libros prohibidos, tomaron un fusil, se enmontañaron, pelearon, fueron detenidos y torturados, y hoy se paran en la primera línea de la historia.

No habla de ese pasado rudo y doloroso como otros excombatientes. Por amigos comunes supe que los militares la torturaron. Pero ella no habla de eso. Se salta esa parte de la historia.

Ella prefiere creer que la misma utopía por la que peleó desde joven está vigente.No la cree muerta ni dice que hemos llegado al final de la historia, como algunos creen.

No lo pregunté, ni me lo dijo, pero creo que la vida ha sido dura con ella. Su primer esposo, el padre de su hija mayor, desapareció un día y nunca apareció. Simplemente lo mataron. Nunca encontró ni un hueso que pudiese enterrar en un panteón. Jamás pudo llevarle un macizo de flores a su tumba.

Durante su pasado como guerrillera, a su segundo esposo, Guillermo Ramirios, lo dejaba de ver por mucho tiempo. Entonces invocaba su nombre y prefería creer que tal vez también lo habían matado. De esa tamaño fue la crueldad de las emociones de la guerra y la clandestinidad.

Peor aún: los músculos del rostro de Norma Guevara se descomponen cuando recuerda a los amigos que perdió en la guerra. Fueron muchos y sus nombres se transformaron en secretos del filo crítico de su juventud.

Esto es lo que hablé con Norma Guevara:

¿Qué la volvió rebelde, revolucionaria, qué la hizo marchar con un fusil detrás?

Eso se explica por el contexto del país en el que nos tocó crecer y ser jóvenes, y la familia, el entorno más inmediato. Vengo de San Alejo, mi padre era agricultor y participaba en la Democracia Cristiana, en un partido que representaba lo más progresista y avanzado que podía conocerse en el mundo de los partidos. Era la época en la que los campesinos, por cualquier deuda en créditos de avío, para producir, terminaban perdiendo la tierra, la casa. Ese tipo de cosas siempre generan inquietud.

Estudié de noche y trabajé de día y al venir a la universidad, ésta fue intervenida militarmente.

¿Año 70?

Año 72. Luego en la reapertura en el 73 pude apreciar los movimientos políticos que rechazaban la intervención materializada en una autoridad impuesta. O sea, matando la autonomía. En ese marco me metí a alfabetizar. Iba estudiar derecho pero cambié a ciencias de la educación y tuve acceso a la crítica de las cosas que pasaban en Perú, Panamá, Chile y por esa vía conocer las tesis agrarias del Partido Comunista donde no hay solo cómo se despoja al campesino de sus bienes sino cómo ocurre.

Viene de esa corriente de pensamiento universitario que signó la historia del país

Son los contextos, las épocas las que inciden en generaciones y de alguna manera sentí propósitos o convicciones que esas cosas se pueden cambiar pero para eso hay que actuar políticamente. Me involucré y participé en el Frente de Acción Universitaria, soy fundadora de la Asociación de Estudiantes de Ciencias de la Educación, alfabeticé con el Método Freire, contribuí con asociaciones de campesinos, federaciones de sindicatos. Era la manera de ver que la universidad no podía estar prisionera en las aulas sino que debía conocer la realidad como es. Así era yo. Era una estudiante que iba a la fábrica.

Transforma la realidad

Trata de entender la realidad y ve que con conciencia se puede cambiar.

¿Qué pensadores salvadoreños influyeron en su vida?

Para todas nuestras generaciones el pensamiento de Masferrer, Gavidia, Schafick que ya era un dirigente importante que eventualmente daba conferencias en las aulas universitarias, Santiago Ruiz -economista- que había trabajado por la transformación agraria. Masferrer es de los más influyentes que tienen la virtud de penetrar en la vida más profunda de este país que todavía es realidad: la vida del campo que es dura y que cuando venimos de ahí conocemos –que es mi caso- que es leer con candil, andar descalzo, ir a traer agua al pozo, saber cómo guardar los alimentos sin refrigeradora.

Cómo guardar la carne con sal…

Y la manteca. Cuando tenemos la vivencia autentica de vida de campo y encontramos a los que describen la forma de explotación entonces… Freire es uno de los que más me gustaron. También todo el pensamiento pedagógico alemán y ruso que para mi carrera eran literaturas prohibidas pero no por eso inexistentes.

Si pudiera resumir la influencia y el impacto de Schafick en su vida y filosofía. ¿Cómo lo haría?

Tuve la suerte de más tarde trabajar con él. Era una persona que es capaz, quizá lo más grande  que aprendí es a confiar en los seres humanos, en su capacidad de transformarse, de conocer, de reflexionar porque ninguna obra de transformación puede hacerse sin las personas convencidas y activas participantes de procesos sociales y políticos.

¿Qué le decía, que le aconsejaba Schafick?

Tenía un estilo de cuestionar, aprendí que detrás de una pregunta hay dos tres cuatro cinco más que nos obligan a mirar a fondo, más allá de las apariencias. Él, por ejemplo, sabía que la democracia como manera de vida no se puede alcanzar en una dictadura y que es necesario ser revolucionario para tener la convicción de luchar por la democracia. Luego el saber que no todos pensamos ni somos iguales pero que somos muchos tras un objetivo que es digno de ser impulsado. Él pensaba en las alianzas, coincidencias que en el pueblo pueden darse para lograr propósitos buenos para la mayoría con pensamiento estratégico y táctico adecuado, son para mí y muchos de las herramientas que permiten seguir buscando lo que no hemos encontrado.

¿Le dolió que la vida no le diera una segunda oportunidad a Schafick de aspirar a ser presidente?

La vida es como es, Schafick tuvo el respaldo como para ser presidente pero cambiaron las reglas y las estrategias de la contraparte, y como decía él: “El fraude no se da solo cambiando papeletas sino también con la mentira” y como comprobamos después con el sistema de justicia que quedó probada la difamación. Pudo ser, era un gran estadista y pudo ser un gran presidente. No lo tuvimos pero dejó abierto el camino para que el proceso que comenzó nos permitiera alcanzarlo con Mauricio y Salvador.

¿Se considera heredera del pensamiento de Schafick?

Somos, aquí no hay exclusividades y jamás él habría aspirado a un o una heredera. Lo principal es la capacidad de creer en los seres humanos, en su potencial de transformar las cosas y él esperaba que hubiera un partido grande, fuerte, firme, un partido sujeto con capacidad de incidir, no solo un mero pasa papeles sino con pensamiento para ayudar al pueblo en su transformación.

¿Lleva adentro una utopía?

Claro que sí.

¿Cuál lleva?

La de un país en el que las familias, las personas puedan vivir con dignidad y eso no se alcanza fácil, pero es a lo que no debemos renunciar porque es perfectamente posible.

¿No renuncia a ella?

No. Cuando ingresé al movimiento estudiantil universitario puedo decir que más allá de las represiones, cárceles, no recuerdo un día en que me haya arrepentido o creído que estaba en el lugar equivocado.

¿Sufrió cárcel, persecución?

En un principio se sabe que dentro de estos procesos se sufre en las dictaduras. Basta con que alguien que siente tener el poder cree que el otro es su enemigo y por eso mucha gente murió en este país. Conocemos decenas, centenares de historias de ese tipo, pero lo que sí somos deliberada y conscientemente luchadores sabemos que en el camino podemos no solo perder la posibilidad de terminar una carrera, perder libros o cosas, sino también la vida. La pregunta más insistente cuándo estaba en la cárcel era: ¿Me importa la vida o no? Y no es que no le importe, nunca tuvo la policía la respuesta que buscaba, pero sabemos que se pueden sufrir distintos tipos de dificultades, lo importante es ser leal al pensamiento y tener la convicción que si crees que soy blanca o morena y yo me siento morena, pues que yo lo creo y que voy a trabajar por algo, por eso y que los ataques no nos van a apartar de buscar lo que creemos digno y justo de una causa que abrazamos.

¿Perdonó, le costó perdonar?

Quienes en la puerta de un banco nos dieron un garrotazo porque no querían que los estudiantes pagáramos, los que en la marcha nos persiguieron, en la cárcel nos torturaron, son personas que estaban a lo mejor en sus convicciones haciendo lo que quizá creían correcto, u otros que aprendieron a disfrutar mientras hacían el mal. Lo que sé es que para hacer el bien no podemos guardar en el corazón resentimientos porque es una carga que pesa más al que la lleva que al que causó el daño. Lo he aprendido de la cultura asiática. No puedo olvidar, y es más: hay que recordar para que la gente aprecie lo que el proceso de cambios ha logrado para la generalidad y lo importante de cuidarlos, preservarlos y mejorarlos.

¿Si gente como usted o Schafick no hubieran tomado un fusil, el país sería igual o mejor?

Intentamos de todo. Fui parte de la UNO, fue secretaria de Asuntos Juveniles, acompañé a Claramount. Fue el último intento de buscar llevar de candidato a un militar, entonces los aparatos de represión se sentirían como más en condición de respetar y sin embargo tuvimos lo que tuvimos el 28 de febrero en la Plaza libertad. Y ese fue el momento –opino- que marcó un viraje en el pensamiento de millares de salvadoreños. Después de saber que en procesos electorales no quería el régimen político de la época respetar la voluntad del pueblo. Y lo que se hizo en el viraje a la lucha armada fue la participación más grande del pueblo, sin eso no habría sobrevivido una lucha que era todos los días, las 24 horas, por doce años y no se habrían dado las condiciones para la transformación del Estado desde su base principal que es la Carta Magna, con la supresión del artículo que le daba al ejército la potestad para calificar el respeto a los derechos humanos, la constitucionalidad de las leyes, de las actuaciones de los funcionarios, o sea, un rol que no es propio sino de los poderes políticos. y mira que bien que con el acuerdo de la nueva doctrina la Fuerza Armada se ha transformado en una institución respetada y respetable y que seguirá luchando por ser mejor. El que se le diera el rol a los partidos para competir por el apoyo popular y llegar a los distintos niveles de gobierno, que les diera a los abogados de conformar casi un órgano de gobierno. Nada de esto existiría si el FMLN, FDR, el pueblo no hubieran realizado el esfuerzo tenaz por una solución política que cambió el marco institucional del país.

Vanda Pignato decía que usted es la única dirigente de primera línea que supo pelear, alimentar y cuidar hijos y preservar el matrimonio. ¿Cómo lo logró?

Debo decirte que tengo dos matrimonios. El primero duró poco, muy joven, mi esposo se fue del país a estudiar y luego regresó a luchar y en esa lucha fue capturado y desaparecido. Tengo una hija de ese matrimonio. Cuando nos conocimos con Guillermo, mi esposo con el que convivo desde hace más de 30 años, ambos teníamos un hijo de un matrimonio anterior y la verdad es la base para que una pareja pueda…

Supongo que la lucha los obligaba a vivir separados…

Sí, claro. Mi hija convivió una semana con su padre y luego cuando nos casamos con Guillermo fueron los años más agitados del conflicto y en los que hubo momentos en los que él creyó que yo ya no existía y yo sabía que no lo podía ver, pero siempre nos guardamos lealtad. Los dos tenemos la disposición, no es solo uno. Hemos criado a nuestros hijos y se han formado, ya son ciudadanos que plenamente responden por sus vidas, familias y hemos procurado alimentar esa capacidad de mantenernos juntos, disfrutar los momentos, todo el tiempo que podemos y le doy gracias a Dios, a él que hemos podido mantener familia.

¿Costó?

Al principio siempre es costoso porque se trata de irse descubriendo. Somos una familia en la que no andamos separando bienes o distinguiendo… hubo épocas en las que mi esposo ganaba y podía sostener, en otras ha sido como más difícil y así hemos vivido, lo que hemos hecho ha sido juntos y tenemos la dicha de saber y querer. Cada quien habla de: “Si me muero primero quiero que me entierres vos”, los dos decimos lo mismo pero esperamos llegar a más viejitos de lo que ya somos. Pero te digo: significa aprovechar los espacios, si puedo cocinar lo hago, mis hijos recuerdan que en lluvias el papá les hacía sopita de chipilín con huevo, entonces esos momentos nos unen como familia.

¿Marca una guerra a una persona?

Las generaciones estamos marcadas. Uno empieza a hablar con una persona que aparentemente no tuvo contacto y habla del primo, la mamá, el abuelo, el país está marcado por el conflicto. Humanamente estos momentos de aprietos en los que uno cree que ya no vivirá, pues se convierten en referencia, fortaleza, en deseo de seguir luchando. Lo bueno es poder decirte que deseo de todo corazón que los hijos de nuestra generación, nuestros nietos, no tengan porque, no tengan razones para repetir una historia que ya fue suficiente y que ya produjo lo que podía. La tarea nuestra es edificar una sociedad más justa en la que no sea necesario resolver las diferencias y los derechos negados en los que se expone la vida de unos y otros.

En toda guerra hay héroes y traidores. ¿En esta guerra se encontró mucho traidor?

No puedo decir mucho pero pude aprender, no solo de la traición, sino de la debilidad. Me costó comprender pero conocí compañeros capturados, torturados que pudieron delatar y cuando estaban en prisión mandaron el informe de lo que sintieron, cómo sintieron, la razón, el momento en el que debieron hacerlo y su disposición a seguir luchando. Eso expresa momentos de debilidad que a veces fueron producidos por la brutalidad de la tortura, el daño a hijos, y como estas personas después deberán superar el momento y la mejor manera de decirlo es: “Esto pasó”. Pero también hay quienes el temor, u otros elementos que no se pueden explicar, los llevaron a estar completamente al otro lado. Cada uno es arquitectura y solo puede dar cuenta de la propia y debe ayudar a que las personas con las que trabajamos sean fuertes, tengamos dignidad. Eso es importante.

¿En los últimos años ha debido transformar su pensamiento original?   

Masferrer sigue siendo válido. Carlos Marx  sigue describiendo cómo es la explotación y la opresión. Hay transformaciones porque el capitalismo, como dice el papa Francisco, es salvaje y la fuente de muchos problemas. Vivimos en una sociedad capitalista. No la hemos cambiado. La aspiración posible es edificar justicia social. La aspiración del ser humano es transformar y que llegue de haber un momento en el cual cada persona le dé a la sociedad lo que es capaz de dar con su pensamiento, con su trabajo, con sus relaciones familiares y sociales y tenga la posibilidad de recibir de la sociedad lo que la sociedad es posible de darle. Y si a esto, como decía Schafick, que la persona no sea esclavo de otra persona, aspirar a una sociedad de esas, me parece que las aspiraciones no deben abandonarse. El imaginario de cómo era primero el espacio era un imaginario.

Hay quien dice que usted es la tercera o cuarta persona más influyente  en línea ascendente adentro del Frente. Hay otros que lo ponen de otra manera: es la mujer más influyente y más poderosa de la izquierda salvadoreña. ¿Eso es así?

Mira, nosotros aprendimos, y te voy a decir una cosa, yo no tengo la posibilidad de recibir vara, que le den vara a uno. No. Eso es peligroso. Eso es malo. Eso limita la posibilidad de ser uno. Entonces yo esas calificaciones externas… cada quien tiene derecho de hacerse sus opiniones o de dibujar un muñeco. El Frente es un partido que no sería lo que es si no tuviera un entramado de construcciones en su pensamiento, de su fuerza organizada en la que todos pesamos y todos valemos. No hay primero, un segundo, un tercero. La fuerza nuestra está en la fuerza de la colectividad; y a mayor colectividad el partido será más fuerte. Si alguien se abre a la creencia que es el único, ahí destruimos. Ninguno de la generación que dirige al FMLN está para prestarse a eso.

¿Qué ha hecho bien y que ha hecho mal los gobiernos del FMLN? 

Hemos ido dentro del marco de la realidad y las posibilidades reales a impactar la vida social de los más humildes. No hemos tenido la fuerza para que quienes deben aumentar la capacidad el Estado para invertir en su desarrollo social y económico paguen lo que tienen que pagar. Eso es malo. No lo hemos hecho.

El FMLN debe ser más firme en aumentar los impuestos.

En la presión tributaria, que no es necesariamente elevar los impuestos.

¿Y por qué no se ha hecho?, ¿falta voluntad política o cálculo?

No, en esto no ha habido cálculo. No podemos pecar en lo que no hemos pecado aunque paguemos un precio electoral. El Frente ha tenido la franqueza de plantear el problema pero no hemos podido persuadir y argumentar los suficientes elementos que lleve a otros a asumir su papel. 

Del primer gobierno del FMLN, ¿qué no hubiese hecho usted?

Vetar la declaración patrimonial porque eso permite estimar la renta presunta. Pare eso hubo presión y la logramos aprobar. Luego quisimos ordenar el registro de identificación y hubo observaciones que aún no se superan. Creo que siempre como seres humanos podemos cometer errores y vacíos… otra de las cosas es que se ha hecho un gran esfuerzo para aumentar el salario mínimo. El progreso no se puede medir en los cascos urbanos. Deberíamos saber tocar la sensibilidad del sector privado o hacer que la representación laboral tenga también sensibilidad a demandas justas. Lo vimos en Costa Rica y en Nicaragua que la capacidad adquisitiva de la gente con menos recursos marca el punto de inflexión en el desarrollo humano.

¿No es contradictorio que el primer presidente de izquierda pida asilo político que reflejaría que está siendo perseguido por un gobierno del FMLN?

Yo no lamento que el presidente haya pedido asilo. Ese es un efecto. Lamento que se haya extendido aquel momento de la noche de marzo en que Mauricio tuvo los votos para ser presidente y algunos grupos de la derecha hablaban de detonar antenas de radio, de apagar la luz del hotel donde estaba el escrutinio e impedir que hubiera traspaso de mando, y que ese pensamiento se extienda tanto para impedirle asumir como presidente del Parlamento Centroamericano. Esa fue la primera medida de persecución, pero no del Ejecutivo ni de la Policía, sino de grupos de poder oligárquicos que tienen la capacidad de incidir en decisiones judiciales que hoy se han convertido en una verdadera persecución al expresidente Mauricio Funes, a quien el FMLN y el presidente de la República le han dado su respaldo y el reconocimiento por haber abierto la posibilidad que muchas verdades se conocieran y se dieran muchos beneficios que ahora la gente tiene. Persecución del Ejecutivo y legislativo no la hay. Pero hay una suerte de presiones sobre la Fiscalía y la Sala de lo Constitucional que le han hecho sentir que es un perseguido político.  

Mauricio Funes es un perseguido…

De la oligarquía… muchos areneros lo decían que lo iban a perseguir hasta verlo preso.

¿Hay intervención y mano negra de la embajada de los Estados Unidos en esto?

Yo sé que dentro de las reglas de los Estados Unidos revelar un ROS (informe que delató a Francisco Flores en el desvío de donativos de Taiwán) no era permitido por ellos. Pero el presidente en ese momento tenía el respaldo de la Constitución cuando dice que si un funcionario tiene conocimiento de un delito y no informa se vuelve cómplice. Yo creo que a los Estados Unidos no les gustó. Pero el comunicado que conocimos la semana pasada de la Embajada es que cuando interactúan hacen ver cosas… eso revela que aceptan que dentro de su interlocución con los actores políticos tienen determinados intereses que no puedo decirte cuáles. A lo mejor ese sea su rol pero el nuestro, de los salvadoreños, lo reitero: es legislar y actuar conforme a la conciencia, la Constitución y no dejarnos presionar por intereses, vengan de Europa, Norteamérica, Centroamérica, vengan de donde vengan. Si algo nos llevó a rebelarnos era el afán de independencia, de libertad y ese afán se pone a prueba cuando uno toma decisiones con su carácter y pensamiento. Venga de donde venga cualquier presión, de coronas reales o fantásticas, no debiera ser y es ahí que se pone a prueba que caminamos en el ideal de nuestros próceres y que hacemos patria.

Son vitales los entendimientos para salir de estos baches, líos. También es vital que la nueva dirigencia de ARENA converse con el presidente. ¿Qué está dispuesto a ceder el FMLN y que no?

El punto es que el FMLN es el maestro del diálogo y la negociación y El Salvador es un ejemplo, más allá de la altisonancia y el discurso retórico, no estaríamos más allá, no habríamos llegado a 25 años de la firma de la paz, entre un gobierno apoyado por una potencia… el presidente es uno de los artífices de esa capacidad de diálogo, desde que tomó posesión del cargo ha invitado a todas las fuerzas, la existencia del Consejo de Seguridad, del Consejo de Educación, son muestras de eso. Y hay avances. El más rígido desde que ARENA ganó la llave de la mayoría calificada ha sido atender los problemas fiscales y hemos llegado a un punto tal en los no votos en la Asamblea y las inconstitucionalidades que tenemos crisis de liquidez que, visto desde la magnitud de otros problemas de otras naciones, es un problema pequeño. Pero si no lo resolvemos las afectaciones a la economía serán serias y ahí no es el FMLN…

Es el país…

La cuenta la paga el país entero. En la Asamblea hablamos con PCN, GANA, tenemos un diálogo positivo con todos y entiendo que muchos diputados en ARENA comprenden a fondo pero tienen unas reglas que esperamos que tengan más flexibilidad. Préstamos para agua, para que no estalle San Salvador sin agua, a lo mejor ahora con pipa se resuelve pero no es la solución que necesita el país, más los $900 millones que la Sala no dejó usar… es un problema cardinal que lo reconocemos todos. Hemos dicho que estamos abiertos a aprobar una ley de responsabilidad fiscal en la que debe haber compromisos; si hay medidas para el ingreso y el gasto y la aprobamos entre todos, lo lógico es que las medidas las discutamos entre todos. De momento ahí está el impasse. Con más datos el ministro de Hacienda le ha abierto las puertas a los asesores de ARENA y nosotros esperaríamos que se resuelva y, en todo caso, lo que más deseamos es que el problema de liquidez… deseamos que sea de corazón que no sea la ciudadanía y la economía las que paguen la terquedad de no ayudar. Dimos votos para apoyar presupuestario desde Calderón Sol (Armando) en 103 ocasiones que están documentadas. Decimos a ARENA: la democracia en avance no debe llegar a qué me das y qué te doy, sino que es un problema que entre los dos podemos resolver. No es un problema para ayudar al gobierno sino para impedir que la población en su conjunto tenga sufrimiento.

¿Se puede con esta nueva generación de dirigentes?

Vuelvo a lo que Schafick me enseñó: todas las personas somos capaces de razonar y ser responsables ante la colectividad, no solo ante nuestro propio pensamiento. No se trata que tenga un dogma de comunismo o socialismo y si no lo ejerzo no actúo, si así fuera no habríamos actuado en estos últimos 25 años o los 12 años o los 40 años. Respondemos a los retos del momento y ARENA y FMLN debemos responder juntos al país.

Se escuchó en la 102nueve