El Salvador, viernes 21 de julio de 2017

La vida con bastón, andadera y silla de ruedas

Por: Elizabeth Taura
diciembre 18, 2016

Nunca pensé que iba a padecer de una enfermedad así, ni aun cuando me diagnosticaron neuritis óptica

Foto: Elizabeth Taura

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad crónica, inflamatoria auto inmune no transmisible que ataca el sistema nervioso central. Padecimiento que le dio un giro de más de 360 grados a la vida Gracia Regalado. En diciembre de 2001 fue diagnosticada. Esta es su historia.

A mis 50 años nunca pensé que una enfermedad neurológica me llevaría a depender de una silla de ruedas. Mis padres me cuidaron mucho desde pequeña porque fácilmente me enfermaba, inclusive estuve ingresada durante un año y medio después de nacer porque sufrí una infección en los pulmones. Recuerdo que mis hermanos se enojaban mucho porque me enfermaba de los bronquios y por mi culpa la familia no salía a pasear.

Mi niñez fue normal así como la adolescencia estudie hasta lograr graduarme como médico. Cuando cursaba el segundo año del doctorado en medicina sentía que tenía como  calambres en el cuerpo, en los brazos, en la nuca y después de eso me acuerdo que cuando estaba descansando sentía en el abdomen como corrientitas, entonces pensaba: “O el plexo solar se está comiendo mi grasa o qué”. No sabía, sin embargo, que estaba comenzando la esclerosis múltiple a destrozarme. Tenía 22 años.

En los años 2000 y 2001 comencé con los problemas de hormigueo en las plantas de los pies. Primero fue en la pierna derecha. Después la izquierda. Poco a poco subía en todo mi cuerpo. Yo pensaba que no era normal. Los médicos me decían que era un problema de estrés, luego otro dijo que era un tumor cervical; me mandó a hacerme una resonancia magnética y fue cuando detectaron las lesiones de esclerosis múltiple agudas y crónicas.

Al día siguiente me ingresaron en el Seguro Social.

Nunca pensé que iba a padecer de una enfermedad así, ni aun cuando me diagnosticaron neuritis óptica no pensé en ese momento porque yo siempre he tenido problemas visuales y lo atribuí a otro problema de inflamación por la misma miopía y astigmatismo que padezco.

Cuando el 12 de diciembre del 2001  me diagnosticaron la enfermedad me dediqué a estudiar casos severos. Se piensa que la vida se ha acabado, que no hay nada más que hacer. Yo, la verdad, pensé que en que debía sacar adelante a mí hijo, le pedí a Dios que me permitiera verlo graduarse como bachiller.

En ese momento todavía caminaba. Es cierto que se me dificultaban algunas cosas como, por ejemplo, correr. Por eso no pude enseñar deportes a mi hijo.

En el 2008 yo empecé a usar bastón;  seis meses después, andadera; siete años más tarde, silla de ruedas. ¡Imagine el cambio! No solo en la casa sino en el trabajo, la familia, todo prácticamente cambia pero a pesar de todos los cambios la fe en Dios y la confianza ha hecho que no desfallezca.

Tengo movilidad en las piernas pero no tengo fuerzas. Mi casa la reordené. Instalé barras en la ducha y dependo de la ayuda de otras personas para los quehaceres de la casa.

Hace 18 años laboré en el Centro de Sangre de Cruz Roja. En los primeros tres años trabajé sin tener el diagnóstico. Eran jornadas de sol a sol. Al conocer la enfermedad que sufría me quedé en el centro de sangre interno, toda la vida detrás de un escritorio para atender a los donantes, llevo la estadística, llamo a los donantes con VIH positivo y ayudo en otras áreas para siempre sentirme útil.

En el 2011 dejé de manejar mi propio vehículo.

Vivo medicada desde que me diagnosticaron la enfermedad en el 2001. Me inyecto un día sí y un día no, el tratamiento es sumamente caro, un mes de tratamiento cuesta $1,200 dólares pero sin ese tratamiento yo no hubiera tenido la posibilidad ni siquiera de estar sentada en silla de ruedas sino que ya estuviera cien por ciento en la cama.

A pesar de todo me siento agradecida con Dios. Todos pensamos y hacemos planes para el futuro pero en nuestro caso el hoy es más importante, el ayer ya pasó y no sabemos si habrá un mañana.

La Esclerosis Múltiple la puede padecer cualquier persona entre los 20 a 50 años, siendo más frecuente entre las mujeres aunque también puede afectar a niños y ancianos.

A 16  años con este diagnóstico la doctora Regalado ayuda y apoya desde la Asociación Salvadoreña de Esclerosis Múltiple a otras personas en la misma condición.

Factores genéticos, infecciones bacterianas así como infecciones virales, estrés entre otras causas pueden desencadenar el padecimiento que es considerada una enfermedad de familia, porque donde hay una persona enferma de Esclerosis la familia está enferma de la Esclerosis porque en cierta forma es la familia que sufre  todos los agravantes.

La vida con bastón, andadera y silla de ruedas

Por: Elizabeth Taura
diciembre 18, 2016

Nunca pensé que iba a padecer de una enfermedad así, ni aun cuando me diagnosticaron neuritis óptica

Foto: Elizabeth Taura

Nunca pensé que iba a padecer de una enfermedad así, ni aun cuando me diagnosticaron neuritis óptica

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad crónica, inflamatoria auto inmune no transmisible que ataca el sistema nervioso central. Padecimiento que le dio un giro de más de 360 grados a la vida Gracia Regalado. En diciembre de 2001 fue diagnosticada. Esta es su historia.

A mis 50 años nunca pensé que una enfermedad neurológica me llevaría a depender de una silla de ruedas. Mis padres me cuidaron mucho desde pequeña porque fácilmente me enfermaba, inclusive estuve ingresada durante un año y medio después de nacer porque sufrí una infección en los pulmones. Recuerdo que mis hermanos se enojaban mucho porque me enfermaba de los bronquios y por mi culpa la familia no salía a pasear.

Mi niñez fue normal así como la adolescencia estudie hasta lograr graduarme como médico. Cuando cursaba el segundo año del doctorado en medicina sentía que tenía como  calambres en el cuerpo, en los brazos, en la nuca y después de eso me acuerdo que cuando estaba descansando sentía en el abdomen como corrientitas, entonces pensaba: “O el plexo solar se está comiendo mi grasa o qué”. No sabía, sin embargo, que estaba comenzando la esclerosis múltiple a destrozarme. Tenía 22 años.

En los años 2000 y 2001 comencé con los problemas de hormigueo en las plantas de los pies. Primero fue en la pierna derecha. Después la izquierda. Poco a poco subía en todo mi cuerpo. Yo pensaba que no era normal. Los médicos me decían que era un problema de estrés, luego otro dijo que era un tumor cervical; me mandó a hacerme una resonancia magnética y fue cuando detectaron las lesiones de esclerosis múltiple agudas y crónicas.

Al día siguiente me ingresaron en el Seguro Social.

Nunca pensé que iba a padecer de una enfermedad así, ni aun cuando me diagnosticaron neuritis óptica no pensé en ese momento porque yo siempre he tenido problemas visuales y lo atribuí a otro problema de inflamación por la misma miopía y astigmatismo que padezco.

Cuando el 12 de diciembre del 2001  me diagnosticaron la enfermedad me dediqué a estudiar casos severos. Se piensa que la vida se ha acabado, que no hay nada más que hacer. Yo, la verdad, pensé que en que debía sacar adelante a mí hijo, le pedí a Dios que me permitiera verlo graduarse como bachiller.

En ese momento todavía caminaba. Es cierto que se me dificultaban algunas cosas como, por ejemplo, correr. Por eso no pude enseñar deportes a mi hijo.

En el 2008 yo empecé a usar bastón;  seis meses después, andadera; siete años más tarde, silla de ruedas. ¡Imagine el cambio! No solo en la casa sino en el trabajo, la familia, todo prácticamente cambia pero a pesar de todos los cambios la fe en Dios y la confianza ha hecho que no desfallezca.

Tengo movilidad en las piernas pero no tengo fuerzas. Mi casa la reordené. Instalé barras en la ducha y dependo de la ayuda de otras personas para los quehaceres de la casa.

Hace 18 años laboré en el Centro de Sangre de Cruz Roja. En los primeros tres años trabajé sin tener el diagnóstico. Eran jornadas de sol a sol. Al conocer la enfermedad que sufría me quedé en el centro de sangre interno, toda la vida detrás de un escritorio para atender a los donantes, llevo la estadística, llamo a los donantes con VIH positivo y ayudo en otras áreas para siempre sentirme útil.

En el 2011 dejé de manejar mi propio vehículo.

Vivo medicada desde que me diagnosticaron la enfermedad en el 2001. Me inyecto un día sí y un día no, el tratamiento es sumamente caro, un mes de tratamiento cuesta $1,200 dólares pero sin ese tratamiento yo no hubiera tenido la posibilidad ni siquiera de estar sentada en silla de ruedas sino que ya estuviera cien por ciento en la cama.

A pesar de todo me siento agradecida con Dios. Todos pensamos y hacemos planes para el futuro pero en nuestro caso el hoy es más importante, el ayer ya pasó y no sabemos si habrá un mañana.

La Esclerosis Múltiple la puede padecer cualquier persona entre los 20 a 50 años, siendo más frecuente entre las mujeres aunque también puede afectar a niños y ancianos.

A 16  años con este diagnóstico la doctora Regalado ayuda y apoya desde la Asociación Salvadoreña de Esclerosis Múltiple a otras personas en la misma condición.

Factores genéticos, infecciones bacterianas así como infecciones virales, estrés entre otras causas pueden desencadenar el padecimiento que es considerada una enfermedad de familia, porque donde hay una persona enferma de Esclerosis la familia está enferma de la Esclerosis porque en cierta forma es la familia que sufre  todos los agravantes.

Se escuchó en la 102nueve