El Salvador, jueves 25 de mayo de 2017

Keylor Navas se curó como un lobo solitario

Por: Redacción 102nueve
mayo 17, 2017

La inseguridad, lamentaba, no era sólo física  se operó en junio del tendón de Aquiles, no pudo hacer la pretemporada y empezó más tarde que el resto de sus compañeros, sino también mental. Le costaba

Archivo

En los momentos más complicados de la temporada llegaron incluso a sugerirle que buscara ayuda (psicológica) externa, pero prefirió tirar de su entorno. Se agarró a la fe, a su familia, se enrocó en sí mismo y se pegó a Lluis Llopis, el preparador de porteros del Madrid, para trabajar más.

Hace no mucho celebraba Navas lo bien que se encuentra ahora físicamente comparado con los últimos dos meses de competición (abril-mayo) de la temporada pasada, en los que se sometía a infiltraciones de corticoides para aguantar el dolor en el tendón del pie izquierdo.

La operación a la que se sometió en junio le hizo perderse toda la pretemporada (Navas regresó a finales de septiembre). Mientras sus compañeros empezaban la puesta a punto en Canadá a las órdenes de Antonio Pintus, el guardameta vivía encerrado en la sala de camillas de los fisioterapeutas. Terminó arrastrando esa falta de preparación durante toda la temporada. Partió desde una curva muy baja de su rendimiento, no se entrenaba como quería, regresó con molestias y con la ansiedad de querer estar. Intentó correr a la misma velocidad que si hubiera estado entrenándose desde el primer día en Montreal, pero fue imposible.

Así arrancó la liguilla de Champions: conviviendo con las dudas del resto y la confianza de los suyos. Además del apoyo de Llopis, en el vestuario Navas contó con el de Sergio Ramos, Marcelo y Luka Modric, y también con el de Zidane. El técnico le ha defendido públicamente una y otra vez. “Keylor siempre ha sido fundamental y lo será de aquí a final de temporada”, dijo el domingo tras destacar la actuación del guardameta contra el Sevilla. “En esos 15 minutos en los que hemos sufrido, ha impedido que nos marcaran”. Contra el Sevilla, en la primera vuelta, Navas cometió uno de esos errores de colocación del que se aprovechó Jovetic para marcar el 2-1 y poner fin a la racha de 40 partidos invicto del Madrid. “Si hicimos 40 partidos sin perder era por algo y si no me equivoco Keylor estaba de portero”, le defendió Zidane.

Fuera de sitio también le pilló Insigne en la ida de los octavos de Champions contra el Nápoles, y también Boateng el día que Las Palmas visitó el Bernabéu. Contra el Betis derribó fuera del área a Brasanac cuando trataba de despejar el balón y el árbitro le perdonó la roja, y en la segunda parte no agarró un disparo sin peligro de Sanabria que acabó metiéndose él mismo en la portería.

Autocrítica

Ese mismo día tuvo una intervención espectacular al final del partido. Sergio Ramos le dedicó el gol y Navas, al salir de la ducha, comunicó a uno de los responsables de prensa que quería salir en zona mixta. El guardameta ha hecho autocritica siempre que ha tenido errores. También la hizo en Dortmund, en su estreno en Champions, cuando reconoció que no había visto salir el balón y que el gol del Borussia había sido culpa suya y que trabajaría para mejorar.

Esa autocrítica y la capacidad que tiene para no venirse abajo son las características que más destacan de él en Valdebebas. Dicen que él lo vive como una “misión” y que en eso y en la religión reside su fuerza interior. Mae, así es como le llaman en el vestuario [palabra que se usa en Costa Rica y que sería como hermano o tío], no quiere ser menos que sus compañeros que han llegado al tramo decisivo de la temporada en su mejor momento.

Keylor Navas se curó como un lobo solitario

Por: Redacción 102nueve
mayo 17, 2017

La inseguridad, lamentaba, no era sólo física  se operó en junio del tendón de Aquiles, no pudo hacer la pretemporada y empezó más tarde que el resto de sus compañeros, sino también mental. Le costaba

Archivo

La inseguridad, lamentaba, no era sólo física  se operó en junio del tendón de Aquiles, no pudo hacer la pretemporada y empezó más tarde que el resto de sus compañeros, sino también mental. Le costaba

En los momentos más complicados de la temporada llegaron incluso a sugerirle que buscara ayuda (psicológica) externa, pero prefirió tirar de su entorno. Se agarró a la fe, a su familia, se enrocó en sí mismo y se pegó a Lluis Llopis, el preparador de porteros del Madrid, para trabajar más.

Hace no mucho celebraba Navas lo bien que se encuentra ahora físicamente comparado con los últimos dos meses de competición (abril-mayo) de la temporada pasada, en los que se sometía a infiltraciones de corticoides para aguantar el dolor en el tendón del pie izquierdo.

La operación a la que se sometió en junio le hizo perderse toda la pretemporada (Navas regresó a finales de septiembre). Mientras sus compañeros empezaban la puesta a punto en Canadá a las órdenes de Antonio Pintus, el guardameta vivía encerrado en la sala de camillas de los fisioterapeutas. Terminó arrastrando esa falta de preparación durante toda la temporada. Partió desde una curva muy baja de su rendimiento, no se entrenaba como quería, regresó con molestias y con la ansiedad de querer estar. Intentó correr a la misma velocidad que si hubiera estado entrenándose desde el primer día en Montreal, pero fue imposible.

Así arrancó la liguilla de Champions: conviviendo con las dudas del resto y la confianza de los suyos. Además del apoyo de Llopis, en el vestuario Navas contó con el de Sergio Ramos, Marcelo y Luka Modric, y también con el de Zidane. El técnico le ha defendido públicamente una y otra vez. “Keylor siempre ha sido fundamental y lo será de aquí a final de temporada”, dijo el domingo tras destacar la actuación del guardameta contra el Sevilla. “En esos 15 minutos en los que hemos sufrido, ha impedido que nos marcaran”. Contra el Sevilla, en la primera vuelta, Navas cometió uno de esos errores de colocación del que se aprovechó Jovetic para marcar el 2-1 y poner fin a la racha de 40 partidos invicto del Madrid. “Si hicimos 40 partidos sin perder era por algo y si no me equivoco Keylor estaba de portero”, le defendió Zidane.

Fuera de sitio también le pilló Insigne en la ida de los octavos de Champions contra el Nápoles, y también Boateng el día que Las Palmas visitó el Bernabéu. Contra el Betis derribó fuera del área a Brasanac cuando trataba de despejar el balón y el árbitro le perdonó la roja, y en la segunda parte no agarró un disparo sin peligro de Sanabria que acabó metiéndose él mismo en la portería.

Autocrítica

Ese mismo día tuvo una intervención espectacular al final del partido. Sergio Ramos le dedicó el gol y Navas, al salir de la ducha, comunicó a uno de los responsables de prensa que quería salir en zona mixta. El guardameta ha hecho autocritica siempre que ha tenido errores. También la hizo en Dortmund, en su estreno en Champions, cuando reconoció que no había visto salir el balón y que el gol del Borussia había sido culpa suya y que trabajaría para mejorar.

Esa autocrítica y la capacidad que tiene para no venirse abajo son las características que más destacan de él en Valdebebas. Dicen que él lo vive como una “misión” y que en eso y en la religión reside su fuerza interior. Mae, así es como le llaman en el vestuario [palabra que se usa en Costa Rica y que sería como hermano o tío], no quiere ser menos que sus compañeros que han llegado al tramo decisivo de la temporada en su mejor momento.

Se escuchó en la 102nueve