El Salvador, domingo 22 de octubre de 2017

Gobierno podría ocupar colones para pagar empleados públicos

Por: Redacción 102nueve
octubre 11, 2016

Los inversionistas quieren que cada vez les paguen intereses más altos por el dinero que prestan. El Estado tiene menos dinero. Es un círculo vicioso.

Foto: internet.

El panorama inmediato es negro, desalentador. Si en los próximos tres a cuatro meses el Gobierno no encuentra un atajo para solucionar la crisis de liquidez no tendrá más remedio que impulsar una reforma a la ley de Bimonetarismo –la que legalizó la dolarización en la presidencia de Francisco Flores- y echar mano de las reservas de colones para pagar sus deudas más inmediatas, entre esas los salarios de los más de 170,000 empleados públicos.

“Hemos sabido que es una alternativa que la han pensado desde hace varios años”, contó Juan Valiente, diputado de ARENA.

Esta posibilidad la anunciaron economistas desde hace unos ocho años. En octubre de 2012, por ejemplo, el exdiputado Salvador Arias describió el panorama que enfrenta actualmente el Estado y auguró que la falta de dólares obligaría al regreso del colón. “El Gobierno está quebrado, tiene problemas de liquidez financiera, al borde de no poder cancelar los salarios de los empleados”, dijo en esa vez. En ese entonces Mauricio Funes administraba el Órgano Ejecutivo.

Cada día que pasa al Estado se le cierran más puertas para conseguir dinero fresco. Ayer en los mercados internacionales los bonos de El Salvador se desplomaron, es decir, los inversionistas tienen miedo de la incertidumbre política como consecuencia de, por ejemplo, la estratagema legal que ocupó el oficialismo hace dos semanas para evitar el impago. A eso deben sumarse la eterna guerra en la que permanecen las élites políticas y la declaratoria de emergencia por la crisis fiscal que anunció el lunes en la noche el presidente Salvador Sánchez Cerén.

Los bonos se desplomaron porque el riesgo de comprar la deuda del Estado es más alto. Y a riesgo más alto, interés más alto; esa es la lógica de los despiadados mercados internacionales en los que no existe ni rey ni dios. Si los inversionistas aceptan prestar exigirán más dinero por los intereses. La deuda para los salvadoreños se inflará cada vez más. Quizá hasta volverse impagable.

La reforma a la ley del Fideicomiso de Obligaciones Previsionales (FOP) es simplemente pagar deuda con más deuda, según el diputado del principal partido de oposición. Agregó que eso espanta a los inversionistas.

Una de las soluciones inmediatas que defiende el Gobierno es que la Asamblea Legislativa apruebe la emisión de $1,200 millones en bonos. El problema es que la deuda salvadoreña ya no da tanta confianza y los mercados exigirán más pago de interés. Es un círculo vicioso. “Nuestra capacidad de responder es limitada y será cada vez más difícil”, advirtió.

¿Y cuál es la solución para evitar el despeñadero? Valiente dijo que la más viable es la que propone el Fondo Monetario Internacional (FMI): equilibrar los gastos con los ingresos estatales. En palabras llanas: los funcionarios ya no pueden despilfarrar el dinero de los contribuyentes y deben crear mecanismos para captar más impuestos.

Ese punto de equilibrio puede encontrarse de dos formas: eliminando, por ejemplo, los seguros médicos privados de todos los funcionarios, poniendo una moratoria de cinco años para los vehículos oficiales –excepto para los del Ministerio de Salud y la Policía Nacional Civil (PNC)- o despidiendo empleados. Esto, sin embargo, es extremadamente difícil que ocurra.

Para evitar el impacto negativo de los recortes, como por ejemplo que frene el crecimiento económico, se maniobra con un ajuste expansivo que estimula la inversión privada, explicó Valiente. Para estos casos suele recomendarse reducir impuestos que impactan la dinámica de la economía, como el de las transacciones financieras o el de los productos y servicios de telecomunicaciones.

Todo está en manos de las mesas de diálogo a las que convocó el presidente. Este martes los embajadores de Alemania, España, Estados Unidos, los representantes de la Unión Europea y los Bancos Mundial e Interamericano de Desarrollo (BID) aleccionaron a los funcionarios sobre la gravedad de la situación y les exhortaron a hallar una solución pronto. Incluso se ofrecieron a ayudar.

Los discursos de los representantes de la comunidad internacional los escucharon empresarios como Ricardo Poma, Roberto Murray Meza, Javier Steiner y Samuel Quirós hijo. También estaban los diputados Lorena Peña, Francisco Merino, Donato Vaquerano, Ana Vilma de Escobar, Milena Calderón de Escalón, Norma Guevara, Rodolfo Parker, entre otros.

“Las soluciones para este país no vendrán de afuera”, les recordó Jean Manes, embajadora estadounidense.

Gobierno podría ocupar colones para pagar empleados públicos

Por: Redacción 102nueve
octubre 11, 2016

Los inversionistas quieren que cada vez les paguen intereses más altos por el dinero que prestan. El Estado tiene menos dinero. Es un círculo vicioso.

Foto: internet.

Los inversionistas quieren que cada vez les paguen intereses más altos por el dinero que prestan. El Estado tiene menos dinero. Es un círculo vicioso.

El panorama inmediato es negro, desalentador. Si en los próximos tres a cuatro meses el Gobierno no encuentra un atajo para solucionar la crisis de liquidez no tendrá más remedio que impulsar una reforma a la ley de Bimonetarismo –la que legalizó la dolarización en la presidencia de Francisco Flores- y echar mano de las reservas de colones para pagar sus deudas más inmediatas, entre esas los salarios de los más de 170,000 empleados públicos.

“Hemos sabido que es una alternativa que la han pensado desde hace varios años”, contó Juan Valiente, diputado de ARENA.

Esta posibilidad la anunciaron economistas desde hace unos ocho años. En octubre de 2012, por ejemplo, el exdiputado Salvador Arias describió el panorama que enfrenta actualmente el Estado y auguró que la falta de dólares obligaría al regreso del colón. “El Gobierno está quebrado, tiene problemas de liquidez financiera, al borde de no poder cancelar los salarios de los empleados”, dijo en esa vez. En ese entonces Mauricio Funes administraba el Órgano Ejecutivo.

Cada día que pasa al Estado se le cierran más puertas para conseguir dinero fresco. Ayer en los mercados internacionales los bonos de El Salvador se desplomaron, es decir, los inversionistas tienen miedo de la incertidumbre política como consecuencia de, por ejemplo, la estratagema legal que ocupó el oficialismo hace dos semanas para evitar el impago. A eso deben sumarse la eterna guerra en la que permanecen las élites políticas y la declaratoria de emergencia por la crisis fiscal que anunció el lunes en la noche el presidente Salvador Sánchez Cerén.

Los bonos se desplomaron porque el riesgo de comprar la deuda del Estado es más alto. Y a riesgo más alto, interés más alto; esa es la lógica de los despiadados mercados internacionales en los que no existe ni rey ni dios. Si los inversionistas aceptan prestar exigirán más dinero por los intereses. La deuda para los salvadoreños se inflará cada vez más. Quizá hasta volverse impagable.

La reforma a la ley del Fideicomiso de Obligaciones Previsionales (FOP) es simplemente pagar deuda con más deuda, según el diputado del principal partido de oposición. Agregó que eso espanta a los inversionistas.

Una de las soluciones inmediatas que defiende el Gobierno es que la Asamblea Legislativa apruebe la emisión de $1,200 millones en bonos. El problema es que la deuda salvadoreña ya no da tanta confianza y los mercados exigirán más pago de interés. Es un círculo vicioso. “Nuestra capacidad de responder es limitada y será cada vez más difícil”, advirtió.

¿Y cuál es la solución para evitar el despeñadero? Valiente dijo que la más viable es la que propone el Fondo Monetario Internacional (FMI): equilibrar los gastos con los ingresos estatales. En palabras llanas: los funcionarios ya no pueden despilfarrar el dinero de los contribuyentes y deben crear mecanismos para captar más impuestos.

Ese punto de equilibrio puede encontrarse de dos formas: eliminando, por ejemplo, los seguros médicos privados de todos los funcionarios, poniendo una moratoria de cinco años para los vehículos oficiales –excepto para los del Ministerio de Salud y la Policía Nacional Civil (PNC)- o despidiendo empleados. Esto, sin embargo, es extremadamente difícil que ocurra.

Para evitar el impacto negativo de los recortes, como por ejemplo que frene el crecimiento económico, se maniobra con un ajuste expansivo que estimula la inversión privada, explicó Valiente. Para estos casos suele recomendarse reducir impuestos que impactan la dinámica de la economía, como el de las transacciones financieras o el de los productos y servicios de telecomunicaciones.

Todo está en manos de las mesas de diálogo a las que convocó el presidente. Este martes los embajadores de Alemania, España, Estados Unidos, los representantes de la Unión Europea y los Bancos Mundial e Interamericano de Desarrollo (BID) aleccionaron a los funcionarios sobre la gravedad de la situación y les exhortaron a hallar una solución pronto. Incluso se ofrecieron a ayudar.

Los discursos de los representantes de la comunidad internacional los escucharon empresarios como Ricardo Poma, Roberto Murray Meza, Javier Steiner y Samuel Quirós hijo. También estaban los diputados Lorena Peña, Francisco Merino, Donato Vaquerano, Ana Vilma de Escobar, Milena Calderón de Escalón, Norma Guevara, Rodolfo Parker, entre otros.

“Las soluciones para este país no vendrán de afuera”, les recordó Jean Manes, embajadora estadounidense.

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