El Salvador, viernes 17 de noviembre de 2017

Empujados a la muerte

Por: Redacción 102nueve
enero 25, 2017

El pasado 9 de enero, la Sala de lo Constitucional concluyó que elementos de la Fuerza Armada de El Salvador había desaparecido a tres jóvenes.

Foto referencia.

Los soldados les ordenaron que se pusieran de pie. Les pidieron los documentos de identidad y los obligaron a caminar. Solo a uno de ellos, que argumentó vivir en la casa de enfrente, lo dejaron ir. Los demás comenzaron a caminar. No sabían hacia donde iban. Simplemente obedecieron.

Atravesaron tres colonias hasta llegar a la vía férrea. Ahí los golpearon, los insultaron, los amenazaron. Uno de los sargentos le ordenó a un soldado que sacara una cámara y que los fotografiara. Así lo hizo. Les pidió que se levantaran las camisas y los retrató.

El sargento se dirigió a dos de los rehenes. A uno le señaló una quebrada y le dijo que se largara por ese lugar. Al otro le ordenó salir por la calle que conduce a Armenia. Los demás se quedaron con los soldados. Nadie los volvió a ver. Desaparecieron.

Desde las ocho de la mañana,  Yudi Sixto López, Fredy Mauricio Villalobos, Mario Alberto Martínez, Óscar Oswaldo Leiva, Francisco Javier Hernández y José Fernando Choto se habían reunido afuera de la casa número 23 de la colonia San Fernando Uno, en el municipio de Armenia, departamento de Sonsonate. 

Ahí se encontraban cuando un grupo de soldados se les acercó y les pidieron los documentos de identidad para verificar si no tenían antecedentes policiales. Los militares sabían que esa era zona dominada por el Barrio 18.

Tras constatar que ninguno tenía orden de captura, los militares dejaron en libertad a Yudi López, quien argumentó vivir en la casa de enfrente.  

A los demás les ordenaron caminar en dirección a la línea del tren. Los llevaron hasta la colonia San Damián, un lugar donde domina la Mara Salvatrucha. A Mario y a Fredy los dejaron en libertad. De los otros tres no se volvió a saber nada.  

Los testimonios

Pedro Leiva
En cuanto me avisaron que se los habían llevado, me fui a la delegación policial de Armenia. Eran las diez de la mañana. Les expliqué a los agentes que un grupo de militares se había llevado a mi hijo y a otros muchachos de la colonia. Un policía me respondió que había que esperar que la Brigada de las Fuerzas Armadas reportara las detenciones. Media hora después, la madre de Fredy parqueó su automóvil frente a la delegación. Me dijo que a su hijo lo habían soltado, pero que a los demás muchachos se los habían llevado en dirección a la vía férrea, que los iban golpeando. “Súbase, vamos a buscarlos”, me dijo. Y los fuimos a buscar. Pero ya no los encontramos.

María Yolanda
Llegué a la delegación de Armenia a las once de la mañana. Les pregunté a los agentes si tenían información de mi hijo. Les dije que había sido capturado por los soldados. Uno de ellos me respondió que no me preocupara, que si eso había ocurrido ya iban a tener el reporte de las detenciones. Como a los veinte minutos vi llegar a los soldados, me les acerqué y le pregunté al sargento por los muchachos. “¿Por qué se preocupa?, ¿acaso son pandilleros pues?, si no son pandilleros ya van a regresar”, me dijo.  Yo le respondí que mi hijo estaba enfermo, que no era pandillero. “Ya van a regresar, señora, mejor vaya hacer oficio a su casa”, me dijo. Se dio la vuelta y siguió caminando.  

Los informes

Oficial de Servicio de Sonsonate
Fui informado vía telefónica que por la mañana elementos de la Fuerza de Tarea Hermes, asignada al municipio de Armenia, habían intervenido a un grupo de sujetos, al parecer pandilleros de la mara 18, en la colonia San Fernando Uno. Posteriormente se los llevaron rumbo a la colonia San Damián, la cual es un sector reconocido de la pandilla MS. Cuando se le preguntó al sargento Coreto de por qué los había llevado a la colonia san Damián, dicho sargento manifestó que para él no había límite de sectores, que todos los sectores son iguales. Es preciso mencionar que dicho sargento no es nuevo de estar asignado al puesto de mando de Armenia y que conoce los sectores donde operan dichas pandillas.

Ministro de la Defensa
Según un oficio suscrito por el señor Jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada, el procedimiento realizado por los efectivos militares en la Colonia San Fernando Uno fue a consecuencia de un aviso ciudadano que alertaba la presencia de seis individuos que se encontraban ingiriendo bebidas embriagantes, a los cuales, se les solicitó sus documentos de identidad para verificar en el Sistema 911 si contaban con antecedentes policiales, pero debido a una agrupación de personas (supuestos familiares) que protestaban por el procedimiento de verificación que ejecutaba la patrulla, el jefe de referida patrulla se vio obligado a alejarse del lugar, por lo que se desplazaron sobre la línea férrea, hasta llegar frente a una ladrillera, cerca de la Colonia San Damián, habiéndoles permitido retirarse a los individuos en el trayecto del desplazamiento... esta Institución Armada no cuenta con registros o documentos que evidencien la detención de referidos jóvenes, ni datos de las personas de las que se afirman sus desapariciones.

NOTA: El pasado 9 de enero, la Sala de lo Constitucional resolvió un amparo de hábeas corpus en el que concluyó que el 14 de febrero de 2014 elementos de la Fuerza Armada de El Salvador desaparecieron a los jóvenes Óscar Oswaldo Leiva, Francisco Javier Hernández y José Fernando Choto.

Empujados a la muerte

Por: Redacción 102nueve
enero 25, 2017

El pasado 9 de enero, la Sala de lo Constitucional concluyó que elementos de la Fuerza Armada de El Salvador había desaparecido a tres jóvenes.

Foto referencia.

El pasado 9 de enero, la Sala de lo Constitucional concluyó que elementos de la Fuerza Armada de El Salvador había desaparecido a tres jóvenes.

Los soldados les ordenaron que se pusieran de pie. Les pidieron los documentos de identidad y los obligaron a caminar. Solo a uno de ellos, que argumentó vivir en la casa de enfrente, lo dejaron ir. Los demás comenzaron a caminar. No sabían hacia donde iban. Simplemente obedecieron.

Atravesaron tres colonias hasta llegar a la vía férrea. Ahí los golpearon, los insultaron, los amenazaron. Uno de los sargentos le ordenó a un soldado que sacara una cámara y que los fotografiara. Así lo hizo. Les pidió que se levantaran las camisas y los retrató.

El sargento se dirigió a dos de los rehenes. A uno le señaló una quebrada y le dijo que se largara por ese lugar. Al otro le ordenó salir por la calle que conduce a Armenia. Los demás se quedaron con los soldados. Nadie los volvió a ver. Desaparecieron.

Desde las ocho de la mañana,  Yudi Sixto López, Fredy Mauricio Villalobos, Mario Alberto Martínez, Óscar Oswaldo Leiva, Francisco Javier Hernández y José Fernando Choto se habían reunido afuera de la casa número 23 de la colonia San Fernando Uno, en el municipio de Armenia, departamento de Sonsonate. 

Ahí se encontraban cuando un grupo de soldados se les acercó y les pidieron los documentos de identidad para verificar si no tenían antecedentes policiales. Los militares sabían que esa era zona dominada por el Barrio 18.

Tras constatar que ninguno tenía orden de captura, los militares dejaron en libertad a Yudi López, quien argumentó vivir en la casa de enfrente.  

A los demás les ordenaron caminar en dirección a la línea del tren. Los llevaron hasta la colonia San Damián, un lugar donde domina la Mara Salvatrucha. A Mario y a Fredy los dejaron en libertad. De los otros tres no se volvió a saber nada.  

Los testimonios

Pedro Leiva
En cuanto me avisaron que se los habían llevado, me fui a la delegación policial de Armenia. Eran las diez de la mañana. Les expliqué a los agentes que un grupo de militares se había llevado a mi hijo y a otros muchachos de la colonia. Un policía me respondió que había que esperar que la Brigada de las Fuerzas Armadas reportara las detenciones. Media hora después, la madre de Fredy parqueó su automóvil frente a la delegación. Me dijo que a su hijo lo habían soltado, pero que a los demás muchachos se los habían llevado en dirección a la vía férrea, que los iban golpeando. “Súbase, vamos a buscarlos”, me dijo. Y los fuimos a buscar. Pero ya no los encontramos.

María Yolanda
Llegué a la delegación de Armenia a las once de la mañana. Les pregunté a los agentes si tenían información de mi hijo. Les dije que había sido capturado por los soldados. Uno de ellos me respondió que no me preocupara, que si eso había ocurrido ya iban a tener el reporte de las detenciones. Como a los veinte minutos vi llegar a los soldados, me les acerqué y le pregunté al sargento por los muchachos. “¿Por qué se preocupa?, ¿acaso son pandilleros pues?, si no son pandilleros ya van a regresar”, me dijo.  Yo le respondí que mi hijo estaba enfermo, que no era pandillero. “Ya van a regresar, señora, mejor vaya hacer oficio a su casa”, me dijo. Se dio la vuelta y siguió caminando.  

Los informes

Oficial de Servicio de Sonsonate
Fui informado vía telefónica que por la mañana elementos de la Fuerza de Tarea Hermes, asignada al municipio de Armenia, habían intervenido a un grupo de sujetos, al parecer pandilleros de la mara 18, en la colonia San Fernando Uno. Posteriormente se los llevaron rumbo a la colonia San Damián, la cual es un sector reconocido de la pandilla MS. Cuando se le preguntó al sargento Coreto de por qué los había llevado a la colonia san Damián, dicho sargento manifestó que para él no había límite de sectores, que todos los sectores son iguales. Es preciso mencionar que dicho sargento no es nuevo de estar asignado al puesto de mando de Armenia y que conoce los sectores donde operan dichas pandillas.

Ministro de la Defensa
Según un oficio suscrito por el señor Jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada, el procedimiento realizado por los efectivos militares en la Colonia San Fernando Uno fue a consecuencia de un aviso ciudadano que alertaba la presencia de seis individuos que se encontraban ingiriendo bebidas embriagantes, a los cuales, se les solicitó sus documentos de identidad para verificar en el Sistema 911 si contaban con antecedentes policiales, pero debido a una agrupación de personas (supuestos familiares) que protestaban por el procedimiento de verificación que ejecutaba la patrulla, el jefe de referida patrulla se vio obligado a alejarse del lugar, por lo que se desplazaron sobre la línea férrea, hasta llegar frente a una ladrillera, cerca de la Colonia San Damián, habiéndoles permitido retirarse a los individuos en el trayecto del desplazamiento... esta Institución Armada no cuenta con registros o documentos que evidencien la detención de referidos jóvenes, ni datos de las personas de las que se afirman sus desapariciones.

NOTA: El pasado 9 de enero, la Sala de lo Constitucional resolvió un amparo de hábeas corpus en el que concluyó que el 14 de febrero de 2014 elementos de la Fuerza Armada de El Salvador desaparecieron a los jóvenes Óscar Oswaldo Leiva, Francisco Javier Hernández y José Fernando Choto.

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