El Salvador, jueves 19 de enero de 2017

El último discurso de Barack Obama

Por: Redacción 102nueve
enero 11, 2017

Una de sus frases más avasallantes fue: "El cambio solo se produce cuando la gente normal se involucra".

Internet

Barack Obama, con un discurso cuasi mesiánico, ha pronunciado su últimas palabras como presidente de Estados Unidos. Y de paso ha dejado el camino libre al xenófobo Donald Trump que asumirá el poder el 20 de enero para cumplir una de sus promesas esenciales: deportar miles y miles de migrantes indocumentados y frenar el frenético ritmo de la globalización.

En su discurso en Chicago -localidad en la que creció como político y su mito se terminó de forjar- reiteró que el poder está en cada ciudadano que decide participar en el rumbo del país. Una de sus frases más avasallantes fue: "El cambio solo se produce cuando la gente normal se involucra".

Con esas palabras se terminó de distanciar de Trump que, con evidentes reminiscencias de principios del Siglo 20, ha abogado por la plutocracia de los blancos de ascendencia europea. También rechazó su idea de la salvación de América.

Habló de las que consideró tres grandes amenazas para la que llamó democracia estadounidense: la desigualdad económica -que deviene en desigualdad política-, el retorno de las relaciones raciales o por color de piel y el ensimismamiento al que empuja el mundo virtual.

Se atribuyó, además, la recuperación económica después de la crisis inmobiliaria de 2008 que produjo despidos masivos y la recesión. No mencionó, sin embargo, que la generación de riqueza -medida con el PIB-  en su gestión ha sido una de las bajas de la historia norteamericana.

Terminó el discurso con su eslogan de campaña: "Sí se puede. Y pudimos".

El último discurso de Barack Obama

Por: Redacción 102nueve
enero 11, 2017

Una de sus frases más avasallantes fue: "El cambio solo se produce cuando la gente normal se involucra".

Internet

Una de sus frases más avasallantes fue: "El cambio solo se produce cuando la gente normal se involucra".

Barack Obama, con un discurso cuasi mesiánico, ha pronunciado su últimas palabras como presidente de Estados Unidos. Y de paso ha dejado el camino libre al xenófobo Donald Trump que asumirá el poder el 20 de enero para cumplir una de sus promesas esenciales: deportar miles y miles de migrantes indocumentados y frenar el frenético ritmo de la globalización.

En su discurso en Chicago -localidad en la que creció como político y su mito se terminó de forjar- reiteró que el poder está en cada ciudadano que decide participar en el rumbo del país. Una de sus frases más avasallantes fue: "El cambio solo se produce cuando la gente normal se involucra".

Con esas palabras se terminó de distanciar de Trump que, con evidentes reminiscencias de principios del Siglo 20, ha abogado por la plutocracia de los blancos de ascendencia europea. También rechazó su idea de la salvación de América.

Habló de las que consideró tres grandes amenazas para la que llamó democracia estadounidense: la desigualdad económica -que deviene en desigualdad política-, el retorno de las relaciones raciales o por color de piel y el ensimismamiento al que empuja el mundo virtual.

Se atribuyó, además, la recuperación económica después de la crisis inmobiliaria de 2008 que produjo despidos masivos y la recesión. No mencionó, sin embargo, que la generación de riqueza -medida con el PIB-  en su gestión ha sido una de las bajas de la historia norteamericana.

Terminó el discurso con su eslogan de campaña: "Sí se puede. Y pudimos".

Se escuchó en la 102nueve