El Salvador, sábado 19 de agosto de 2017

El escritor que inspira a Le Pen y a Bannon

Por: Redacción 102nueve
abril 9, 2017

El crítico de Libération lo calificó de “odiosamente racista”.

Foto archivo.

Un día, mirando al Mediterráneo desde una casa con vistas al mar en el sur de Francia, Jean Raspail tuvo una iluminación. “Pensé: ‘¿Y si ellos llegasen?”, recuerda. “A partir del momento en que la frase me vino, el libro se construyó casi sin que yo interviniese”.

La novela, El campamento de los santos, se publicó en francés en 1973. Muchos lectores han visto en ella un hábil artefacto ficticio que canaliza ideas radicales, incluso racistas. Al reeditarse en 2011, el Nouvel Observateur lo describió como un libro que, “sin ambigüedad, tanto por el vocabulario como por el imaginario, se sitúa en lo más íntimo del fascismo”.

El crítico de Libération lo calificó de “odiosamente racista”. Otros lo han leído como un texto profético. Admirada por Ronald Reagan en los ochenta y citada en los noventa por el politólogo Samuel Huntington en El choque de las civilizaciones, la novela vive un renacimiento. La nueva derecha encuentra en ella un libro de culto en el que cree ver una anticipación de los tiempos actuales.

Steve Bannon, el consejero áulico del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, menciona el título para describir un Occidente invadido por los inmigrantes. Marine Le Pen, la candidata del Frente Nacional a la presidencia de Francia, recomienda su lectura para entender la “sumersión migratoria” que en su opinión vive el país.

El campamento de los santos, título sacado del Apocalipsis, imagina qué ocurriría si un millón desamparados desembarcasen en la costa francesa. Los habitantes de la región huyen hacia el norte. El presidente de la República renuncia a las órdenes de defender el territorio nacional. Las resistencias ceden.

A sus 92 años, Raspail, un autor de obra amplia y apreciada por la crítica y el público, no deja de alegrarse por la renovada actualidad de su novela más conocida y más polémica.

Escucharlo en su apartamento del distrito XVII de París es adentrarse en una visión extrema del mundo, anclada en los márgenes de la derecha francesa más tradicional, pero significativa por cuanto su relato ha ayudado a modelar el pensamiento de personas que dirigen o aspiran a dirigir potencias occidentales.

“Sin quererlo, por una especie de misterio, preví algo que está ocurriendo”, dice. “No digo que hubiese una intervención divina, pero ocurrió algo. Estoy orgulloso de haberla escrito, porque es un aviso de que fui el único en hacer. Es un libro que fue y es muy útil”.

“Atención”, clama en otro momento. “El motivo principal del libro, en el fondo, no es la invasión de Occidente por el Tercer Mundo. En realidad, es una novela que describe la cobardía, la debilidad, la ausencia de ideales, la decadencia total en la que Occidente, es decir, nuestra Europa, está hundida desde hace un tiempo ya.

Tenemos delante a un montón de personas con motivos potentes, y los dejamos entrar en masa por una especie de indiferencia triste”. Raspail, católico, identifica al Papa Francisco con la laxitud occidental ante la inmigración. Prefiere a Benedicto XVI, a quien rinde homenaje en una posdata a la última edición de El campamento de los santos.

El escritor que inspira a Le Pen y a Bannon

Por: Redacción 102nueve
abril 9, 2017

El crítico de Libération lo calificó de “odiosamente racista”.

Foto archivo.

El crítico de Libération lo calificó de “odiosamente racista”.

Un día, mirando al Mediterráneo desde una casa con vistas al mar en el sur de Francia, Jean Raspail tuvo una iluminación. “Pensé: ‘¿Y si ellos llegasen?”, recuerda. “A partir del momento en que la frase me vino, el libro se construyó casi sin que yo interviniese”.

La novela, El campamento de los santos, se publicó en francés en 1973. Muchos lectores han visto en ella un hábil artefacto ficticio que canaliza ideas radicales, incluso racistas. Al reeditarse en 2011, el Nouvel Observateur lo describió como un libro que, “sin ambigüedad, tanto por el vocabulario como por el imaginario, se sitúa en lo más íntimo del fascismo”.

El crítico de Libération lo calificó de “odiosamente racista”. Otros lo han leído como un texto profético. Admirada por Ronald Reagan en los ochenta y citada en los noventa por el politólogo Samuel Huntington en El choque de las civilizaciones, la novela vive un renacimiento. La nueva derecha encuentra en ella un libro de culto en el que cree ver una anticipación de los tiempos actuales.

Steve Bannon, el consejero áulico del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, menciona el título para describir un Occidente invadido por los inmigrantes. Marine Le Pen, la candidata del Frente Nacional a la presidencia de Francia, recomienda su lectura para entender la “sumersión migratoria” que en su opinión vive el país.

El campamento de los santos, título sacado del Apocalipsis, imagina qué ocurriría si un millón desamparados desembarcasen en la costa francesa. Los habitantes de la región huyen hacia el norte. El presidente de la República renuncia a las órdenes de defender el territorio nacional. Las resistencias ceden.

A sus 92 años, Raspail, un autor de obra amplia y apreciada por la crítica y el público, no deja de alegrarse por la renovada actualidad de su novela más conocida y más polémica.

Escucharlo en su apartamento del distrito XVII de París es adentrarse en una visión extrema del mundo, anclada en los márgenes de la derecha francesa más tradicional, pero significativa por cuanto su relato ha ayudado a modelar el pensamiento de personas que dirigen o aspiran a dirigir potencias occidentales.

“Sin quererlo, por una especie de misterio, preví algo que está ocurriendo”, dice. “No digo que hubiese una intervención divina, pero ocurrió algo. Estoy orgulloso de haberla escrito, porque es un aviso de que fui el único en hacer. Es un libro que fue y es muy útil”.

“Atención”, clama en otro momento. “El motivo principal del libro, en el fondo, no es la invasión de Occidente por el Tercer Mundo. En realidad, es una novela que describe la cobardía, la debilidad, la ausencia de ideales, la decadencia total en la que Occidente, es decir, nuestra Europa, está hundida desde hace un tiempo ya.

Tenemos delante a un montón de personas con motivos potentes, y los dejamos entrar en masa por una especie de indiferencia triste”. Raspail, católico, identifica al Papa Francisco con la laxitud occidental ante la inmigración. Prefiere a Benedicto XVI, a quien rinde homenaje en una posdata a la última edición de El campamento de los santos.

Se escuchó en la 102nueve