El Salvador, miércoles 18 de octubre de 2017

Redacción 102nueve || junio 11, 2017

Con escupitajos no se construye un país

A los políticos les cayeron encima los jinetes del Apocalipsis

Sospecho que los políticos salvadoreños están tan confundidos que les debe estar pasando lo que dice  aquel poema de Mario Benedetti: “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”.


Las últimas dos encuestas de opinión pública les dejaron caer los cinco jinetes del Apocalipsis a los políticos. Los dos partidos más grandes se derrumbaron en las mediciones. El dato los tiene petrificados:menos de un tercio apenas cree en ellos y la gente dice no soportar el aliento de los políticos. Sé que los dirigentes de los principales partidos están desconcertados. No saben qué hacer. Van dos encuestas que les dice lo mismo.

En ARENA hay quienes repiten que si el 68 por ciento  no quiere que vuelva a gobernar es un asunto del debate de los sobresueldos. Por eso corrieron a crear una oficina anticorrupción y de rendimiento de cuentas. Piensan que eso es lo que más les golpea.

Pero si esas fueran, exclusivamente, las razones de que ARENA entrara en el enanismo, tal vez no se estaría entendiendo ahí los tiempos y la posibilidad  que recibos de supuestos pagos de sobresueldos en gobiernos de ARENA se cocinan, y se entregan.  en los hornos de sus rivales.


Si un periodista tiene acceso a libros sobre pagos de sobresueldos que se guardan en Casa Presidencial eso no ocurrió porque el informador es especialista en escalar muros y abrir oficina con apoyo de la nocturnidad. Es evidente que alguien lo invitó a llegar y le abrió las puertas. En esa medida, ARENA estaría preocupada por los tiempos que le marca el FMLN.

En esta estampida de opiniones, creo más en los argumentos de Eugenio Chicas, secretario de comunicaciones. Se resumen asi: la polarización extrema está matando a todos…al gobierno y a los partidos políticos.

Es cierto que la gente no quiere la corrupción. También le disgusta la falta de capacidad de gestión. Pero, el problema es que, desde hace rato, los políticos están basando su discurso político en la descalificación del contrario. Y si la gente ya está cansada de aguantar sus propios problemas, más harta está de ver a sus políticos agarrados de las greñas.


Los electores están como aquellos hijos que quieren huir de sus casas porque sólo ven a sus padres agrediéndose. Entre los partidos no existe un minuto para entenderse y estoy convencido que la gente está cansada de eso, hace rato.


Este país quiere orden. Pero no esa “orden” de la antigüedad a quien le atribuyen muchos crímenes y arrebatos. La gente está harta del desorden, de los pleitos, de las trompadas, de los desentendimientos, de las patadas matreras.


Si los que deben arreglar los asuntos públicos, no guardan saliva en sus bocas y a cada minuto se agarran a escupitajos, la única esperanza que tienen los salvadoreños es que a todos les de diabetes y se les seque la boca. Nadie construye un país a escupitajos. Eso no sirve para nada.

 Los partidos políticos  salvadoreños tienen una crisis de legitimidad. No ofrecen certeza a nadie. No le garantizan a nadie una democracia de mayor calidad. Lo único que garantizan son pleitos y salivazos en un país que no quiere más desórdenes.


 La política salvadoreña se ha convertido en un hogar disfuncional. Los partidos políticos son empresas políticas que venden programas. Sus clientes deciden si los compran o no. El problema es que  entre tanto desorden social, y tantas rebatiñas, lo que queda  es mirar a los partidos políticos por lo que debieron ser y no por lo que son: un ring de pasiones.
 

 

Con escupitajos no se construye un país

Por: Redacción 102nueve
junio 11, 2017

A los políticos les cayeron encima los jinetes del Apocalipsis

102nueve

A los políticos les cayeron encima los jinetes del Apocalipsis

Sospecho que los políticos salvadoreños están tan confundidos que les debe estar pasando lo que dice  aquel poema de Mario Benedetti: “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”.


Las últimas dos encuestas de opinión pública les dejaron caer los cinco jinetes del Apocalipsis a los políticos. Los dos partidos más grandes se derrumbaron en las mediciones. El dato los tiene petrificados:menos de un tercio apenas cree en ellos y la gente dice no soportar el aliento de los políticos. Sé que los dirigentes de los principales partidos están desconcertados. No saben qué hacer. Van dos encuestas que les dice lo mismo.

En ARENA hay quienes repiten que si el 68 por ciento  no quiere que vuelva a gobernar es un asunto del debate de los sobresueldos. Por eso corrieron a crear una oficina anticorrupción y de rendimiento de cuentas. Piensan que eso es lo que más les golpea.

Pero si esas fueran, exclusivamente, las razones de que ARENA entrara en el enanismo, tal vez no se estaría entendiendo ahí los tiempos y la posibilidad  que recibos de supuestos pagos de sobresueldos en gobiernos de ARENA se cocinan, y se entregan.  en los hornos de sus rivales.


Si un periodista tiene acceso a libros sobre pagos de sobresueldos que se guardan en Casa Presidencial eso no ocurrió porque el informador es especialista en escalar muros y abrir oficina con apoyo de la nocturnidad. Es evidente que alguien lo invitó a llegar y le abrió las puertas. En esa medida, ARENA estaría preocupada por los tiempos que le marca el FMLN.

En esta estampida de opiniones, creo más en los argumentos de Eugenio Chicas, secretario de comunicaciones. Se resumen asi: la polarización extrema está matando a todos…al gobierno y a los partidos políticos.

Es cierto que la gente no quiere la corrupción. También le disgusta la falta de capacidad de gestión. Pero, el problema es que, desde hace rato, los políticos están basando su discurso político en la descalificación del contrario. Y si la gente ya está cansada de aguantar sus propios problemas, más harta está de ver a sus políticos agarrados de las greñas.


Los electores están como aquellos hijos que quieren huir de sus casas porque sólo ven a sus padres agrediéndose. Entre los partidos no existe un minuto para entenderse y estoy convencido que la gente está cansada de eso, hace rato.


Este país quiere orden. Pero no esa “orden” de la antigüedad a quien le atribuyen muchos crímenes y arrebatos. La gente está harta del desorden, de los pleitos, de las trompadas, de los desentendimientos, de las patadas matreras.


Si los que deben arreglar los asuntos públicos, no guardan saliva en sus bocas y a cada minuto se agarran a escupitajos, la única esperanza que tienen los salvadoreños es que a todos les de diabetes y se les seque la boca. Nadie construye un país a escupitajos. Eso no sirve para nada.

 Los partidos políticos  salvadoreños tienen una crisis de legitimidad. No ofrecen certeza a nadie. No le garantizan a nadie una democracia de mayor calidad. Lo único que garantizan son pleitos y salivazos en un país que no quiere más desórdenes.


 La política salvadoreña se ha convertido en un hogar disfuncional. Los partidos políticos son empresas políticas que venden programas. Sus clientes deciden si los compran o no. El problema es que  entre tanto desorden social, y tantas rebatiñas, lo que queda  es mirar a los partidos políticos por lo que debieron ser y no por lo que son: un ring de pasiones.
 

 

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