El Salvador, viernes 21 de julio de 2017

Lafitte Fernández || junio 22, 2017

Alguien debe intervenir en esos cobros

Hay una ola de cobros entre algunos empresarios  que no me gustan.

Estimo que son ilegales o, al menos, deben  ser intervenidos y regulados por el Estado. Creo en las libertades públicas. Pero no que se saquen ventajas desproporcionadas  en perjuicio de la gente.

Los cobros en estacionamientos de  centros comerciales, hoteles, hospitales y no sé cuántos sitios más los estimo arbitrarios. Me dan la impresión que son signo de una voracidad desmedida por el dinero ajeno. Una auténtica pirueta empresarial  de mal gusto. ¡Bajan el ánimo de lo que debe ser la buena empresa hasta los tobillos!

Alguien podría decirme  que se trata de los cobros menores de un dólar por hora. Pero no se trata del monto. Se trata de verificar la legalidad o no de una acción humana. Por eso creo que en este tema debe intervenir la institucionalidad y hasta la vocación de algún diputado estudioso y comprometido con la gente.

El debate sobre este tema es tal que en algunos países han intervenido los diputados y hasta las alcaldías. En México y Chile, para mencionar sólo dos países, se han aprobado leyes especiales y se ha producido un enorme y sano debate sobre los derechos de un consumidor que llegue a esos lugares.

La respuesta de algunos empresarios me parecen bizantinas. Más menos se resume así: un metro adentro de mi establecimiento  es propiedad privada. Yo puedo cobrar lo que me de la gana a un consumidor que usa un estacionamiento mío.

Pero en otros países se ven los servicios de estacionamiento como una prolongación de lo que debe ser gratuito como parte de las compensaciones  a los consumidores. Incluso, para eso  la institucionalidad aprueba planos y regula las construcciones de esos sitios.

Desde joven aprendí en la Facultad de Derecho que todo lo que afecte libertades y patrimonios es materia exclusiva de ley. Eso significaría que un cobro, cualquiera que sea, debe estar establecido en una ley al menos en este caso.

En todo caso, una serie de disposiciones legales obliga a los dueños de centros comerciales y otros sitios a construir estacionamientos cada cierta distancia y de acuerdo con los metros cuadrados construidos. Pero sospecho que nada autoriza a los propietarios a cobrar por esos estacionamientos. De lo contrario, las autorizaciones en instituciones como alcaldías, OPAMS y otras entidades no se hubiesen dado o no se darían en el futuro.

En todo caso, y acepto que no he estudiado toda la legislación disponible sobre este tema, o por lo menos no sé si desconozco alguna regulación, un estacionamiento en un mall, hospital u hotel es una actividad comercial de carácter privado pero de interés público por afectar a particulares.

 Esto último le da una dimensión diferente a un estacionamiento donde, realmente,  se  depositan automóviles en un espacio ajeno. No sé (y creo que así debería ser) si al final, se acepta que se cobre  por el estacionamiento, los dueños del establecimiento deberían tener, y mostrar, al menos un seguro por daños o robo en beneficio de los usuarios.

No se puede olvidar que los dueños de los estacionamientos en centros comerciales, hoteles y hospitales y otros lugares tienen la obligación de darle seguridad a los vehículos y darle la custodia necesaria. Sin eso no debe dársele permiso a nadie para edificar un centro comercial. Es lo mínimo que se puede hacer o pedir.

Por eso, se necesita, a mi juicio, una ley especial de parqueos públicos y privados. Sospecho que en El Salvador nadie está resguardado. Hay que caminar repitiendo aquello que “Dios nos agarre confesados”.

La mejor prueba son los rótulos que se colocan en algunos estacionamientos públicos en los que los dueños dicen que no se responsabilizan por daños. Algunos presumen que en un estacionamiento lo que prevalece es una suerte de un contrato de adhesión: usted deja su auto aceptando las condiciones que le ponen. Su voluntad no juega, no interviene. O acepta o acepta.

Pero es evidente que no debe ser, ni es, un contrato de adhesión lo que rigen los estacionamientos, por más rótulos que se coloquen.

Prueba de eso es que, al menos en el caso de robos y daños de autos en estacionamientos, los tribunales más modernos han condenado a los dueños de los estacionamientos ( pagados o no), porque se supone que tienen el deber de guarda y custodia.

En reiterada jurisprudencia internacional lo que se dice ahora es que los dueños de esos parqueos asumen responsabilidad extracontractual objetiva ante daños o robos de vehículos. No hay que probar que existió o medió culpa de esos propietarios para tener por probada la afección a los usuarios de esos sitios.

Ante todo eso, algunos países optaron por aprobar leyes que protegen a los usuarios o consumidores en los estacionamientos. Lo primero que hicieron en esas leyes es exigir seguros por daños y otras protecciones necesarias.

Tal vez por todo eso es que a mi médico le dí la mejor prueba de que había recuperado la salud. Llegué a su consultorio en el principal hospital privado de San Salvador y le protesté porque ahí no hay parqueos libres y sin costo para pacientes o visitantes.

Sin pliegues ni muecas en su boca me dio su sentencia:” “estoy de acuerdo con usted. Eso está mal. Es inaceptable”.

Lo peor en ese hospital es que hasta para dejar a un paciente en la sección de emergencias hay que pagar. Los estacionamientos que dan a la acera son de uso exclusivo de los médicos y usted no tiene más remedio: o paga el estacionamiento o se larga de ahí.

Alguien debe intervenir en esos cobros

Por: Lafitte Fernández
junio 22, 2017

Hay una ola de cobros entre algunos empresarios  que no me gustan.

102nueve

Hay una ola de cobros entre algunos empresarios  que no me gustan.

Estimo que son ilegales o, al menos, deben  ser intervenidos y regulados por el Estado. Creo en las libertades públicas. Pero no que se saquen ventajas desproporcionadas  en perjuicio de la gente.

Los cobros en estacionamientos de  centros comerciales, hoteles, hospitales y no sé cuántos sitios más los estimo arbitrarios. Me dan la impresión que son signo de una voracidad desmedida por el dinero ajeno. Una auténtica pirueta empresarial  de mal gusto. ¡Bajan el ánimo de lo que debe ser la buena empresa hasta los tobillos!

Alguien podría decirme  que se trata de los cobros menores de un dólar por hora. Pero no se trata del monto. Se trata de verificar la legalidad o no de una acción humana. Por eso creo que en este tema debe intervenir la institucionalidad y hasta la vocación de algún diputado estudioso y comprometido con la gente.

El debate sobre este tema es tal que en algunos países han intervenido los diputados y hasta las alcaldías. En México y Chile, para mencionar sólo dos países, se han aprobado leyes especiales y se ha producido un enorme y sano debate sobre los derechos de un consumidor que llegue a esos lugares.

La respuesta de algunos empresarios me parecen bizantinas. Más menos se resume así: un metro adentro de mi establecimiento  es propiedad privada. Yo puedo cobrar lo que me de la gana a un consumidor que usa un estacionamiento mío.

Pero en otros países se ven los servicios de estacionamiento como una prolongación de lo que debe ser gratuito como parte de las compensaciones  a los consumidores. Incluso, para eso  la institucionalidad aprueba planos y regula las construcciones de esos sitios.

Desde joven aprendí en la Facultad de Derecho que todo lo que afecte libertades y patrimonios es materia exclusiva de ley. Eso significaría que un cobro, cualquiera que sea, debe estar establecido en una ley al menos en este caso.

En todo caso, una serie de disposiciones legales obliga a los dueños de centros comerciales y otros sitios a construir estacionamientos cada cierta distancia y de acuerdo con los metros cuadrados construidos. Pero sospecho que nada autoriza a los propietarios a cobrar por esos estacionamientos. De lo contrario, las autorizaciones en instituciones como alcaldías, OPAMS y otras entidades no se hubiesen dado o no se darían en el futuro.

En todo caso, y acepto que no he estudiado toda la legislación disponible sobre este tema, o por lo menos no sé si desconozco alguna regulación, un estacionamiento en un mall, hospital u hotel es una actividad comercial de carácter privado pero de interés público por afectar a particulares.

 Esto último le da una dimensión diferente a un estacionamiento donde, realmente,  se  depositan automóviles en un espacio ajeno. No sé (y creo que así debería ser) si al final, se acepta que se cobre  por el estacionamiento, los dueños del establecimiento deberían tener, y mostrar, al menos un seguro por daños o robo en beneficio de los usuarios.

No se puede olvidar que los dueños de los estacionamientos en centros comerciales, hoteles y hospitales y otros lugares tienen la obligación de darle seguridad a los vehículos y darle la custodia necesaria. Sin eso no debe dársele permiso a nadie para edificar un centro comercial. Es lo mínimo que se puede hacer o pedir.

Por eso, se necesita, a mi juicio, una ley especial de parqueos públicos y privados. Sospecho que en El Salvador nadie está resguardado. Hay que caminar repitiendo aquello que “Dios nos agarre confesados”.

La mejor prueba son los rótulos que se colocan en algunos estacionamientos públicos en los que los dueños dicen que no se responsabilizan por daños. Algunos presumen que en un estacionamiento lo que prevalece es una suerte de un contrato de adhesión: usted deja su auto aceptando las condiciones que le ponen. Su voluntad no juega, no interviene. O acepta o acepta.

Pero es evidente que no debe ser, ni es, un contrato de adhesión lo que rigen los estacionamientos, por más rótulos que se coloquen.

Prueba de eso es que, al menos en el caso de robos y daños de autos en estacionamientos, los tribunales más modernos han condenado a los dueños de los estacionamientos ( pagados o no), porque se supone que tienen el deber de guarda y custodia.

En reiterada jurisprudencia internacional lo que se dice ahora es que los dueños de esos parqueos asumen responsabilidad extracontractual objetiva ante daños o robos de vehículos. No hay que probar que existió o medió culpa de esos propietarios para tener por probada la afección a los usuarios de esos sitios.

Ante todo eso, algunos países optaron por aprobar leyes que protegen a los usuarios o consumidores en los estacionamientos. Lo primero que hicieron en esas leyes es exigir seguros por daños y otras protecciones necesarias.

Tal vez por todo eso es que a mi médico le dí la mejor prueba de que había recuperado la salud. Llegué a su consultorio en el principal hospital privado de San Salvador y le protesté porque ahí no hay parqueos libres y sin costo para pacientes o visitantes.

Sin pliegues ni muecas en su boca me dio su sentencia:” “estoy de acuerdo con usted. Eso está mal. Es inaceptable”.

Lo peor en ese hospital es que hasta para dejar a un paciente en la sección de emergencias hay que pagar. Los estacionamientos que dan a la acera son de uso exclusivo de los médicos y usted no tiene más remedio: o paga el estacionamiento o se larga de ahí.

Se escuchó en la 102nueve